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Sebastián Torrico regresó tras un año sin atajar como si nunca se hubiera ido

Esas manos están benditas. Son las manos que ayudaron a San Lorenzo a ganar la Copa Libertadores 2014, la única de su historia, que llegó después de tanta espera y ansiedad. Pasaron casi siete años y el hombre que se paró bajo los tres palos de los arcos del Monumental se encontraba intacto. Y más vigente que nunca. Está angelado Sebastián Torrico, que volvió a renacer y fue una vez más figura en un clásico contra River.

Ya sabía Torrico lo que era destacarse en el Monumental. El 8 de diciembre de 2019, mientras los hinchas de River se preparaban para festejar el primer aniversario del 9/12 (el día que el equipo de Marcelo Gallardo le ganó la final de la Copa Libertadores a Boca en Madrid, en 2018), Torrico volaba de palo a palo para ahogar los gritos “Millonarios”. Es más: le atajó un penal a Rafael Borré aquella noche y otro tiro desde los 12 pasos de Juan Fernando Quintero dio en el palo.

Borré volvió a ser víctima de Torrico el domingo por la noche en el Monumental. El arquero le sacó dos mano a mano en el primer tiempo. Pero no fueron las más difíciles que tuvo que sacar el hombre que el 22 de febrero cumplió 21 años. “La más difícil fue la de De La Cruz, en el segundo tiempo, porque él queda de frente al arco y con la pelota picándole para definir”, afirmó el mendocino, quien también le puso el cuerpo a esa pelota. Y al uruguayo le sacó otro remate, arrojándose sobre su derecha. Como dice el dicho, viejos son los trapos.

Torrico tuvo un gran regreso para devolverle a San Lorenzo la tranquilidad.

Torrico tuvo un gran regreso para devolverle a San Lorenzo la tranquilidad.

Torrico también vio de cerca cómo los jugadores de River definían cerca suyo y no le acertaban al arco. Muchos remates y algunos cabezazos se fueron desviados. Otro, de Federico Girotti, pegó en el travesaño. El pibe de River lo pudo vencer un rato antes de esa jugada, para poner el 1-2 y darle suspenso al clásico, es cierto. Pero lo pudo hacer recién cuando Torrico estaba vencido en el piso tras manotear la pelota que casi se le mete en contra a Donatti, quien se tiró al piso para intentar cortar el centro que iba para Girotti.

“Hicimos un muy buen primer tiempo y el inicio del segundo fue parecido al primer tiempo. Pudimos concretar y después manejar el partido”, afirmó Torrico al analizar la victoria de San Lorenzo. Y agregó: “Esta victoria nos sirve para recuperar el ánimo. El equipo venía en levantada y el miércoles nos dolió el ´partido que perdimos contra Huachipato por la Copa Sudamericana. No nos salió ninguna, pero bueno, hoy (por el domingo) ganamos de visitante y en la Copa tendremos que hacernos fuertes en esa condición para remontar”.

Si sabrá Torrico de remontadas y de renacimientos. Volvió a atajar el miércoles ante Huachipato después de un largo tiempo. Estuvo cinco meses parado por una luxación en el hombro derecho. Y antes, en la época de Mariano Soso como DT, había perdido la pulseada con Fernando Monetti.

¿Cómo hizo el Cóndor para sostenerse? Él mismo lo explicó: “Me cuidé toda mi vida y entrené siempre. Me ha tocado superar el 2020 con la pandemia y después una lesión, pero siempre aposté al trabajo, a tener perseverancia y a estar bien de la cabeza para cuando me tocara jugar”. Y vaya si lo demostró en el Monumental


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