Internacionales

millones de personas no podrán ir a trabajar

[ad_1]

Reina una fuerte tensión en Italia. Este viernes se extiende a 23 millones de trabajadores del Pasaporte Sanitario obligatorio en el que consta la inmunización del titular. Será indispensable presentarlo en los lugares de trabajo y el gran problema es que entre ellos hay 4 millones de los 8 millones de residentes que aún no han sido vacunados.

Quien no presente el Pasaporte Sanitario no podrá realizar sus labores, será suspendido y no cobrará los días que no trabaje.

Italia ha vacunado ya el 81% de los mayores de 12 años y espera alcanzar el 90%. Es el único país europeo que ha extendido tanto el control estricto de los vacunados y que llegue a 23 millones de trabajadores convierte el Pasaporte Sanitario en la última alternativa válida a la vacunación obligatoria.

Un frente inesperado de conflicto se abrió en algunos de los principales puertos italianos. En primer lugar Trieste, donde el 40% de los 850 trabajadores no está vacunado.

El gremio que los agrupa anunció que declarará una huelga y bloqueará este puerto de muy intenso tráfico si el gobierno aplica las medidas de sanción a los que no se vacunan.

Choque entre el gobierno y los sindicatos

El primer ministro Mario Draghi mantiene una línea dura y se irritó porque el Ministerio del Interior invitó a las empresas a pagar los hisopados y otros test que determinan si existe o no contagio.

Quien no se vacuna puede presentar cada dos días uno de estos test, que no son gratuitos. Draghi sostiene que el objetivo de las medidas es obligar a los reacios a vacunarse y por lo tanto no debe haber test gratuitos.

Los líderes sindicales y hasta las autoridades del puerto advirtieron sobre el peligro de que se desaten fuertes protestas en Trieste y otros puertos. Pusieron el caso de Génova, el puerto más grande de Italia, donde solo el 20% de sus miles de trabajadores no está vacunado.

También desde Trieste partió la amenaza de un bloqueo generalizado de los camiones que transportan las mercaderías a los puertos y al mercado italiano, pues hay entre cien mil y 150 mil camioneros extranjeros de los países del Este que no están vacunados, o que han sido inmunizados con vacunas, como la rusa Sputnik 5, que no están autorizadas por las autoridades de la Unión Europea.

También existe el peligro de conflictos en los medios de transporte donde varios miles de empleados no están vacunados. Las compañías estatales como la ATM anunciaron que están recibiendo cientos de llamados de sus trabajadores no vacunados, que avisan que no estarán presentes el viernes en sus trabajos. Algunos sindicatos del transporte amenazan con huelgas de protesta.

Una empleada de un bar, con su pasaporte sanitario, en Roma, este jueves. Foto: REUTERS

Una empleada de un bar, con su pasaporte sanitario, en Roma, este jueves. Foto: REUTERS

Problemas en el campo

Otro dolor de cabeza son los trabajadores agrícolas que están levantando cosechas en Italia. Alrededor de cien mil no están vacunados y otros cincuenta mil han sido inyectados con vacunas en vigor en los países del Este europeo pero no autorizadas en la Unión Europea.

El gobierno estima que se vivirán “ocho o diez días” de conflictos, confusiones y medidas de protesta, pero que como máximo en dos semanas los problemas se van a encarrilar y muchos van a aceptar vacunarse.

El objetivo es conseguir que se llegue a un 90% de vacunados, no sólo mayores de 12 años sino de toda la población de 60 millones de habitantes, que pondría a Italia al reparo de una nueva oleada aguda de la pandemia.

La cuarta oleada, que registra un continuo mejoramiento, demuestra que la vacunación masiva ha conseguido contener la circulación del virus. Actualmente los contagios diarios no llegan a tres mil personas, con unos 30-40 muertos.

El temor es que con la llegada de los fríos invernales se reanime la pandemia dominada totalmente en Italia por la variante Delta, muy contagiosa y levemente más letal.

La variante Delta, que circula con mucha facilidad, solo puede ser contenida quitándole posibles víctimas humanas sin la protección de las vacunas.

Una marcha de la derecha italiana, el sábado pasado en Roma, contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario. Foto: AFP

Una marcha de la derecha italiana, el sábado pasado en Roma, contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario. Foto: AFP

Como hay aún ocho millones de italianos no inmunizados, la mayoría de los cuales no quiere vacunarse, la cifra es suficientemente alta para descalabrar el sistema hospitalario, aumentar en miles de internados las salas generales dedicadas al Covid-19, ampliar las terapias intensivas que actualmente están ocupadas en menos del 8% y favorecer un incremento de los muertos.

Victoria «a la vista»

Los científicos y el gobierno creen, como dijo el primer ministro Draghi, que la victoria en la guerra contra el virus “está a la vista” si se continúa con las vacunaciones y se reducen los espacios de contagio.

El peligro más grande es desconocido pero real. Consiste en la llegada no se sabe cuándo de nuevas variantes del virus que sobre todo provengan de países del tercer mundo que hasta ahora han sido poco vacunados. Esas nuevas variantes pueden ser imposibles de controlar. La lucha es, pues, una carrera contra el tiempo.

En Italia la epidemia ha sufrido también contragolpes políticos por los enfrentamientos causados por los miembros de los movimientos “no vac” opuestos a las vacunaciones masivas.

En Roma, el movimiento neofascista Forza Nuova ha dirigido una docena de protestas y la última derivó en el asalto a la sede de la CGIL, la más grande y antigua central obrera, y un intento de manifestantes por llegar al Palacio Chigi, la sede del gobierno y penetrar en el edificio, lo que fue impedido por la policía. Estos desórdenes han impactado fuerte en la opinión pública.

Una protesta en Roma, en julio, contra el pasaporte sanitario. Foto: EFE

Una protesta en Roma, en julio, contra el pasaporte sanitario. Foto: EFE

Nuevas protestas

El sábado habrá una manifestación multitudinaria antifascista convocada por la CGIL y otras centrales obreras.

El domingo y el lunes tendrán lugar los balotajes de las elecciones municipales. En Roma se enfrentan candidatos de centroizquierda y centroderecha. El clima está cada vez más caldeado.

Pero los principales temores por la seguridad se proyectan a fin de mes. Para el 30 y el 31 está prevista la reunión cumbre de los veinte principales países industriales (el G20).

A Roma arribarán, entre otros, los líderes de EE.UU., China, Rusia, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Japón, Sudáfrica, México y Argentina, cuyo presidente Alberto Fernández asistirá al encuentro.

Ya han comenzado los despliegues estratégicos de seguridad y se espera la llegada de un primer contingente de tropas especiales del Ejército que se encargarán de custodiar lugares “calientes” para la seguridad de Roma.

Barrios enteros de la capital italiana serán declaradas “zonas rojas” para facilitar los transportes de los líderes mundiales, especialmente tras su llegada al aeropuerto de Fiumicino el 30 de este mes y su salida al día siguiente.

Roma, corresponsal

CB​

[ad_2]
Fuente

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba