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Madrid se prepara para unas elecciones decisivas para España: ¿Qué está en juego?

Madrid vive un fin de semana largo atípico. Preelectoral y tenso. Difícil.

El feriado del 3 de mayo, en el que los madrileños conmemoran el día de la Comunidad de Madrid -que en realidad se celebra el 2 pero, como este año cae en domingo, pasó al lunes-, es también lo que los españoles llaman “jornada de reflexión”, esa previa de veda a las elecciones regionales del martes 4 en las que los candidatos no pueden hacer campaña y los indecisos maduran a quien votar.

Casi 5,2 millones de madrileños están habilitados, aunque aquí el voto no es obligatorio, para elegir al próximo presidente de la Comunidad de Madrid en elecciones anticipadas que destilan una vidriosa polarización azuzada, entre otras causas, por la ola de amenazas de muerte a candidatos y funcionarios.

Se disputan el sillón para gobernar desde el Palacio de Correos de la Puerta del Sol una periodista -la actual presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (PP)-, un filósofo -Angel Gabilondo (PSOE)-, un ex abogado del Estado -Edmundo Bal (Ciudadanos)-, una médica anestesista -Mónica García (Más Madrid)-, una arquitecta -Rocío Monasterio (Vox)-, y un ex vicepresidente –Pablo Iglesias (Unidas Podemos)-.

La actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, este jueves, durante un acto de campaña. Foto: REUTERS

La actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, este jueves, durante un acto de campaña. Foto: REUTERS

Qué dicen las encuestas

Las últimas encuestas, si aciertan, le dan la victoria a la actual presidenta Díaz Ayuso, que va por su reelección, luego de haberse “cortado sola” al anunciar, sin consultarlo con Ciudadanos -sus socios en la coalición de gobierno desde 2019-, la convocatoria electoral, dos años antes de lo previsto, para esquivar una posible moción de censura en su contra.

Díaz Ayuso obtendría en torno al 40 por ciento de los votos, lo cual no le permitiría gobernar sola: debería buscar un aliado para alcanzar la mayoría entre los 136 diputados que integran la Asamblea de Madrid.

Podría apoyarse en Ciudadanos, el partido liberal que corre riesgo de desaparecer en el Parlamento regional si no logra ni siquiera el 5 por ciento de los votos necesarios para ingresar en la Asamblea.

O aliarse con Vox, que podría reunir cerca del 10 por ciento de los sufragios.

Según los pronósticos, el segundo partido más votado sería el PSOE -con algo más del 20 por ciento-, seguido por Más Madrid, el desprendimiento de Podemos, que cosecharía cerca del 15 por ciento.

El candidato socialista para las elecciones regionales de Madrid, Angel Gabilondo, este sábado en un acto en la capital de España. Foto: REUTERS

El candidato socialista para las elecciones regionales de Madrid, Angel Gabilondo, este sábado en un acto en la capital de España. Foto: REUTERS

Pese a la movida de Iglesias, quien se bajó de la vicepresidencia del gobierno para encabezar la batalla por Madrid, su partido no superaría el 10 por ciento de las voluntades electorales.

Cartas con balas y una campaña agresiva 

Hasta el viernes, unos 211.000 madrileños habían votado por correo, un 47 por ciento más de electores que eligieron el voto postal respecto de las elecciones anteriores, en mayo de 2019.

Termina así una campaña radicalizada y maniquea, con consignas que la derecha plantea como “Libertad o comunismo” -el lema de la candidata del PP- a lo que la izquierda responde con “Democracia o fascismo”, frase que suele acuñar el candidato de Unidas Podemos.

Otro mojón en la provocación electoral estuvo en los afiches que Vox pegó por la ciudad en los que enfrenta el gasto público en asistencia a menores migrantes no acompañados -según el partido de ultraderecha, 4.700 euros por mes- y lo que cobra una jubilada (426 euros de pensión).

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un acto este sábado en Madrid por el Día del Trabajador. Foto: AFP

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, en un acto este sábado en Madrid por el Día del Trabajador. Foto: AFP

Se inició una investigación para determinar si esa campaña gráfica de Vox representaba un delito de odio pero la Justicia lo desestimó.

Debates y peleas

Fueron dos semanas de actos por todo el territorio madrileño en las que casi no hubo debates electorales luego de que Iglesias abandonara el estudio de radio en el que la candidata de Vox se negó a repudiar la intimidación que el líder de Podemos recibió: un sobre con cuatro balas y una nota anticipando que a él, a su mujer -la ministra de Igualdad, Irene Montero- y a sus padres les quedaba poco tiempo de vida.

“Los españoles ya no nos creemos nada de este gobierno”, dijo Monasterio y desencadenó la ira de Pablo Iglesias, quien se levantó y se fue, gesto que anuló la agenda de debates prevista para el resto de la campaña.

Las amenazas con proyectiles también tuvieron como destinatarios a la candidata del PP, Díaz Ayuso; al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; a la directora de la Guardia Civil, María Gámez, y al ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero.

“Se está generando ese caldo de cultivo para que un descerebrado nos pegue un tiro en la cabeza”, dijo Iglesias.

Santiago Abascal, líder del partido de ultraderecha Vox, en un acto en Madrid. Foto: DPA

Santiago Abascal, líder del partido de ultraderecha Vox, en un acto en Madrid. Foto: DPA

La candidatura del líder de Unidas Podemos recibió apoyos de varios líderes latinoamericanos como el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, prófugo de la justicia de su país: “Te pido apoyar la lista de Unidas Podemos liderada por ese gran amigo Pablo Iglesias -dice Correa en un mensaje dirigido a los residentes latinoamericanos en Madrid-. Apóyalo, apoyémonos”.

“Yo creo que Pablo Iglesias es el mal y lo he dicho siempre -se despachó la candidata Díaz Ayuso-. No me parece una buena persona. Que nació con unos discursos radicales, que bebió del chavismo. Que su partido desde lo ético, desde lo político y desde lo económico se nutrió de las peores dictaduras, de las pocas que quedan en el mundo.”

Insultos y carteles provocadores

“Traidor, fascista, amargada, parásito, rata. El Madrid de los insultos, o el Madrid de la concordia. El 4 de mayo, tú decides”, dicen las gigantografías de Ciudadanos rescatando los calificativos más hirientes que los candidatos se lanzaron durante la campaña para las elecciones del martes.

Y la alteración en los ánimos es tal que disparó la creatividad de una marca de semillas de girasol para consumo como snack -“pipas”- que aprovechó las elecciones para una nueva publicidad.

En pleno centro de Madrid, sobre la calle Princesa, colgó una publicidad enorme con una apelación a los principales candidatos sobre las bondades de sus semillitas para eliminar tensiones: “Angel, Edmundo, Isabel, Mónica, Pablo, Rocío… ¿Por qué no nos relajamos todos un poquito?”, propone la marca bajo el eslogan “La pipa de la paz”.

Madrid, corresponsal

CB​


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