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Cómo hizo España para mantener las escuelas siempre abiertas en la pandemia

Están por terminar las clases en España y, a pesar de haber surfeado hasta una tercera ola de coronavirus, todo el mundo se pregunta: ¿cómo hicieron las escuelas españolas para sobrevivir abiertas desde septiembre del año pasado, cuando empezó el ciclo lectivo que está a punto de concluir, mientras casi todos los países a su alrededor mandaban en algún momento a sus alumnos a casa?

“Hablo de 430.000 aulas y nunca hemos llegado a un 2% de aulas que hayan entrado en cuarentena. Esto supone un esfuerzo colosal por parte del alumnado, del profesorado, de los centros educativos, de las comunidades autónomas y, por qué no, también del Ministerio”, explica con orgullo la ministra de Educación del Gobierno de España, Isabel Celaá.

La experiencia de España cobra peso en estos días en la Argentina donde hay alumnos que en un año y medio fueron apenas un puñado de días a la escuela. Todo el ciclo lectivo 2020 los colegios estuvieron cerrados y el dictado de clases fue virtual.

Este año, habían arrancado las clases presenciales pero ante la llegada de la segunda ola de coronavirus, el presidente Alberto Fernández determinó por decreto el retorno a la virtualidad. La Ciudad de Buenos Aires fue a la Justicia y ante un fallo de la Corte Suprema mantuvo las escuelas abiertas. En la misma posición están ahora provincias con Córdoba y Mendoza.

Pero en España parte de la segunda ola y la tercera que llegó luego a Europa los chicos la pasaron dentro de las escuelas. Para el ciclo lectivo 2020-21, el Ministerio de Educación había acordado con las autonomías que los chicos fueran a la escuela desde el jardín de infantes hasta los 16 años mientras que, para los más grandes, se aplicaría la alternancia con modalidades a distancia.

Desde los primeros días de septiembre y con protocolos diseñados por cada una de las 17 autonomías que integran el país, más de ocho millones de chicos de primaria y secundaria volvieron a alguna de las más de 28 mil escuelas que hay en España.

La pandemia, sin embargo, no se ahorró contagios aquí, donde la incidencia acumulada en catorce días alcanzó, a fines del frío enero, el pico de 900 casos por cada 100 mil habitantes.

Por entonces, en pleno invierno europeo, las aulas llevaban cuatro meses abiertas y sólo el 1,2 por ciento estaba en cuarentena por algún caso positivo en clase.

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España Las claves que permitieron mantener
las escuelas abiertas

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Quiénes fueron a clase

Para el ciclo 2020-21 se acordó con las autonomías que los chicos vayan a la escuela
desde el jardín de infantes hasta los 16 años mientras que, para los más grandes, se
aplicaría la alternancia con modalidades a distancia.

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Protocolos

Las 17 autonomías diseñaron desde los primeros días de clase protocolos para el
regreso de ocho millones de chicos de primaria y secundaria a unas 28 mil escuelas.

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Cumplimiento de medidas

La mascarilla (barbijo) a partir de los 6 años, la distancia, el tamaño de las
clases, las burbujas de de entre 15 y 20 alumnos, y la realización de pruebas
diagnósticas al profesorado fueron fundamentales para evitar los contagios en las
clases.

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Vacunados

Los maestros y profesores estuvieron, junto con el personal sanitario y las fuerzas
de seguridad del Estado, entre los primeros en ser inmunizados a partir de
diciembre.

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Actividades permitidas y prohibidas

Para reducir el riesgo de contagios, se señaló no gritar adentro de las aulas,
apostar por las actividades al aire libre y la ventilación cruzada continua de los
ambientes, con las ventanas abiertas todo el día.

Maestros vacunados

Entre las medidas que explican el “fenómeno de las aulas españolas”, según los expertos, figura que los maestros y profesores estuvieron, junto con el personal sanitario y las fuerzas de seguridad del Estado, los primeros en ser inmunizados. La campaña de vacunación contra el coronavirus comenzó aquí en diciembre del año pasado.

“La medida en España no fue solamente abrir o cerrar la escuela sino que hubo muchas medidas de protección dentro de la escuela, medidas que no siempre han sido las mismas en otros países”, opina ante la consulta de Clarín Daniel Lopez Acuña, médico epidemiólogo y ex director de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud.

“Siempre que hay una incidencia alta en el entorno comunitario, hay un riesgo mayor en la transmisión en las escuelas, pero ese riesgo se minimiza si se toman medidas y se maximiza si no se toman -agrega-. La mascarilla (barbijo), la distancia, el tamaño de las clases, las burbujas, la realización de pruebas diagnósticas al profesorado”.

En la Scuola Italiana en Madrid durante la pandemia. Foto Cézaro De Luca

En la Scuola Italiana en Madrid durante la pandemia. Foto Cézaro De Luca

El experto señala que “el hecho de que en España no haya habido un gran volumen de casos y de brotes en el interior del ámbito escolar obedeció fundamentalmente a estas medidas.”

En España, la educación inicial no es obligatoria y comprende a los nenes de entre 0 y 6 años, edad a partir de la cual comienza la primaria, obligatoria y gratuita hasta los 16.

Entre los 12 y los 16, los chicos cursan la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), seguida del Bachillerato, último escalón secundario y no obligatorio que concluye a los 18 años.

