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La Selección de Scaloni gana tiempo mientras pierde contra Doctor Milagro

La sinopsis indica que el joven Ali Vefa, abandonado de niño por su padre, logra convertirse en médico y se une al equipo de cirugía de un hospital, pero sus relaciones interpersonales y profesionales se ven afectadas por el síndrome del sabio. El jueves por la noche, la novela turca “Doctor Milagro” le ganó a la Selección y logró cuatro puntos más de rating.

Más allá del interés del público, quedó una sensación insulsa luego del 1-1 ante Chile en el pomposo estadio de Santiago del Estero. ¿Qué condimentos les faltan a este equipo para cautivar? ¿Y cómo queda parado Lionel Scaloni entre el recambio de futbolistas que necesita rodaje y la búsqueda de resultados?

Vale un punto de partida. El 26 de junio de 2016 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey la Argentina de Gerardo Martino pierde por penales la final de la Copa América ante Chile. Lionel Messi decide renunciar a la Selección ante una nueva frustración. Esa noche, Claudio Bravo, Mauricio Isla, Gary Medel, Charles Aránguiz, Eduardo Vargas y Alexis Sánchez fueron titulares en Chile. Y los seis repitieron en la formación que salió a jugar el jueves por Eliminatorias. Hubiesen sido siete si Arturo Vidal no quedaba marginado al contagiarse coronavirus. En Argentina solo dos futbolistas aparecen repetidos: Messi y Di María.

Messi terminó cabizbajo y dijo que a la Argentina le falta tiempo. Foto Juano Tesone

Messi terminó cabizbajo y dijo que a la Argentina le falta tiempo. Foto Juano Tesone

Se fue Martino, pasó sin pena ni gloria Jorge Sampaoli y el buzo al que le esquivan Diego Simeone, Mauricio Pochettino y Marcelo Gallardo derivó en Lionel Scaloni. Cuando ese tipo de apuestas ocurre en países envidiados desde nuestras latitudes recibe calificativos auspiciosos. Aquí llegó de la mano de la desconfianza.

El propio Scaloni, con sus contradicciones iniciales, se encargó de sustentar las dudas. Aunque el paso de los partidos y una línea de conducción que se fue extendiendo en el tiempo, le permitieron al entrenador nacido en Pujato no solo recibir el respaldo dirigencial para transformar el interinato en trabajo firme sino también empezar a construir fortaleza interna.

Hay un panorama evidente: los mejores entrenadores del mundo dirigen equipos, no selecciones. Y entonces se repite un diagnóstico: Scaloni ejerce el rol de seleccionador. ¿Son carreras muy diferentes? ¿Qué materias debe dar para “recibirse de director técnico”?

En los 26 partidos -15 amistosos (9G, 4E, 2P) y 11 oficiales entre Copa América y Eliminatorias (6G, 3E, 2P)- que lleva en el banco de suplentes de la Argentina, hizo debutar a 36 futbolistas. Cuatro de ellos, lo hicieron el jueves ante Chile: Emiliano Martínez, Cristian Romero, Julián Álvarez y Nahuel Molina.

Con este parámetro, además de apuntar al recambio con la inclusión de muchos jóvenes, Scaloni utiliza esencialmente el criterio de la actualidad a la hora de seleccionar. Quién podría objetar que Romero, elegido como el mejor defensor de la Serie A o Martínez, que atajó todos los partidos de la Premier, tuvieran su chance.

Julián Álvarez por Di María: el de PSG volvía pero no rindió y el de River hizo su debut. Foto Juano Tesone

Julián Álvarez por Di María: el de PSG volvía pero no rindió y el de River hizo su debut. Foto Juano Tesone

Esta dinámica muestra su cara opuesta con muchos de los que se pusieron por primera vez la celeste y blanca en el ciclo Scaloni y ahora están fuera del radar como Rodrigo Battaglia, Renzo Saravia, Matías Vargas, Alan Franco, Paulo Gazzaniga o Franco Cervi, entre tantos.

