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la resiliencia de los atletas argentinos, el éxito y el resultadismo fanático

Los atletas olímpicos hicieron lo imposible para entrenarse en el país durante el aislamiento estricto por la pandemia. A Sergio Hernández no le sorprende en lo más mínimo. “Los argentinos somos los reyes de la reinvención. Estamos acostumbrados a todo. Si no es una pandemia, es otra cosa. Pero es duro, porque si ya de por sí no tenemos las condiciones necesarias, imaginate con esta situación”.

Y agrega: “Que hayan tenido que entrenarse en un balcón no nos parece tan raro. La Secretaría de Deportes y el ENARD les mandaron elementos a los atletas, pero había algunos que no podían tener una cinta porque no les entraba en el departamento. Lo que hacen los deportistas argentinos es meritorio y emocionante. Es ese ‘algo’ que los empuja a desafiar siempre”, analiza.

Hernández es un habitué a la hora de explicar qué es el éxito. Y la cercanía de Tokio 2020 lo enciende. “Los Juegos Olímpicos son los que te enseñan verdaderamente lo que es el éxito y el fracaso. Y si lo sabías, te lo sellan a fuego -dice-. Se puede tener éxito sin ser el número uno. Esa es la manera de ver las cosas. Y te lo digo yo, que me encanta ganar y cuando pierdo estoy dos días sin poder emitir sonido”.

-¿Todavía te pasa?

-Soy mucho peor perdedor ahora que antes, pero cuando me enfrío puedo razonar que el éxito no está en ganarle al otro. Estoy convencido de que si hubiésemos perdido con Serbia en el Mundial, también habríamos tenido éxito para esta camada. Como el quinto puesto en Turquía 2010. Siento el mismo orgullo con la medalla de bronce en Beijing 2008 que con la final del mundo. Estoy orgulloso, pero no pretendo que los demás también lo estén.

Sergio Hernández en Beijing 2008, donde Argentina ganó la medalla de bronce.
Foto AP

Sergio Hernández en Beijing 2008, donde Argentina ganó la medalla de bronce.
Foto AP

-Te jode el resultadismo extremo.

Nadie es el número uno en todo. Es imposible. Me tocó ganar un montón de veces, pero no gané la NBA, la Euroliga ni la medalla de oro olímpica. Tengo veintipico de títulos y eso no es algo que te cambia la vida. ¿Cuántos años jugó Manu en la NBA? 16. ¿Cuántos títulos ganó? 4. Perdió 12. ¿Es perdedor o ganador? Sigo poniendo el ejemplo de Marita Peralta, porque la quiero y la vemos en Google y aparece festejando en Londres 2012. La gente dice: “¿Esta chica qué festeja si salió 80° (en maratón)?” ¡Pero cómo no va a festejar si consiguió su objetivo! También pasamos al otro lado: “Entonces, si da lo mismo…”. No, no da lo mismo. Todos lo hacemos para ganar, pero ese tremendo esfuerzo que hacés te lleva a algún lugar. Tenés que decir: “Quería aquello, pero hasta acá llegué y es un logro”. Si no, es joda.

-¿Te da lástima que no se piense así?

Me da lástima quien no ve sus propios logros. Sufro, porque esa persona se pierde parte de la vida. Quien dice que un atleta va “a pasear” a unos Juegos Olímpicos no me preocupa. Pero esa persona muy probablemente sufra porque sus cosas las verá así y piensa que nada es alcanzable. “Me compré este auto y el vecino tiene el otro”, dirá. Nunca está conforme. Nunca le parece que algo es un verdadero logro.

-Pero hablás contra el resultadismo fanático y se te tiran en contra…

-Yo también quiero ganar, eh. De hecho, estamos en los Juegos porque tuvimos esta mentalidad y ganamos. Y nuestra meta era llegar a semifinales de un Mundial, porque nos asegurábamos la clasificación. Si no, hubiésemos llorado. Pero en Turquía 2010 queríamos ganar y fuimos quintos. Y en Beijing 2008 queríamos el oro y fuimos bronce. ¿Y? Estoy podrido de que muchos me pongan en el lugar de un romántico. Yo no soy un romántico. Entrá a Google y lo primero que ves es una piña a un negro (N. de R.: la noche en que descarrilló en un San Lorenzo-Peñarol, en 2015). Eso no es romántico y no me gusta verlo. Tengo que ser responsable.

HS


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