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del emotivo homenaje a Lee Elder a la sorpresa del inglés Justin Rose

En 1975, Lee Elder rompió una barrera e hizo historia: fue el primer jugador de color en jugar el Masters. En un torneo que es por estricta invitación y que tiene reglas muy claras, Lee Elder se ganó el derecho a jugar el Masters por haber ganado un torneo del calendario oficial del PGA Tour. Fue un hito en la historia del torneo y del golf en USA.

Pasaron 46 años y Augusta National Golf Club decidió homenajear a Elder invitándolo a pegar junto a Jack Nicklaus y Gary Player el golpe inaugural. Esto no fue de ninguna manera como reacción a lo que está ocurriendo en el estado de Georgia por que el club lo anunció en noviembre pasado. Minutos antes de las 8, llegó Elder al tee del 1 en un carrito, ya que a los 86 años su condición física no le permite caminar mucho. El Chairman del club dijo unas palabras en homenaje al invitado de honor y lo presentó como si fuera a pegar. Se puso de pie, saludó al publico, agradeció los aplausos y volvió a sentarse. Atrás fue el turno de Player y Nicklaus que pegaron para poner en marcha el torneo. Rivales dentro de la cancha y grandes amigos fuera de ella, la pica para saber quién le pegó más fuerte continúa hasta estos días entre estas dos leyendas.

Así comenzó la edición 85 del Masters que por la mañana nos mostró lo que esperábamos ver: scores altos producto de greens muy firmes y rápidos, con poco color verde y mas marrón/gris que marcaban esa firmeza, con fairways corredores y con el viento suficiente para complicarle la vida a los jugadores. En ese contexto el japonés Hideki Matsuyama y el americano Brian Harman firmaron tarjetas de 69 y por un largo rato pensé que se quedarían con la punta. Fui a los libros a buscar cuándo había sido la última vez que ese score había terminado al tope del tablero y encontré que había sido en 2007. No valió la pena la búsqueda por que a la tarde sucedió lo inesperado.

Lee Elder en el Masters de Augusta, a los 86 años. AFP

Lee Elder en el Masters de Augusta, a los 86 años. AFP

El inglés Justin Rose se retiró de un torneo hace 5 semanas por un problema en su espalda y no volvió a competir desde aquel día. Poco pudo practicar para tratar de ponerse bien físicamente y llegó a Augusta con pocas expectativas, básicamente por que no sabía cómo estaba su juego. La cuestión que el comienzo no fue el mejor y cuando llegó al tee del 8 estaba dos sobre par. Su segundo golpe en el par 5 salió un poco a la izquierda y el pique en la loma del green se la acomodó para dejarla a tres metros del hoyo, lograr el águila y a partir de allí todo cambió. Un acierto más en el 9, jugó en 30 golpes los últimos 9 hoyos, en donde fue el Rose de sus mejores momentos, y terminó el día liderando por 4 golpes. Aquel segundo golpe del 8 pica un metro más a la izquierda, probablemente hacía solo par en ese hoyo y hoy estábamos hablando de otra historia para el inglés. Es la cuarta vez que lidera el Masters luego de 18 hoyos y ha terminado dos veces segundo, la última cuando perdiera en desempate frente a Sergio García en 2017. “Aquel dia tuve puesta una manga del saco verde, pero lo deje escapar”, dijo Rose en referencia al putt que tuvo para ganar en el hoyo 72.

El resto de los favoritos pelearon con una cancha complicada. Tanto que el promedio de score del jueves fue 3 golpes más alto que el del jueves de noviembre último. McIlroy (76) parece un alma en pena caminando por la cancha y se nota que no encuentra solución a sus problemas; Bryson De Chambeau (76) no pudo controlar la distancia con sus hierros y se metió en problemas de entrada, Dustin Johnson (74), defensor del título, no mostró mucho y para colmo se equivocó feo en el 18; Justin Thomas (73) jugó mal de ida y arregló bastante en los últimos 9 hoyos, lo mismo que Spieth (71) que se inventó un triple bogey en hoyo 9, pero que ligó en el 15 con una pelota que se iba al agua y que pegó en el centro de la bandera para desaparecer en el hoyo.

Justin Rose quedó al frente tras la primera jornada. (AP)

Justin Rose quedó al frente tras la primera jornada. (AP)

Asi las cosas luego de la primera jornada del Masters y la incógnita será ver si llueve el viernes o no, porque si no lo hace estos greens seguirán siendo una tortura para los jugadores. Un inglés lidera en Augusta, una posición que le es familiar, pero la vieja frase del golf cobra mas fuerza que nunca: no se puede ganar el torneo el jueves, pero sí se lo puede perder. Algunos creo que ya se despidieron (Cantlay, Westwood, Kuchar), hay varios que están contra la pared (Garcia, DeChambeau, McIlroy) y no pueden permitirse el más mínimo error. Rose manda, y si bien tiene algo más de margen, todavía tiene el 75% del camino por recorrer. Un Masters para no perderse.


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