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Le dijeron que no iba a caminar, luchó 11 años para lograrlo y está a punto ser la primera piloto discapacitada de Latinoamérica

“Para mí no existe el no, siempre lo intento. Cuando era chica me vio un doctor en una camilla boca abajo y dijo, ´esta chica no va a poder caminar, va a necesitar una silla de ruedas toda la vida´. Pero me vio una kinesióloga y dijo que podríamos intentarlo. Me costó once años, pero logré caminar“, dice Belén Ameijenda (24). Y es sólo el comienzo.

Belén nació con una malformación congénita llamada mielomeningocele, más conocida como espina bífida. Se trata de una afección en la médula espinal que causa múltiples secuelas dependiendo del sector donde esté localizada la lesión. En su caso, le afectó la zona lumbar del cuerpo y nació con falta de musculatura en sus piernas, por lo que le advirtieron que nunca iba a poder caminar. Además padeció hidrocefalia, un trastorno que provoca la acumulación de líquido en la cabeza y el aumento de su tamaño.

“Yo soy una luchadora de la vida”, se define ella misma. Y los médicos denominaron a la evolución de la patología de Belén como un “caso aparte”; por su fuerza de voluntad y caso su patología no responde a lo que dicen los libros de medicina. De alguna manera, con Belén esas teorías se quemaron: la única secuela que le quedó es la falta de musculatura en su tren inferior. Lo paradógico fue que la hidrocefalia empezó a ceder cuando iban a tener que operarla para colocarle una válvula que se utiliza en casos extremos; así, mientras aprendía a caminar, su cerebro fue volviendo poco a poco a su tamaño normal.

Después de todos los obstáculos que tuvo que sortear en su vida, la nueva aventura que quiere vivir Belén no parece imposible. Ahora, la chica de 24 años (que además estudia psicología) quiere ser la primera piloto mujer con discapacidad en la Argentina y Latinoamérica en correr.

Belén Ameijenda, futura primera piloto mujer con discapacidad en correr en Latinoamérica.

Belén Ameijenda, futura primera piloto mujer con discapacidad en correr en Latinoamérica.

-¿Cuándo se enteraron tu mamá y tu papá de tu discapacidad?

-Yo nací con espina bífida que es una malformación congénita, no es una enfermedad. Los médicos me dijeron que no iba a caminar, que no había chances. Por suerte apareció una chica que estaba haciendo una residencia y nos ofreció a hacer un tratamiento de kinesiología para que, si todo salía bien, el menos pudiera pararme. Mis papás obviamente que accedieron y, al año y medio, ya estaba de pie con un andador.

-Caminar fue una verdadera lucha.

​​-Estuve 11 años rehabilitándome para poder caminar. A medida que iba creciendo el andador me quedó chico y pasé a tener los bastones, que es con lo que camino hoy. La única secuela que me quedó es la falta de musculatura en las piernas que es la falta de fuerza. Jamás usé una silla de ruedas y no pienso tocarla a no ser un caso extremo, como una operación. Pero ya tuve infinidad de operaciones, así que no quiero volver a un quirófano salvo que sea un caso muy extremo. Ya no quiero empezar de cero de vuelta.

-¿Quiénes fueron tus centros de motivación?

-Mi familia fue fundamental. Sin el sostén de mi familia y mis amigos es muy complicado todo. También tuve la suerte de tener un cuerpo médico excelente y fue fundamental. Uno siempre piensa que sí, que va a poder, pero muchas veces pasa que no. En mi caso, desde el día uno tuve un cuerpo médico que siempre me acompañó. Imaginate: mi kinesióloga durante 11 años, hoy es mi madrina.

Belén Ameijenda junto a Agustín Canapino en el autódromo.

Belén Ameijenda junto a Agustín Canapino en el autódromo.

-¿Cómo nace tu pasión por los autos?

-Desde chiquita. No tengo familiares pilotos ni nada, pero en mi familia desde siempre veíamos automovilismo, Formula 1​, Turismo Carretera. Ahora lo seguimos haciendo pero yo más: los fines de semana, si no estoy en el autódromo, estoy frente a la tele viendo carreras. Mis recuerdos de lis domingos de infancia son esos: los almuerzos con las carreras de fondo y cuando salíamos a dar vueltas en el auto y yo le pedía el volante a mi papá. Tenía 10 o 12 años. El manejaba los pedales y yo volanteaba.

