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el ISIS ataca un bastión gasífero y hay decenas de extranjeros desaparecidos

El norte de Mozambique, la ex colonia portuguesa africana, en manos del ISIS. Al menos 60 extranjeros, entre ellos británicos, franceses, irlandeses, neocelandeses y sudafricanos y portugueses, están muertos, heridos o desaparecidos en el noreste del país, tras una espectacular operación terrorista. Fuentes de seguridad estiman que los muertos ascenderían a 2.000 entre civiles y militares.

Siete extranjeros fueron ejecutados, cuando trataban de huir de un hotel donde se habían refugiado en la ciudad de Palma, en la provincia de Cabo Delgado, cuando centenares militantes del ISIS iniciaron una ofensiva el miércoles en esta ciudad de 75.000 habitantes, que aún no ha finalizado cinco días después.

Todavía queda gente encerrada en el hotel sin rescatar. Se desconoce si están vivos o muertos porque las comunicaciones están cortadas.

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Mozambique




Infografía: Clarín

Francia y Sudáfrica analizan enviar fuerzas especiales a salvar a los que aun se esconden en el lugar. Todos trabajaban en Afungi, en una plataforma gasífera de gas licuado de la empresa francesa Total, que recién había reabierto, al creer que la insurgencia islamista se había replegado.

Argentinos en Cabo Delgado

Hasta ahora no se han identificado argentinos ni latinoamericanos entre las victimas, en medio de una enorme confusión y pánico. Existe embajada argentina en Maputo, a cargo del encargado de negocios Andres Venta Frida. Solo 4 argentinos viven en la provincia de Cabo Delgado pero lejos de Palma y la mayoría trabajan en organizaciones humanitarias.

En un comunicado en Telegram, el Estado Islámico anunció este lunes “haber tomado el control de la ciudad de Palma”.

El grupo declaró “haber tenido como objetivo instalaciones militares y cuarteles generales del gobierno”. Anunció “la toma de control de la ciudad y la muerte de decenas de militares del ejercito mozambicano y de cristianos, entre ellos ciudadanos de los Estados Cruzados”.

Cómo fue el ataque

El ataque islamista se inició el miércoles por tres lados sobre Palma, la ciudad mayoritariamente musulmana y en la zona de la provincia de Cabo Delgado, donde antes se desarrolló la guerra civil.

atacaron negocios, bancos e instalaciones militares. Los contratistas extranjeros se refugiaron en el hotel Amarula Palma Lodge, donde vivían los que trabajaban en la planta de gas y los contratistas.

Imagen satelital del complejo hotelero en la ciudad de Palma. Foto: AP

Imagen satelital del complejo hotelero en la ciudad de Palma. Foto: AP

Había muchos extranjeros en Palma porque se estaba organizando más alojamiento en la planta de Total ante el restablecimiento de actividades gasíferas, un negocio billonario para el país, que es rico en recursos petroleros y minerales, y atrae a todas las empresas multinacionales.

Muchas compañías de seguridad contratadas por Total y sus subcontratistas operan en el área y trataron de salvar a los trabajadores.

El primer rescate fue lanzado por helicópteros sudafricanos de Dyck Advisory Group, con mercenarios de ese país, que estaban a cargo de la seguridad de la planta y del área, por pedido del gobierno mozambicano. Pero los combatientes del ISIS les dispararon y la operación quedo trunca por falta de logística y municiones. Solo 25 personas lograron huir. Los refugiados restantes quedaron a merced del ISIS y su suerte.

La mayoría de los extranjeros esperaban poder ser rescatados por barcos desde la plataforma pero no pudieron acercarse a la playa por el fuego de los yihadistas.

Gente espera ser evacuada en barcos en Palma. Foto: EFE

Gente espera ser evacuada en barcos en Palma. Foto: EFE

“Estaban en pánico de que no sobrevivirían otra noche. No había nadie viniendo a buscarlos”, dijo Johann Anderson, quien se estaba comunicando con el grupo desde el sitio de Total.

Refugiados en el hotel

En su desesperación, sin armas, sin más municiones, y sin esperanzas, se organizó un convoy de automóviles desde el hotel para huir. El ISIS los esperaba y disparó sobre los conductores. Solo siete de los 17 vehículos lograron escapar. De las otros 60 a 100 personas se desconoce su destino.

”No se sabe si están muertos, han sido secuestrados o se han escondido en la selva”,admitió una fuente de seguridad desde Maputo.”

“Siete personas fueron asesinadas tratando de escapar el sitio al hotel”, dijo Omar Saranga, un vocero del departamento de defensa desde Maputo. Los militares y policías fueron desbordados por los yihadistas.

Human Right Watch aseguró que testigos describen “cuerpos en las calles y residentes huyendo mientras los combatientes disparan indiscriminadamente sobre las personas y los edificios”.

Un niño juega en el puerto cercano a Pemba, donde se esperan barcos con gente evacuada de Palma. Foto: AFP

Un niño juega en el puerto cercano a Pemba, donde se esperan barcos con gente evacuada de Palma. Foto: AFP

Los militares mozambicanos fueron completamente desbordados y no podían lidiar con sus heridos y muertos. Palma quedó destruida y arrasada por el ataque.

El convoy

Como sucede en esas situaciones dramáticas, se organizó un plan para salir del hotel, en un convoy. Unos 60 o 100 personas optaron por subirse a 17 vehículos antes del anochecer del viernes. Alrededor de 100 se quedaron en el hotel. Los combatientes del ISIS dispararon sobre los coches ni bien salieron, especialmente a los conductores. Solo siete lograron atravesar la barrera de fuego y había entre ellos extranjeros y mozambicanos.

