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Marina Granovskaia, la dama de hierro y el cerebro económico del Chelsea campeón de Europa

Su nombre se conoció en Argentina en enero de 2019, cuando Gonzalo Higuaín llegó al Chelsea a préstamo, porque ella no estaba dispuesta a desembolsar 50 millones de libras por el pase de un jugador de 31 años. Esa postura, la de cuidar cada uno de los billetes de uno de los clubes más poderosos del mundo, la llevó no solo a consolidar su puesto como directora general: un año después, en medio de una crisis económica por la pandemia del coronavirus, Marina Granovskaia construyó un equipazo para la Premier League (terminó cuarto) y le sobró cuerda para alzar la segunda Orejona (UEFA Champions League) en la historia del Chelsea.

Con dos entrenadores en la misma temporada (André Villas Boas y Roberto Di Matteo) como ahora. El Chelsea es el últimos equipo campeón de la Champions que ganó el título después de despedir a sus entrenadores a mitad de la temporada. Ahora fue el desafío de Thomas Tuchel después de reemplazar a Frank Lampard…  

Con 46 años es la directora del Chelsea. Nació en Moscú, hace 46 años, pero es de origen canadiense. Estudiante de danza y música y licenciada en Lenguas por la Universidad estatal de su ciudad natal, es la directora ejecutiva del Chelsea. y dicen que se ha convertido en la mujer más poderosa del fútbol mundial -así la bautizó el diario británico The Times- de la mano de Roman Abramovich.

Todas las grandes operaciones selladas por el Chelsea en los 10 últimos años llevan su firma. Manda tanto que también se la conoce como la dama de hierro o la madame de los fichajes. Ha llevado a Stamford Bridge a las grandes joyas del fútbol mundial y, al mismo tiempo, le ha permitido al club engrosar sus arcas. Sin duda, es la mujer fuerte de la Premier League y una de las artífices de que tanto el primer equipo masculino como el femenino de los Blues hayan llegado este año a la final de la Champions League, la máxima competición europea.

Los millonarios fichajes del pasado verano en plena pandemia por valor de 247 millones y la apuesta por la Academia que ahora surte al primer equipo son obras de la dirigente que en 2018 fue elegida como la quinta mujer más poderosa del deporte por la revista Forbes. Marina empleó 223 millones de euros en cuatro jugadores: contrató al holandés Hakim Ziyech, de 27 años, procedente del Ajax (40 millones); al inglés Ben Chilwell, de 23, del Leicester City (50 millones); y a los alemanes Timo Werner, de 24, del RB Leipzig (53 millones), y Kai Havertz, de 21, del Bayer Leverkusen (80 millones). Este último, precisamente, fue el autor del 1-0 en la final disputada en Portugal ante el Manchester City de Pep Guardiola y el Kun Agüero.

Además, negoció la llegada como futbolista libre de Thiago Silva desde el fútbol francés, de donde también consiguió al arquero del equipo, Edouard Mendy (Rennes), por unos 18 millones.

Ella fue la responsable, también, de negociar el acuerdo de patrocinio del equipo con Nike, que financiará 60 millones de libras esterlinas al año para el club hasta 2032.

Aunque ahora sorprende al mundo, Granovskaia es la mano derecha del ruso Roman Abramovich, el dueño del Chelsea, desde hace mucho tiempo. El magnate apostó por ella pese a que sus estudios en Lenguas Extranjeras, carrera que cursó en la Universidad de Moscú y de la que se graduó en 1997, no hacían prever la capacidad de negociación que desarrolló desde su llegada al club.

Timo Werner y Callum Hudson-Odoi, en Chelsea. Foto AFP

Timo Werner y Callum Hudson-Odoi, en Chelsea. Foto AFP

La rusa-canadiense de 46 años conoció a Abramovich hace más de dos décadas, cuando tenía 22, y comenzó a trabajar como su asistente personal en la empresa petrolera Sibneft, con la que el ruso amasó su fortuna para comprar el Chelsea en 2003. 

