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Los detalles del escándalo sobre el final de San Lorenzo-Central


Se moría el partido que San Lorenzo le ganó 2 a 0 a Rosario Central cuando la visita intentaba pero no podía y en el que las rispideces iban en aumento. Las chispas saltaban muy cerca de la nafta, y la explosión no tardó en llegar.

Acorralado contra dos marcadores, Romero tiró un taco en la mitad de la cancha. El lateral pareció ser para la visita, pero el árbitro Lucas Comesaña se lo dio al local mientras el Kily González, DT de los rosarinos, ya le protestaba airadamente al cuarto árbitro.

A continuación Ángel recibió, paró una pelota con el pecho, hizo un jueguito y en el siguiente intentó llevarse la pelota tirando un sombrero, lo que causó que lo castigaran duro abajo.

Cuando el árbitro ya había cobrado la infracción, uno de los compañeros del paraguayo fue a disputar fuerte la pelota como si la acción hubiera continuado y la escalada se convirtió en trifulca.

Emiliano Vecchio llegó “parado de manos” como si estuviera en el barrio buscando a Óscar Romero, luego se quiso trenzar con Gabriel Rojas, el Kily González quiso separar al propio lateral de San Lorenzo, quien reaccionó sacándoselo de encima y diciéndole a Vecchio que a la salida lo iba a esperar…

Todo mientras Braghieri y Broun trataban de calmar las aguas hablando entre ellos, los empujones continuaban y hasta Hugo Tocalli se metía para separar.

Una vez que las cosas se calmaron, Comesaña empezó a llamar jugadores y mostrar tarjetas amarillas: fueron para Luciano Ferreyra, Alexis Sabella y Vecchio, que como ya había visto una con anterioridad se fue expulsado.

No todo terminó ahí. Minutos más tarde, un manotazo de Lautaro Blanco a la cara de Ángel Romero también terminó con la roja para el lateral-volante de Central.

“Era un partido áspero. Ellos (por los Romero) tienen una forma de jugar distinta y parece que estuvieran cargando, pero juegan así. Eso fue el desencadenante más allá de que fue muy permisivo el árbitro. Nosotros tenemos a los Mellis que juegan así, los van a matar a patadas y nunca van a expulsar a nadie“, remarcó Franco Di Santo al final del partido. Ya había pasado la tangana.


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