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Una reflexión sobre las pericias médicas en el caso Maradona


La espera del pronunciamiento pericial en el caso Maradona invita a una reflexión crítica en donde se barajan por una parte conceptos debatidos en el campo de las disciplinas “psi”, variadas y complejas, muchas veces enfrentadas y debatiendo con conceptos no unívocos, sino analógicos, cuando no abiertamente equívocos. En otras palabras en el diálogo entre dos personas, uno habla en chino y el otro en japonés, pero ambos creen que se trata de un único idioma.

La composición de la Junta Pericial obliga a cualquier crítico a interrogarse acerca del conocimiento que cada uno de los participantes tenga sobre conceptos específicos de la Psiquiatría y de la Psicología como así también, del sesgo que imprimen a sus conclusiones. Es sabido que la afectividad inclina muchas veces el criterio, el que dista de ser objetivo, en tanto la medicina (y mucho más aún la psiquiatría) es la antinomia de una ciencia exacta.

A la vez, resulta necesario también ponderar el conocimiento que tenga el participante no solamente de la Ley de Salud Mental en vigencia (Ley 26.657 y sus reglamentarios), sino también considerar el grado de identificación que éste tenga con el sustrato teórico de la mentada Ley.    Crea cierta prevención en consecuencia saber que algunos de sus participantes, aún siendo integrantes de cuerpos periciales oficiales, piensan y juzgan dentro de parámetros vetustos y superados y no dentro de los nuevos cánones que imponen en el tema, tanto el nuevo código Civil de la Nación como la legislación supra referida. En tal sentido no han superado la frontera que traza con claridad la referida ley en su artículo 3º, 4º y 5º.

La Ley 26657 protege hoy a los usuarios de los servicios de Salud Mental, así como también a quienes tienen consumo problemático de tóxicos. Ya no se los discrimina. Ya no se los aparta de la sociedad. Se los integra y se intenta por todos los medios mantenerlos dentro del contexto familiar ya que se ha demostrado que la contención familiar surte mucho más efecto en la recuperación de las personas que una “cadena atada a una cama”.

Se habló de autonomía, de competencia y de autovalidez, ¿alguien piensa quizá que Maradona no se encontraba en plena capacidad y autovalidez entre el 11 y el 25/11/20 porque echaba a los gritos o trompadas a quienes no quería ver y sí aceptaba a quienes quería?

¿Cuántas veces Maradona tuvo estos exabruptos a lo largo de su vida? Podemos recordar múltiples exabruptos públicos contra periodistas, jugadores, técnicos, médicos y familiares.

Maradona siempre fue el mismo. Portaba un Trastorno Narcisista de la Personalidad asociado a una politoxicofilia. Entre otros portadores de este mismo trastorno podemos nombrar a Donald Trump, Cristiano Ronaldo, y, yendo un poco más atrás en el tiempo, Miguel Angel , Salvador Dalí y  Picasso entre tantos personajes famosos. ¿Judicializables o exitosos, creadores y revolucionarios?

Para aclarar los conceptos, por Trastorno de Personalidad, se hace referencia a un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en las dimensiones emocionales, afectivas, motivacionales y de relación social de los individuos. En líneas generales son sujetos que se centran en sí mismos, en sus propios deseos y necesidades, no empatizan y no son incapaces de experimentar lo que siente la otra persona frente a sus ataques. Odian los límites, sienten que constituyen un control intolerable. Su derrumbe se produce cuando dejan de ser admirados.

Sujeto a vaivenes, los rasgos de la personalidad de Maradona se fueron agravando con el correr de los años y el deterioro psicofísico que la causaba el desorden en la ingesta de politóxicos. En el momento de su estancia en Tigre, luego de reunir algunas semanas de sobriedad, el deterioro físico era evidente para cualquier observador, pero mantenía, según numerosos testimonios, características conductuales que exhibía un accionar altamente individualista y por momentos despótico, agravando su cuadro ante una intervención profesional más restrictiva. Estas conductas se mantuvieron desde los albores de su adolescencia, arraigándose más cuanto más poder y más fama lograba, produciendo desbordes esperables de su Trastorno Narcisista cuando era contrariado.

La Ley de Salud Mental vigente en la República Argentina es la ley 26.657 y sus reglamentarias. Su aplicación es obligatoria en todo el territorio nacional. Su aplicación ha suscitado una enorme controversia tanto racionales y bien fundadas, como por parte de profesionales que continúan inmersos en parámetros superados creadores de un sesgo visible aún en ciertos cuerpos oficiales periciales.

*Médico Legista. Psiquiatría y psicología forense. Matrícula Nacional 17.658.


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