“Hemos puesto en macha los mejores tests de antígenos y se los hemos hecho a todos los profesores de los colegios”, dijo a Clarín la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

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MUERTES
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Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

Barbijos, distancia y burbujas

El Ministerio nacional fijó algunos criterios comunes, como la asistencia presencial en jardín, en primaria y en los primeros niveles de secundaria, el uso del barbijo en clase a partir de los 6 años, la distancia entre los bancos y la creación de grupos reducidos (burbujas) de entre 15 y 20 alumnos, que luego cada autonomía adaptó a su situación y a su propio calendario.

Entre las recomendaciones para reducir el riesgo de contagios, se señalaba no gritar adentro de las aulas, apostar por las actividades al aire libre y la ventilación cruzada continua de los ambientes. Es decir, que las ventanas estuvieran abiertas todo el día.

En septiembre del año pasado, para el inicio de las clases, escalonado por niveles y según el calendario planteado por cada comunidad autonómica, España registraba unos 27.000 nuevos contagios diarios.

Un empleado toma la temperatura de los alumnos que entran a un colegio público de Logroño, en España. Foto: EFE

Un empleado toma la temperatura de los alumnos que entran a un colegio público de Logroño, en España. Foto: EFE

Y hasta la clase de la princesa Leonor, la primogénita del rey Felipe VI, en cuarto año del colegio privado Santa María de los Rosales, de Madrid, fue confinada dos días después de haber iniciado el ciclo escolar por el positivo en Covid de una de sus compañeras.

“Convivir con la pandemia”

La ministra Celaá le restó importancia a que algunas comunidades retrasaran el inicio del año escolar: “Lo importante es que se cumplan los 175 días lectivos que están marcados”, decía en septiembre.

“Hemos de convivir con la pandemia mientras ésta dure, con todos los controles, con toda la prudencia pero con toda la determinación. No podemos perder una generación de jóvenes. Tenemos que seguir educándolos”, dramatizaba la ministra.

“En España, según datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, hasta el 31.05.2020, un 1,37 por ciento del total de casos confirmados corresponde a población entre 0 y 19 años, una proporción muy baja con respecto al total de casos confirmados”, señala el documento que el Ministerio de Educación elaboró en conjunto con el de Sanidad para justificar su firme decisión basada en que a la escuela se va en cuerpo y alma.

​Un día en el colegio

Luego de numerosas gestiones -en pandemia las escuelas no abren las puertas a la prensa-, Clarín logró autorización y pasó un día en un aula de la Escuela Estatal Italiana de Madrid, en el barrio de Chamberí, donde este año inauguraron más clases de primaria -para reducir la cantidad de alumnos por grupo- y donde la enfermera, y ahora también coordinadora Covid-19, se ocupó durante todo el año de llamar a casa si los chicos faltaban a clase y hacer el seguimiento de los que estaban aislados o habían dado positivo.

“Apenas empezó el cole, si alguien daba positivo en el aula, mandaban a todos a aislarse por diez días y los chicos tenían ‘didáctica a distancia’”, cuenta una mamá de quinto grado.

“Pero promediando el año escolar, la escuela pasó a evaluar cuándo había sido el último contacto que el caso positivo había tenido con sus compañeros y, si habían pasado más de 48 horas, la clase no quedaba en cuarentena”, agrega.

“Los niños que han tenido ocasión de reelaborar esta situación la recordarán. Como dicen nuestros alumnos, podrán contar a sus nietos, a sus hijos, que ellos han vivido el Covid. Porque ya han entendido que es una cosa que se puede gestionar y superar, que la vida va hacia adelante y que habrá un futuro”, dice Katia Fontana, maestra de primaria en esa escuela.

“Me pareció al principio algo extraño, pero ahora es como si toda la vida hubiera sido así”, dice un nene de 10 años que está en 5ºA, donde las ventanas no se cerraron ni aun en los días posteriores a las nevadas históricas que Madrid soportó este enero.

“Porque ya pasó tanto tiempo que me habitué. Yo creo que falta poco, que se frena lo del coronavirus. Tengo esperanzas”, agrega.

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Incidencia por edades


CASOS CONFIRMADOS


Hospitalizaciones y muertes


Fuente: Vozpopuli – Datos Ministerio de Salud de España
Infografía: Clarín

“Esto creó en los niños resiliencia y también empatía. Han descubierto la existencia de estos dos sentimientos fundamentales en la edad adulta, pero ellos lo han debido aprender a una edad precoz”, opina Fontana.

“La vacunación avanza y podremos disfrutar de un septiembre casi normal -dice la ministra Celaá sobre el próximo inicio de clases-. Sin embargo, sí que queremos mantener las medidas de mascarillas (barbijos), de ventilación, de lavado de manos, porque han sido absolutamente cruciales para mantener la salud dentro de los centros educativos.”

Y los docentes, amanuenses en la aventura del conocimiento para los chicos, piensan en cómo transformar la pandemia en experiencia de aprendizaje.

“Lo que hemos intentado hacer en estas clases es encontrar el modo en el que los chicos, entre ellos, estén cerca a pesar de todo. Aún si no pueden tocarse o abrazarse, que se comuniquen con los ojos, con los dibujos, con las canciones, para sentirse más cerca. Así, hemos conseguido que expresen sus emociones”, dice Francesca Genuzio, maestra de primaria.

Madrid. Corresponsal 


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