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los pibes de Miguel Ángel Russo aprobaron el examen en la altura de La Paz

“Los chicos estan haciendo sus primeras armas, tienen mucho para crecer. Tiene la confianza de los más grandes que es lo más importante. Están sabiendo lo que significa jugar en Boca”. El elogio de Miguel Russo después del triunfo ante The Strongest en la siempre compleja La Paz fue directo al plantel juvenil que llevó el DT a Bolivia para el debut en la Copa Libertadores. Es que entre lesionados, contagiados y sancionados, el estreno internacional con victoria se logró con los pibes del club, de esas Inferiores pocas veces aprovechada en los últimos años y que ahora parecen tenerse a mano.

Los chicos de Boca de las Inferiores (@BocaPredio)

Los chicos de Boca de las Inferiores (@BocaPredio)

Allí, en Bolivia, Russo amalgamó una idea que nació desde mediados de 2020 y que se profundizó con una señal clara desde la figura de Juan Román Riquelme, a cargo del fútbol profesional. Antes de traer de afuera, primero probar lo que tenés adentro. Luego sacar conclusiones. Y tras eso, incorporar en lo que te falta. Una dinámica que parece lógica pero que en Boca no se había dado desde por lo menos una década, cuando irrumpieron en escena Leandro Paredes, Cristian Erbes, Sánchez Miño y Nicolás Blandi.

La crisis económica del país, potenciada por el desastre mundial de la pandemia que afectó a todos los mercados del planeta fútbol, llevó a que Boca se nutriera también de sus pibes para completar primero la Copa de 2020 y con la firme convicción de darles pista en 2021. Así, Cristian Medina (13 partidos), Alan Varela (14), Exequiel Zeballos (7), Luis Vázquez (2) y Agustín Sández (debutó en La Paz) tuvieron sus oportunidades. También reapareció Agustín Almendra, quien después de debutar en 2018 en Boca y jugar a cuentagotas con Gustavo Alfaro, ahora es titular. Otras fijas: Capaldo y Obando.

Miguel Russo rejuveneció el mediocampo.

Miguel Russo rejuveneció el mediocampo.

En La Paz no solo entraron a la cancha: fueron la nutrida delegación de Boca a la altura. Porque Renzo Giampaoli, Valentini, Lastra, Ezequiel Fernández y Mancuso completaron un banco de suplentes disminuido por las once bajas que tuvo Russo para este primer encuentro. En el repaso: 13 de los 23 jugadores que fueron y se trajeron los 3 puntos de Bolivia se formaron en Brandsen 805. Muchos incluso con participación en el último tiempo por la Reserva de Sebastián Battaglia. 

En la intimidad, claro, son cautos. ​Porque saben que utilizar juveniles es un desafío que también contará de altibajos en los niveles individuales. Por eso apuestan a lograr un mix entre los experimentados y aquellos que están sumando sobre sus espaldas buenas experiencias. Al menos todos llegarán a junio con veinte partidos disputados en Boca. Allí se hará el diagnóstico final.

Almendra fue titular en La Paz. (Foto: EFE/Aizar Raldes POOL)

Almendra fue titular en La Paz. (Foto: EFE/Aizar Raldes POOL)

Para la economía de Boca también se trata de algo positivo. Es que entre salarios elevados y bajos rendimientos, el plantel a disposición se había quedado sin potenciales transferencias al exterior, algo tan necesario como en cualquier club. A excepción de Sebastián Villa, Capaldo y ocasionalmente de los dos arqueros, Boca no recibió intereses por ninguno de sus jugadores. En los últimos dos meses, en cambio, la mirada sobre los juveniles despertó inquietudes desde Europa.

Para Miguel Russo hay que llevarlos de a poco. Y juntarlos a todos en un mismo once es el doble de riesgoso que incluirlos de a uno. Pero también el DT reconoce por lo bajo que la dinámica y el despliegue físico que realizan los chicos es difícil de igualar a cuando en el campo de juego hay otros actores. El Boca en Slow Motion que se vio en algunos encuentros de este 2021 desapareció cuando entraron en acción los chicos del club. Por eso la tentación de sostener al menos a dos de ellos para lo que se viene, pese a retornos importantes en las próximas semanas.

En junio será el tiempo del último filtro. Entre la cantidad de jugadores a los que se les termina el vínculo y los refuerzos que llegarán, el rendimiento de los chicos de Russo marcará su destino y relevancia en el plantel que quedará para la segunda mitad del año. Hoy, salvo propuestas de transferencias irresistibles, la idea es que todos puedan formar la base del Boca que se viene. Y rodearlos de la mejor manera para que las buenas señales que ya arrojaron terminen de concretarse en el campo de juego. 


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