Fue entonces cuando le ofreció el cargo de asesora en el club inglés para que dirigiera su oficina en Londres. Pero ella, a base de confianza, fue escalando posiciones hasta convertirse en 2014 en la directora general. El hogar de los Blues es Stanford Bridge, en el oeste londinense. donde el Chelsea ha disfrutado de su época más gloriosa desde 2005, ganando cinco veces la Premier League, otras cinco la FA Cups y su primera y única UEFA Champions League en 2012 (frente al poderoso Bayern Munich en el mismísimo Allianz Arena).

Su perfil bajo, lejano al contacto con la prensa, y una imagen que apenas aparece en un puñado de fotografías de firmas de contratos la transformaron en una figura enigmática.

Su vida personal es un misterio. Dicen que si bien habla con fluidez varios idiomas, cuando se enoja maldice en su lengua materna y cuentan que su restaurante preferido es el Sumosan Twiga, de comida japonesa, que tiene entre sus dueños a Flavio Briatore, el ex director deportivo del equipo Renault de Fórmula 1.

En cambio, lo que sí se sabe es su gran capacidad negociadora, tanto que en 2016 cerró el contrato comercial más importante de la historia del club, cuando acordó con Nike una suma de 900 millones de euros, a razón de 60 millones por temporada durante 15 años.

Es conocida en el ambiente como “la madame de las transferencias“, fundamentalmente después de conseguir 88,5 millones de libras, sumados hasta 41,5 millones en complementos, por Eden Hazard, un jugador de 28 años al que solo le quedaba un año en su contrato. Y todo tras rechazar la primera oferta de Real Madrid, el club comprador.

Que Marina sea dura en las negociaciones es normal. Las personas que en el fútbol hablan de contratos, salarios, transferencias, que consiguen jugadores y los venden tienen el trabajo más difícil”, explicó el arquero Thibaut Courtois antes de pasar también del Chelsea al club merengue.

“Marina es una persona clara. No hay necesidad de 10 llamadas telefónicas o 15 correos electrónicos para decir algo. Va directo al punto“, la describió el representante de Kurt Zouma, quien hace dos años llegó desde el Everton.

Si bien en el mercado de pases se destacó por sus contrataciones, fundamentalmente la de Werner, Granovskaia obtuvo elogios por sus ventas. En los últimos meses, obtuvo 175 millones de libras con las ventas de David Luiz, Alvaro Morata y Oscar, tres jugadores que no tenían lugar en el equipo y representaron un importante ingreso para las arcas del Chelsea, con las que la rusa le construyó un plantel de ensueño a Thomas Tuchel, el DT nuevo campeón del continente.

Desde la renovación de Drogba hasta la salida de Sarri

Drogba ganó ganó 12 títulos con el Chelsea, desde 2004.

Drogba ganó ganó 12 títulos con el Chelsea, desde 2004.

Si bien Abramovich es el dueño del dinero, Granovskaia es el cerebro económico del Chelsea. Y hasta ahora sus decisiones, algunas controvertidas y criticadas, fueron acertadas. Es el caso de aquella renovación a Didier Drogba en 2009.

La rusa persuadió a su compatriota para no deshacerse del marfileño tras la derrota con Barcelona en las semifinales de Champions. Aquel día, el delantero le dio un puñetazo a la pared al lado del árbitro, al que le gritó: “Es una jodida vergüenza”.

Granovskaia logró que Drogba renovara su contrato y luego, en la temporada 2011-2012, se transformara en el líder del Chelsea campeón de la Orejona.

En 2011, por el contrario, convirtió a Fernando Torres en el jugador español más caro de la historia, cuando desembolsó 50 millones de libras por su pase, en una de las jugadas no tan acertadas de Granovskaia.

Desde que Michael Emenalo, director deportivo por una década, dejó el club en 2017, la rusa acaparó el poder del armado del plantel. En la temporada, además, consiguió salir airosa del paso de Maurizio Sarri, quien solo duró un año en el equipo. No solo le ahorró al Chelsea millones en compensación. También le consiguió una inyección monetaria, ya que en lugar de despedirlo logró que Juventus entregara por él cuatro millones de libras. Lo reemplazó Lampard hasta que el barco azul lo tomó el alemán Tuchel, quien hoy grita “¡campeón!”.




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