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“Me niego a creer que te fuiste”

Seis meses ya pasaron… ¡La pucha! Es muy cierto ese dicho: ¡Cómo pasa el tiempo, no! Pero, bueno, todavía no lo acepto. No quiero. Me niego. No voy a escribirte en pasado salvo para recordar algunas de las millones de anécdotas que vivimos juntos. ¿Me permitís? De qué vale hoy hablar de ese maldito miércoles 25 de noviembre del año pasado, cuando pasadas las 13,00 horas nos confirmaron junto a mi compañero Mariano Verrina lo que aún no puedo entender. Murió Diego Armando Maradona, tituló Clarín. Y fue primicia a nivel mundial, pero ya hablaremos de eso, que es lo que menos importa.

Terminé de hablar por teléfono con la fuente que me confirmó lo que nunca hubiera querido escuchar y me largué a llorar como un chico con el celular agarrado en la mano derecha. Arrodillado, frente a la computadora. Tirado en la cama con el aparatito apretado contra mi corazón. No lo podía creer. No lo puedo creer.

Te decía que fue la primicia que nunca hubiera querido dar. El mundo tampoco estaba preparado para recibirla. “Dice Clarín que se murió Maradona”, titularon algunos… No: SE MURIO MARADONA. El Diego, Pelusa, El Diez, mi amigo. Porque -te acordarás- en el último video que me mandaste vos mismo lo dijiste: “Vos sos un amigo, chap”. Casi nunca me llamaste Julio. Siempre usaste el diminutivo de mi apellido. Como cuando escribiste en una servilleta: “Con todo mi cariño y felicidades Chiape”, así con una sola p, cuando hubo tiempo y espacio para un homenaje especial, Me acuerdo como si fuese hoy: la noche del 16 de diciembre de 2010 en el Palacio Alsina, Clarín distinguió a “los 10 mejores 10 de todos los tiempos: Y con vos a la cabeza -el premio te lo entregó Lucha Aymar, que está embarazada de su segundo hijo: ¿le pondrá Diego, si es varón?- y subieron además al escenario para recibir el afecto y el reconocimiento de todos El Beto Alonso, tu admirado Ricardo Bochini, Daniel Valencia, Rubén Capria, Héctor Veira, Roberto Gasparini, Eduardo Flores, Daniel Onega, Osvaldo Potente y Daniel Willington.

La conmoción en el mundo ya era total el día de tu partida. Casi como aquel 31 de diciembre de 1999 a las 18, un día antes de entrar en el nuevo Milenio, me había dicho en una habitación del hotel Cristóforo Colombo, en Palermo: “El mejor deportista del siglo fui yo”, me dijiste con la voz firme. Fue después de que en el Hotel Panamericano recibiste de Dalma y Gianinna el “Premio Especial al Mejor Deportista del Siglo”. ¿Había dudas?

La pregunta fue: ¿Maradona o Fangio? Y vos me respondiste.

“Maradona, sin duda. Yo defiendo mi Deportista del Siglo con todo lo que hice en veintipico de años. A los que hablan de Fangio les digo que no vieron una carrera de él. Después, todos tenemos miserias o debilidades. Y Fangio también las tenía: le tomó la leche al gato. ¡Que no me rompan las pelotas! Si le tenemos que dar el premio a Fangio porque está muerto, yo estoy vivo. Corrí durante millones de minutos en todas las canchas del mundo. Y si Fangio hizo cosas por la Argentina, yo hice más. Me acompañó la televisión y cualquier chico puede hablar de Maradona porque lo vio. A los que quieren armar polémica, que pasen por casa que les muestro los trofeos… Yo tengo un tesoro dentro de mí que ellos no lo tienen ni lo van a tener nunca. Que es la pasión que sentí por jugar al fútbol, divertirme y hacer feliz a la gente. Ellos (los dirigentes, a los que se cansó de denunciar antes de que se destapara el famoso FIFAGate) lo único que pueden hacer es robar la plata y ‘dormir’ cada vez más a los futbolistas, que no toman cuenta de eso”.