-¿Y cuándo pudiste manejar sola?

-Cuando quise aprender a manejar en las escuelas no tenían autos adaptados. Me dijeron que me tenía que comprar uno, adaptarlo e ir. Mis viejos me regalaron el auto, lo adaptamos y aprendí con un señor que le enseñaba a manejar a chicos con capacidades diferentes, en una pista de aprendizaje del autódromo.

-La tuya es una historia de superación, ¿de dónde sale esa actitud tan positiva?

-A la hora de encarar algo, nunca pienso en que no se puedo. MI actitud es distinta: ‘el no ya lo tengo. Hay que ir por el sí’. Y, si no se da, lo intenté. Creo que por ahí va la cuestión. Cuando lo vi al Gato Nimo (N. de la R: el deportista de alto rendimiento parapléjico) fue una inspiración para mí. Él está en silla de ruedas, verlo te empuja a intentarlo.

-No tenés límites, ¿hasta dónde te dejás aconsejar?

-En cuanto al automovilismo, tengo todo un cuerpo médico atrás que evalúa hasta el último detalle y te dice qué peligros existen. Muchos médicos del autódromo me preguntaron si sabía de los riesgos que tengo al correr…

-¿Y qué les dijiste?

-…que si me voy a guiar por los riesgos, directamente no voy ni a la esquina de mi casa. Con el tema de la discapacidad hay un taboo diciendo que porque tenes una discapacidad no podes correr ni manejar un auto de calle, entonces uno dice ‘¿Qué es lo que queremos demostrar?’ porque después dicen que quieren una sociedad inclusiva, pero no…

-¿Te impactó el accidente de Wey Zapata?

-Cuando se mató Wey Zapata me llegaban mensajes de todos lados diciéndome que yo no tenía ni idea de lo que significaba correr. El corría en motocross y le faltaba un brazo. Después de eso, Orly Terranova también salió a decir que podemos causar un riesgo a un tercero. Me dio bronca que un piloto de Dakar esté diciendo eso: ¡tremendo mensaje discriminatorio! Me pareció inaceptable. Me parece que no hay que poner en tela de juicio un accidente por la discapacidad. Si ven el video, se ve que Wey  se cae con la moto y lo pisan dos veces. Se muere porque le pasan dos motos por arriba, no por ser discapacitado…

Belén Ameijenda junto al piloto Facundo Ardusso

Belén Ameijenda junto al piloto Facundo Ardusso

-Después de ese accidente imagino que los directivos habrán tomado sus recaudos: ¿Estás a punto de cerrar para finalmente correr?

​-Tuve una reunión extensa con algunos directivos del automovilismo y llegamos a la conclusión de que mi seguridad es lo más importante a la hora de competir. Las primeras prácticas las voy a hacer dentro de la categoría de la Monomarca Fiat, que es una categoría zonal muy conocida a nivel nacional y una de las más reconocidas de los autos con techo. Es una linda categoría, con muchos autos, son todos Fiat 1 y para mí es un placer poder estar. Quizá me gustaban más otras categorías, pero tengo la posibilidad de mañana estar en una categoría compitiendo a nivel nacional y eso para mí es un orgullo.​

-¿Sos consciente que estás logrando algo histórico?

-Para mí es un placer estar dentro y ser la primera piloto mujer con discapacidad en Latinoamérica. Ahora quiero aprender y ganar experiencia. Quizá sea un crecimiento para el día de mañana pode probar suerte en otras categorías. Voy a tratar de dar lo mejor de mí, primero en los entrenamientos para amigarme con el auto y conocerme a mí dentro de una pista.

-¿Estás haciendo una campaña a través de tus redes sociales?

-Sí, necesitamos aportes para poder comprar el auto y adaptarlo con todo lo que necesito. Nos está yendo bien, pero todavía hay que seguir juntando porque es una cifra muy alta. También estoy buscando sponsor: más allá de que me ayudarían a mí, es una buena manera de empezar a apoyar a la inclusión.

(@Belu.honda)


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