“Después de eso, cada uno se las arregló por sí mismo”, dijo Anderson, de 60 años. Solo siete vehículos atravesaron a los insurgentes, que ya estaban en posición de disparar contra los conductores. Se sabe que varios ocupantes han muerto. Se desconoce el destino de los que viajaban en los otros autos y de los que se quedaron en el albergue.

Un contratista británico murió cuando intentaba huir de un ataque de militantes islamistas. Adrian Neil, un sudafricano de 40 años, corrió su misma suerte. Lo relató su madre, Meryl Knox desde Ciudad del Cabo. Su hermano y su padrastro sobrevivieron y están viajando a Sudáfrica con el cuerpo. Estaban construyendo instalaciones para los trabajadores en la planta de gas. Adrian encabezaba el convoy para escaparse.

Los héroes del mar

Algunos extranjeros consiguieron huir durante la noche del hotel a la playa, donde fueron rescatados por barcos de locales, que los trasladaron a Pemba. Una ciudad a 250 kilómetros de Palma, el domingo a la tarde. Pero no había allí ni policías ni ejército para protegerlos.

Otros sobrevivientes consiguieron escapar hacia la selva, que bordea el mar, a las plantaciones y pueblos vecinos. Allí surgieron extraordinarias historias de coraje y heroísmo de la población local, que organizó el rescate por mar sin importar la nacionalidad.

El puerto pesquero de Pemba, Mozambique. Foto: AFP

El puerto pesquero de Pemba, Mozambique. Foto: AFP

Barcos de pescadores, yates, barcos de paseos, lanchas fueron utilizadas sobrecargadas para escapar del infierno. Fueron las empresas locales, los comerciantes, los pescadores los que organizaron este rescate, ayudando a los extranjeros y locales ocultos en la selva.

La ciudad de Palma y la playa es la imagen del infierno. Los cuerpos están donde cayeron, en la calle, en la puerta de las casas. Muchos decapitados, otros muertos a machetazos. Hay hombres, mujeres y niños asesinados, después que la operación del ISIS fuera casa por casa.

Como se salvaron

Entre los rescatados se encuentra Nick Alexander, un ciudadano británico-sudafricano y ex policía, que mató a tiros a dos militantes y pasó dos noches con sus colegas, arrastrándose por los arbustos en la selva antes de su rescate el domingo. Alexander vio un blindado militar robado por los yihadistas con un AKA 47 en el techo. Corrió hacia él, agarró el arma, mató a dos combatientes y se refugió en la selva, de donde fue rescatado.

El ex oficial de policía estaba en la parte trasera del convoy, que fue objeto de intensos disparos el viernes por la noche, cuando huían del complejo del hotel. Alexander, un contratista que construye campamentos para el personal que trabaja en el sitio de gas de Us$ 20 mil millones, se puso en contacto con su hija Jayde, de 29 años, en Johannesburgo el domingo.

“Vio la conmoción con la emboscada y salió”, dijo Jayde. “Había un vehículo del gobierno con un AK47 dentro. Así que entró, lo tomó y mató a tiros a dos de al-Shabaab, los militantes yihadistas. Él y otros dos del auto corrieron a esconderse entre los arbustos con el arma. Literalmente se arrastraron por los arbustos hasta que fueron rescatados”, relató su hija.

Pescadores ayudaron a la gente a huir. Foto: AFP

Pescadores ayudaron a la gente a huir. Foto: AFP

Phil Mawer, un proveedor de servicios de catering de Somerset, en Gran Bretaña, sigue desaparecido.

Al menos 60 expatriados permanecen desaparecidos en la ciudad, a 10 kilómetros del mayor proyecto de gas de África, donde continúan las batallas entre las fuerzas gubernamentales y los combatientes vinculados al Estado Islámico.

Palma en manos de yihadistas

Las primeras muertes de expatriados, desde que comenzó la insurgencia hace cuatro años en el norte de Mozambique, han alarmado a los gobiernos occidentales y han ejercido presión sobre el presidente Filipi Nyusi.

Sudáfrica discute si interviene militarmente al igual que en Francia, que tiene fuerzas especiales en sus bases de Djibouti y Mali.

El gigante petrolero francés Total dijo que suspendía las operaciones en el sitio, la mayor inversión individual en África, que había ofrecido esperanza a una de las naciones más pobres del mundo.

Los analistas de seguridad habían predicho un ataque a Palma. La ciudad había estado aislada durante mucho tiempo por los militantes, dejando a su población de 75.000 personas y una gran comunidad de inmigrantes vulnerables.

La insurgencia yihadista

Los insurgentes islamistas en Mozambique están activos en la provincia de Cabo Delgado desde el 2017, pero los ataques se volvieron más brutales desde el año pasado.

Estos tres años de insurgencia, encabezada por jóvenes musulmanes desempleados y sin futuro, ha costado 2600 vidas y ha desplazado 670.000 personas, según la ONU.

Los yihadistas se financian con el tráfico de rubíes y de maderas preciosas en una provincia donde el 58 por ciento son musulmanes y con un alto grado de analfabetismo.

Ellos rechazan la presencia de empresas francesas y norteamericanas en la zona. Pero esta ha sido su más espectacular acción, que hará huir las inversiones multinacionales de Mozambique.

Las muertes y los destinos desconocidos de docenas de expatriados contratados para la mayor inversión individual en África pueden finalmente obligar al presidente de Mozambique a admitir que la insurgencia en el extremo norte de su país está fuera de control.

París, corresponsal

ap


Fuente

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