La receta está a la vista: probar al principio del ciclo (para colmo, distorsionado por las postergaciones a las que obligó la pandemia) para llegar a tener una base consolidada en la recta final hacia al Mundial. Es así que 27 de los 36 debuts se dieron en los primeros 15 partidos del ciclo.

En la comparación con Chile, es lógico preguntarse cuántas de las figuras trasandinas que jugaron el jueves en Santiago del Estero llegarían vigentes a Qatar si logran clasificarse al Mundial.

“Hacía mucho tiempo que no nos juntábamos. No es fácil volver con tan poco trabajo. Estuvimos muy bien y por momentos hicimos un buen partido”, dijo Messi después del 1-1. No faltó a la verdad. Habían pasado 198 días desde el último partido de la Selección.

Hay algunas constantes que parecen certezas en este ciclo: Leandro Paredes es el volante central elegido por Scaloni. Juega en ese sector y lo hace bien en el París Saint Germain, aunque allí cuenta generalmente con el respaldo de Marco Verrati, de corte más combativo que Rodrigo De Paul o Giovani Lo Celso, quienes lo suelen secundar en la Argentina.

Messi y Lautaro Martínez (campeón con Inter y en gran momento) son fijas adelante. Y falta encontrarles un socio que complete el tridente. Lucas Ocampos fue de mayor a menor, Angel Di María, que se ganó la convocatoria con una temporada de elite, volvió a decepcionar y han pasado por el sector Erik Lamela y en último término Ángel Correa y Julián Álvarez. ¿Será Agüero quien llene ese espacio ahora que tendrá una sociedad con Messi a tiempo completo en el Barcelona?

Scaloni no provoca cuestionamientos con sus convocatorias pero no logra consolidar una línea de juego. Foto Juano Tesone

Scaloni no provoca cuestionamientos con sus convocatorias pero no logra consolidar una línea de juego. Foto Juano Tesone

Los laterales son desde hace años fuente de debates. Juan Foyth –otro que se ganó el lugar con una gran temporada en el Villarreal campeón de la Europa League– no hizo pie ante Chile y Nicolás Tagliafico hace rato que no muestra su mejor rendimiento en la Selección. ¿Qué prioriza Scaloni en ese puesto que es vital en el fútbol mundial?

Gonzalo Montiel, ausente por secuelas del Covid-19, parece ser fija por derecha y Nahuel Molina tuvo sus primeros minutos, aunque el recambio no abunda. Del otro lado, Marcos Acuña es víctima de su propia versatilidad y no se consolida en el equipo.

Estas aristas demuestran que la idea sigue siendo parte del debe. No es cuestión de paladar ni de estilos, el asunto es que no se distingue una línea de juego. Por momentos transita en una marcha demasiado baja mientras en otros tramos saca jugo de contraataques feroces.

Las flojas actuaciones como local ante Ecuador, Paraguay y Chile invitan a pensar que el equipo se siente más cómodo recostado en un rol secundario que le permita atacar menos pero ser más punzante como ocurrió en las visitas a Bolivia y Perú. De ahí a aventurar que podrá dar la talla contra los equipos más poderosos del mundo hay un abismo.

Por lo pronto, la Copa América será una interesante prueba. Entre estos partidos de Eliminatorias y el certamen que se jugará en Brasil, el plantel argentino convivirá alrededor de 40 días. Tendrá tiempo, ese bien escaso que tanto demanda. Será momento entonces de que empiece a vislumbrarse la transición de Scaloni de seleccionador a entrenador, si es que esa disyuntiva existe.

Mientras, en canchas vacías y con la segunda ola de coronavirus eclipsando a la región, el grito de una hinchada grabada ovaciona a Lionel Messi en su salida del campo de juego en Santiago del Estero.

Falta algo. Falta de todo.


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