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Independiente, Sergio Kun Agüero y un llamado de rigor que no alcanzó

La confirmación sobre el final de la era de Sergio Agüero en el Manchester City a mitad de año encendió una tenue llamita de esperanza en Independiente. Las palabras de Julio Falcioni anunciando que le harían un llamado para ofrecerle formalmente regresar al club que lo crió futbolísticamente le dieron un poco más de volumen a una ilusión que carece de un sostén en la realidad. El Rojo llamó al Kun porque es su menester sabiendo que el delantero de 32 años está buscando destino, pero hoy no puede ofrecerle más que un speech romántico para tocarle su fibra íntima, algo que no está nada mal pero que no alcanza.

El presidente se está comunicando, pero no hagamos una novela sino la gente se ilusiona. Hugo Moyano lo está llamando, pero sabiendo que es difícil. Cada vez que lo quisimos traer hizo más goles; se nos complica cada vez más. Ojalá fuera tan fácil. Todos nos entusiasmamos, pero sabemos que por la condición de nuestro país es imposible traer un jugador de la jerarquía de Sergio Agüero”, le bajó la espuma al tema Pablo Moyano en Radio 10, aunque reconoció que su padre levantó el teléfono: hubo un contacto breve en el que el atacante avisó que se quedará en Europa.

¿Por qué el sueño de los hinchas de ver a Agüero vestido de Diablo nuevamente tendrá que seguir esperando un tiempo más? Hay varios factores. El argumento del vicepresidente rojo tiene sentido. Pero es una parte. El contexto económico de la Argentina no ayuda, es cierto, aunque si la institución de Avellaneda estuviera parada de otro modo tendría mayores fundamentos para ir a buscar seriamente al hijo pródigo

El Kun no seguirá en Manchester City después de junio y en el Rojo lo tientan. Foto: AP

El Kun no seguirá en Manchester City después de junio y en el Rojo lo tientan. Foto: AP

Independiente no preparó el terreno para este momento. Y actualmente no parece tener la estructura, no solamente económica, sino deportiva para cobijar al mejor jugador argentino de la actualidad después de un tal Lionel Messi.

Allá por 2017, con Ariel Holan en el banco, pudo haber comenzado a construir el escenario para contener al Kun en un futuro retorno. Ese año el club vivió un resurgir futbolístico, con un equipo que recuperó la mística, la intensidad y que estaba competitivamente preparado para pelear a la par de las potencias del continente. Sin embargo, Independiente no supo capitalizar esa oportunidad que trajo títulos como la Copa Sudamericana y la Suruga Bank.

La dirigencia aceptó con el tiempo que se equivocó, que se distrajo del día a día por sus injerencias políticas a nivel nacional y que le entregó “la llave del club” al entrenador de turno. La consecuencia fueron refuerzos millonarios con contratos millonarios que hasta el día de hoy no pudo pagar en su totalidad. También falló con Sebastián Beccacece, para quien se gastaron unos 15 millones de dólares en el mercado y apenas duró tres meses en el cargo. El declive fue vertiginoso y se vio profundizado aún más por la escalada del dólar y la pandemia.

Volverlo a ver al Kun vestido de Diablo es un sueño difícil de cumplir en el presente. Foto: AFP

Volverlo a ver al Kun vestido de Diablo es un sueño difícil de cumplir en el presente. Foto: AFP

Como bien aclaró en su carta de despedida del City, Agüero quiere seguir compitiendo al máximo nivel. Es que aspira a llegar con todo al Mundial de Qatar el año que viene, a sus 34. El Rojo, en el presente, no puede ofrecerle un proyecto de fútbol que le asegure eso porque hace tiempo que no pelea la liga local, porque nunca pudo ir más allá de los cuartos de final de la Copa Argentina y porque ni siquiera participa del certamen más importate de América, la Copa Libertadores, y se conforma con disputar la Sudamericana.

No es suficiente para un Kun Agüero que siente que no puede dar ventajas y necesita seguir codeándose con los mejores del mundo para exigirse al límite. Que no regrese exclusivamente por el amor que le tiene a la camiseta roja no puede ni debe ser motivo de ofensas.

Independiente no hizo su tarea. No fue previsor. Tal vez no pudo serlo. Y si lo hubiera sido tampoco se aseguraba repatriar a la leyenda de la Premier League este junio. Pero desde ya habría realizado esta propuesta desde una posición muy diferente. Era su obligación y la sigue siendo si es que efectivamente anhela fervientemente su vuelta.

Ahora, debió limitarse a un llamado de rigor, que tenía que hacer, pero que no contuvo más que una expresión de deseo.


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