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El sonido ambiente de la noche en la que Dibu Martínez se convirtió en héroe y el día que se definió como un gran atajador de penales


Siguiendo la frase con la que Javier Mascherano eligió bendecir a Sergio Romero antes de la tanda de penales de la semifinal del Mundial 2014 entre Argentina y Bélgica, anoche el Dibu Emiliano Martínez se convirtió en héroe.

Vale decirlo, el chico que se fue de Independiente, donde no llegó a debutar, al Arsenal en el año 2010 es una grata sorpresa para el público argentino. No sólo por lo bien que se maneja debajo de los tres palos, sino por la personalidad avasallante que demostró en la definición por penales entre la Argentina y Colombia en la segunda semi de Copa América.

Hace un tiempo, a Dibu Martínez le preguntaron en De Una, la tira deportiva que conduce Gustavo López en los mediodías de Radio La Red:

-¿Es cierto que sos bueno atajando penales?

-Sí, soy atajador de penales. Ya me vas a ver.

El “ya me vas a ver” de Martínez es textual. Y demuestra la confianza que logró el arquero gracia al esfuerzo de años en Europa, donde se preparó para situaciones límite como esta. Esa seguridad en su técnica que es fruto trabajo, más cierto grade de locura, lo hacen declarar con convicción sin ningún tipo de miedo al ridículo. Tanto cuando se vende como un gran atajador de penales en una entrevista, o durante una tanda de penales como la de anoche donde dio un show increíble que sacó de eje a la mayoría de los jugadores colombianos.

Las cosas de la pandemia, el estadio vacío hizo que millones de personas fueran testigos de una situación que en otras circunstancias hubiera tenido categoría de leyenda. “Lo que pasa en la cancha, queda adentro de la cancha”, hubiera respondido Martínez seguramente. Pero anoche, quedó todo expuesto y con sonido ambiente.

Anoche, Colombia ganó el sorteo anterior a la tanda de Penales y, como marcan los libros, David Ospina eligió patear primero. Aunque, en la Copa América esa tendencia se está revirtiendo. El dato: en la historia de la Copa América se disputaron 29 tandas de penales. En 15 ganó el que ejecutó primero y 14 el que ejecutó segundo. Pero, en las últimas seis, cinco fueron para el que remató segundo, como pasaría el último martes con la Argentina sobre Colombia.

El primero que se acercó a pater fue el jugador de la Juventus, Juan Guillermo Cuadrado que convirtió con un tiro certero. Messi empató con un golazo. Y llegó el turno de Davinson Sánchez: fue allí que empezó el show de Dibu que iría in crescendo.

“Si la cruzás te como, lo siento pero te como hermano”, arrancó Emiliano que no se detuvo ni cuando el colombiano caminaba hacia la pelota. El arquero logró su objetivo y tapó el remate que se dirigió abajo.

Tras el yerro de Rodrigo De Paul, Martínez vio algún gesto de Yerri Mina, el próximo pateador y se lo hizo saber cuando lo tuvo cara a cara: “Estás nervioso, no te da para festejar. Hacete el boludo, ya te conozco a vos. Te reís de los nervios”, lo increpó. Y luego lo hizo demorar: “Está adelante la pelota”, a lo que mina contestó: “No, está en el punto blanco”. Y, cuando colombiano tomaba carrera, Martínez continuó aturdiéndolo: “Si la cruzás te la atajo, mirá que te como hermano, mirá que te como…”. Y se lo comió, salvando el error de su compañero De Paul, de gran Copa América.

Leandro Paredes todavía festejaba su gol y el arquero argentino ya comenzó a pelearse con el próximo pateador, Miguel Borja. “Estabas hablando, cagón. Estás cagado. En el entretiempo vi cómo hablabas. Te gusta mirar, eh. Dale, mírame”. El arquero argentino comenzó a subir la tensión, al punto que el árbitro venezolano lo advirtió: “Martínez, con palabras de esas, no“. Según Javier Castrilli, debió ser expulsado. Pero el delantero que fuera pretendido por Boca clavó el disparo arriba y festejó adelante del argentino con baile incluido. El Dibu se la tuvo que bancar.

Cuando llegó el turno de Cardona (Lautaro Martínez ya había concretado el suyo), Martínez no habló más. Esperó al 10 de Boca, que había errado su disparo en el Superclásico, y le tapó el tiro cruzado para darle la clasificación a la Argentina.

Todavía con las palpitaciones a mil, Martínez declaró: “Dejé mi casa hace mucho tiempo para momentos como este. Venimos de 40 días encerrados y la verdad es que no tengo palabras. Creo que fuimos la única Selección que no pudo ver a nadie. Queríamos jugar la final y qué mejor que hacerlo contra Brasil y en su cancha. Son un equipazo, los candidatos, pero nosotros tenemos un gran entrenador y al mejor del mundo”.

Así cerró su noche el Dibu Martínez, la noche en la que sin saberlo, se terminó de convertir en héroe.




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