Espectáculos

Sharon Stone contó que la engañaron para filmar su icónica escena en Bajos instintos

Bajos instintos (1992) es una de las películas más polémicas y recordadas de la década de 1990. La escena en la que Sharon Stone, en la piel de la escritora Catherine Tramell, cruza las piernas durante un interrogatorio desató un escándalo en la sociedad norteamericana. Ahora, 29 años después, la actriz recordó cómo el director la engañó para filmarla sin ropa interior. 

En un adelanto de su autobiografía The Beauty of Living Twice (La belleza de vivir dos veces), que publicó la revista Vanity Fair, la artista da una muestra del lado oscuro de Hollywood y de cómo la filmación de película casi la expulsa de ese mundo antes, incluso, de lanzarla a la fama. 

Según relata Stone, quien tenía 34 años en el momento del rodaje, el director holandés Paul Verhoeven le pidió que se quitara la ropa interior por motivos técnicos y le aseguró que no se vería por debajo de su vestido. “No podemos ver nada, solo necesito que te saques tu ropa interior porque el blanco está reflejando la luz así que sabemos que las tienes puestas”, le habría dicho Verhoeven a Stone, quien recuerda haber visto la escena en un “cuarto lleno de agentes y abogados de los que la mayoría no tenían nada que ver con el proyecto”.

“Ha habido muchos puntos de vista sobre este asunto, pero dado que yo soy la única con la vagina en cuestión, déjame decir: los otros puntos de vista son una porquería”. 

“Yo ya no importaba. Era yo y mis partes ahí”, recuerda que pensó Stone, y acto seguido fue hacia la sala de proyección, le dio una cachetada al director y se fue. Desde el auto llamó a su abogado, quien le aseguro que de ninguna forma podrían incluir la escena en la película. La escena le daría una calificación “X” (solo para adultos) a la película, lo que en 1992 no sería conveniente para el estudio y el sindicato al que pertenecía la actriz no avalaría la toma. Stone se sintió aliviada. 

Luego lo siguió pensando. “¿Qué tal si yo fuera la directora? ¿Qué tal si yo hubiera conseguido esa toma? ¿Qué tal si la conseguí a propósito? ¿O por accidente? ¿Qué tal si simplemente existiera?”, se cuestionó Stone. “Sabía qué tipo de película estaba haciendo. Yo peleé por ese papel y durante todo ese tiempo el director me había respaldado”, sostiene en su biografía y recuerda que se sintió desafiada nuevamente por el rol. 

Stone recuerda que luego de la presentación se volvió a comunicar con el director para comentar “las opciones” que le había presentado su abogado. “Él negó que yo tuviera alguna alternativa vehementemente. Yo era solo una actriz, solo una mujer; ¿qué opciones podría tener?”, sostiene. Luego de pensar al respecto decidió que la escena permanecería en la película. “¿Por qué? Porque es lo correcto para la película y para el personaje; y porque, después de todo, yo lo hice”.

Y, por cierto, probablemente no lo recuerdes pero mi nombre no estaba junto al de Michael Douglas en el poster. 

En otro fragmento de su biografía, Stone recuerda cuando conoció a los productores luego de que le asignaron el papel. Uno de ellos cerró la puerta de su oficina, se sentó y le dijo: “No fuiste la primera opción, Karen. No, no fuiste siquiera la segunda o la tercera. Fuiste la decimotercera opción para esta película”. Doce mujeres habían hecho la prueba antes que ella y no obtuvieron el papel. El productor la siguió llamando Karen durante toda la posproducción del filme. 

Había caminado dormida en tres oportunidades durante la producción, dos veces desperté completamente vestida en mi auto en el garage. Tenía pesadillas terribles.

Stone también afirmó que le dijeron que se acostara con un coprotagonista para desarrollar química entre ambos. “Un productor me llevó a a su oficina, donde tenía bolas de leche malteada en un pequeño recipiente tipo cartón de leche debajo del brazo con el pico abierto. Caminaba de un lado a otro en su oficina con las bolas cayendo del pico y rodando por todo el piso de madera mientras me explicaba por qué debería acostarme con mi coprotagonista para que pudiéramos tener química en la pantalla”, cuenta la actriz y continua: “Miraba las bolas de chocolate rodando y pensaba ‘¿ustedes insistieron con este actor que no pudo lograr una escena en su prueba y ahora piensan que si yo me acuesto con él será un buen actor?’. Nadie es tan bueno en la cama”.

“Sentí que podrían haber contratado a un coprotagonista con talento, alguien que pudiera lograr una escena y acordarse de sus líneas. También sentí que ellos mismos podrían acostarse con él y dejarme tranquila. Mi trabajo era actuar, y eso fue lo que les dije“, recuerda Stone, y afirma que no fue una respuesta “popular” y que por eso era considerada como una persona “difícil”

Sharon Stone se hacía respetar. “La gente solía decir ‘Sharon Stone tiene las bolas más grandes de Hollywood’. No es coincidencia que yo haya sido la primera mujer a quien le pagaron algo medianamente respetable, todavía menos que un hombre, pero más que a una mujer en el pasado”.




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