Seguramente te habrás dado un gran abrazo con Fangio y se deben haber cagado de risa recordando esto y mucho más. Igual que con “Leopoldo Jacinto…”. El Luque que te quiso de verdad, no el que se pasea por los programas de TV tratando de explicar lo inexplicable.

Se murió con dos dolores muy grandes Diego. El primero, no haber podido reunir en su último cumpleaños (el último 30 de octubre) a todos sus hijos: Dalma Nerea, Gianinna Dinorah, Jana, Diego Fernando y Diego Jr. (su primogénito italiano y quien todavía no vino desde Nápoles, ¿podés creerlo?), y también a su querido nieto Benjamín Agüero Maradona, el hijo que “Gianni” tuvo con el “Kun” Agüero. Ellos, sus hijos, habían tomado la responsabilidad de asistirlo, acompañarlo y cuidarlo. ¿Tarde? Solo Dios lo sabe…

A propósito de encuestas, Dalma dijo hace tres días que Gianinna era “tu hija preferida” y lo explicó como hacías vos ante cada frase fuerte: “Amo que sea su preferida porque son iguales”. Solo vos lo sabés…

El segundo gran dolor que tuviste en esos días previos me lo repetiste ciento de veces en los últimos tiempos: “Lo que más lamento es no tener a mis viejos. Siempre pido ese deseo, un día más con la Tota, pero sé que desde el cielo está orgullosa de mí y que fue muy feliz”, me dijiste siempre con lágrimas en los ojos.

Imágenes de la relación entre Diego Maradona y Julio Chiappetta, de Clarín.

Imágenes de la relación entre Diego Maradona y Julio Chiappetta, de Clarín.

-Levantá la copa por tu cumpleaños y pedí un deseo para todos los argentinos, le pedí en el último reportaje:

-Mi deseo es que pase cuanto antes esta pandemia y que mi Argentina pueda salir adelante. Quiero que todos los argentinos estén bien, tenemos un país hermoso y confío en que nuestro Presidente va a poder sacarnos de este momento. Me da mucha pena cuando veo chicos que no tienen para comer, yo sé lo que es pasar hambre, sé lo que se siente en la panza cuando no comés por varios días y eso no puede pasar en mi país. Ese es mi deseo, ver a los argentinos felices, con trabajo y comiendo todos los días…

Extraoficialmente, lo primero que dijeron es que habías muerto poco después del mediodía por un paro cardiorrespiratorio. Horas más tarde, la autopsia explicaría que aquella “insuficiencia cardíaca aguda” sufrida, en un paciente como el Diez, que padecía una “miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca congestiva crónica”, habría generado un fatal “edema agudo de pulmón”. El último que te vio con vida fue tu sobrino Johnny Espósito, minutos antes de la medianoche. Al menos eso es lo que pudieron reconstruir los fiscales de San Isidro tras recoger declaraciones testimoniales en una casa que se encontraba sumida en un clima de tristeza y pesar.

Tristeza y pesar fingida por quien te reemplazó en tu último partido oficial jugado en el Monumental. Pero quedate tranquilo, que Dany Arcucci lo puso en su lugar. “Se acordó un poco tarde de ‘nuestro ídolo, nuestro héroe, nuestro Superman’. Tal vez si Diego vuelve a aparecer en la Bombonera, como sobreactúa que sucederá, lo reciba mejor que aquella vez del partido contra Gimnasia, cuando en su casa le hicieron el peor homenaje de todos”, escribió sobre Juan Román Riquelme en Twitter.

Diego Maradona, homenajeado en La Bombonera, el 7 de marzo de 2020. Foto: Photo/Natacha Pisarenko.

Diego Maradona, homenajeado en La Bombonera, el 7 de marzo de 2020. Foto: Photo/Natacha Pisarenko.

Pucha… Medio año ya. Y ni siquiera llamaron a alguno de los siete imputados para declarar en la causa que -por lo menos- ya cambió de carátula y se investiga tu “homicidio simple con dolo eventual”. Vos sabés que la Justicia argentina es lenta. “Se les escapó la tortuga”, me responderías con una de tus tantas frases maradoneanas. Y es verdad.

Bueno, Diego, te dejo. No puedo escribir más, amigo…


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