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La empresa que les pide a sus trabajadores despedidos que capaciten a quienes los reemplazarán con un sueldo más bajo

Entre las insospechadas decisiones que aceleró la pandemia de coronavirus, la que tomó la multinacional eólica Siemens Gamesa para sus fábricas en España no saca del asombro a sus empleados apenas despedidos: les propuso volver a contratarlos, por nueve meses, para que capaciten a los trabajadores que, por un sueldo menor, ocuparán los puestos que ellos acaban de dejar forzosamente.

Gamesa, una de las empresas más competitivas en la fabricación de palas eólicas, cerró sus sedes en Cuenca (Castilla-La Mancha) y en As Somozas (La Coruña) para mudarse a Portugal.

Despidió a cerca de 270 trabajadores a los que ahora les propone postularse como voluntarios para formar a los nuevos empleados y poner en marcha la fábrica portuguesa.

“Es una desmoralización pura y dura. Quieren aprovecharse de los conocimientos de esta gente con mano de obra especializada para formar a gente en otros países”, dice a Clarín Sergio López, presidente del comité de empresa -la comisión interna que representa a los trabajadores de la compañía- de Siemens Gamesa en As Somozas, Sergio López, del Sindicato Unión General de Trabajadores.

Energía eólica de Gamesa en Zaragoza, España. Foto AFP

Energía eólica de Gamesa en Zaragoza, España. Foto AFP

“Ahora pretenden trasladar la planta a Portugal y a Brasil y quieren que la gente especializada en la fábrica, que lleva abierta unos 25 años, se traslade con condiciones de cuatro meses de prueba y luego se pase a las condiciones laborales de Portugal, que es un país vecino pero donde los sueldos son diferentes”, agrega el delegado.

Según López, la propuesta de Gamesa, que no tiene antecedentes, es ofensiva pero no es objetable desde la legislación laboral: “No tiene problemas jurídicamente. Estás en el mismo grupo pero pasas a formar parte de otra fábrica -explica-. Son 9 meses y luego tienes la opción de acogerte al despido colectivo. Pero la mayoría de la gente no lo hará”.

Gamesa puso, en un principio, unas cien plazas de relocalización para ex empleados suyos interesados en trasladarse a la fábrica que comenzará a funcionar en Portugal a fines de mayo. “Se presentaron algunos pero rechazaron a todos -dice López-. A la sede de Brasil, donde los modelos de palas que se fabricarán son más antiguos, irán 17 personas.”

La fábrica que funcionó en Cuenca durante dos décadas se dedicaba a la reparación de las palas de los aerogeneradores, una actividad “única en España”, según sus trabajadores, pero que cada vez se vuelve menos rentable en el mercado eólico, donde la avería se sustituye por un reemplazo y no por un arreglo.

En el caso de la sede gallega, Gamesa se dedicaba allí a fabricar palas que, según la dirección de la empresa, ya no se venden en el mercado porque se tiende a reducir el número de molinos y optar por palas de mayores dimensiones.

“Somos gente muy formada y lo que se pretendió siempre fue la continuidad de la planta de Somozas, que nunca ha dado pérdidas. Ha sido competitiva, pero a estas grandes compañías no les importa la calidad, sólo miran lo que es el precio final del producto”, lamenta el delegado.

Madrid. Corresponsal


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