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Gervonta Davis pelea ante Mario Barrios por su cuarto título mundial y un reconocimiento que parece nunca llegarle

La emancipación resulta a menudo complicada, sobre todo cuando las figuras parentales son fuertes. A los 26 años, Gervonta Davis parece haber escapado definitivamente al mote de discípulo de Floyd Mayweather. Sin alejarse de Money, con quien mantiene un vínculo personal y comercial desde hace seis años, ni abjurar de su respaldo, el noqueador de Baltimore está construyendo su propio camino en el boxeo de elite.

Ese camino pondrá ante él un nuevo desafío este sábado, con la chance de obtener su cuarto cinturón mundial en una división que no parece la más adecuada para su físico: intentará quitarle al texano Mario Barrios el título regular superligero de la Asociación Mundial de Boxeo en el State Farm Arena de Atlanta. La velada será emitida a partir de las 22 por ESPN.

Ganar no siempre es suficiente para conformar. Ni siquiera noquear asegura reconocimiento. Puede decirlo Davis, quien se impuso en sus 24 combates profesionales y en 23 lo hizo antes del límite. El único que alcanzó a escuchar la última campanada, aunque luego de ser derribado dos veces, fue el experimentado probador mexicano Germán Meraz en octubre de 2014.

Desde entonces, todos sus adversarios sucumbieron ante su poder, entre ellos el bonaerense Jesús Cuellar, quien fue noqueado en el tercer asalto en abril de 2018 en Brooklyn.

Sin embargo, esos números no son suficientes para conformar a la crítica. Tampoco su condición de supercampeón de la división superpluma y campeón ligero de la AMB, que logró después de su escalofriante nocaut ante el mexicano Leo Santa Cruz el pasado 31 de octubre, ni la corona de las 130 libras de la Federación Internacional de Boxeo que ganó en 2017 y cedió ese mismo año por no dar el peso para su duelo ante el nicaragüense Francisco Fonseca.

Las objeciones a Tank (Tanque, apodo que arrastra desde la infancia por el tamaño de su cabeza) nacen de la calidad de los rivales a los que enfrentó. Se lo critica por haber subido de peso sin haber enfrentado a los tres jóvenes más prometedores de la división ligero: Teófimo López (23 años), campeón de la AMB, la FIB y la Organización Mundial de Boxeo; Davin Haney (22), monarca del Consejo Mundial de Boxeo; y Ryan García (22).

“En el papel, esta es una de mis peleas más duras. Barrios es un campeón joven y subiré dos categorías para enfrentarlo. Si no me respetan después de esto, no sé qué tendré que hacer”, se quejó Davis el miércoles durante una sesión de entrenamiento público. De todos modos, dejó abierta la puerta para volver a las 135 libras después de su estreno como superligero el sábado.

Gervonta Davis obtuvo 23 de sus 24 victorias antes del límite. (Foto: Amanda Westcott / Showtime)

Gervonta Davis obtuvo 23 de sus 24 victorias antes del límite. (Foto: Amanda Westcott / Showtime)

Al cruce de las críticas también salió Calvin Ford, su entrenador desde la infancia. “Lo criticaron por pelear con un tipo pequeño (Santa Cruz) en su última pelea. Al subir a una nueva categoría contra un invicto, está haciendo lo que la mayoría de los hombres de las 130 y las 135 libras no hace: está persiguiendo la grandeza”, argumentó.

Esa división en la que incursionará Davis tiene un monarca indiscutido, el escocés Josh Taylor, a quien la AMB le atribuye la condición de supercampeón. Pero el organismo con sede en Panamá también reconoce a Barrios como campeón regular, al dominicano Alberto Puello como campeón interino y, de yapa, al venezolano Ismael Barroso como campeón gold. Para estos casos, vale una frase que entonan varias hinchadas argentinas: no traten de entenderlo.

La incertidumbre que rodea antes de esta prueba al invicto de Baltimore, quien será acompañado desde el ring side por Mayweather, es si las manos con las que hizo temblar a sus 24 rivales tendrán el mismo peso ante un púgil que alternó entre las divisiones superligero y wélter durante los últimos cinco años y que lo supera en talla (1,78 metros contra 1,66) y alcance de brazos (1,80 metros contra 1,71).

Mario Barrios arriesgará su invicto el sábado ante Gervonta Davis. (Foto: Premier Boxing Champions)

Mario Barrios arriesgará su invicto el sábado ante Gervonta Davis. (Foto: Premier Boxing Champions)

Para Barrios, de 26 años y ganador de sus 26 pleitos profesionales (con 17 triunfos categóricos), esta será la segunda defensa del título que obtuvo en septiembre de 2019, cuando venció por puntos al uzbeco Batyr Akhmedov en Los Ángeles, y que retuvo al noquear a Ryan Karl en el Alamodome de San Antonio (la ciudad en la que nació y vive) en la misma velada en que Davis despachó a Leo Santa Cruz.

Pese a ser el campeón, el Azteca reconoció que su adversario era el favorito para la contienda del sábado. “Es la pelea más importante de mi carrera, pero la presión está sobre él. Tiene que demostrar que puede estar ahí con un peleador más grande, con un verdadero 140 libras. Solo tengo que hacer lo que hice en mis últimas 10 u 11 peleas”, aseguró en una entrevista publicada el jueves en Los Ángeles Times.

El retador, en cambio, consideró que el tamaño era lo de menos en este caso. “No se trata solo de la altura. Él piensa que es más fuerte que yo, así que tendremos que esperar y ver. Si cree que nunca enfrenté a alguien como él, que así sea. Al final, siempre aprenden la noche de la pelea. Ahí es cuando sale el verdadero Gervonta Davis”, advirtió el jueves en la última conferencia de prensa previa al duelo.

Gervonta Davis junto a su hija Gervanni. (Foto: Mayweather Promotions)

Gervonta Davis junto a su hija Gervanni. (Foto: Mayweather Promotions)

Una victoria ante Barrios, por espectacular que resulte, no borrará las dudas sobre el verdadero valor de Davis. Para ahuyentarlas deberá retar y vencer a Josh Taylor o volver a las 135 libras y plantarse cara a cara con Teófimo López, Devin Haney o Ryan García.

Seguramente antes que eso tendrá que afrontar, en octubre, un juicio por 14 delitos menores a raíz de un accidente vial del que participó en Baltimore en noviembre, cinco días después de derrotar a Leo Santa Cruz, y que dejó como saldo cuatro heridos. Este no es el primer incidente que protagoniza, ya que en 2020 agredió a Andretta Smothers, su expareja y madre de su hija Gervanni, de tres años, y también se vio envuelto en riñas callejeras en Washington y en su ciudad natal.

Reaparece Lomachenko

El ucraniano Vasiliy Lomachenko volverá a un cuadrilátero después de ocho meses de inactividad para enfrentar este sábado al japonés Masayoshi Nakatani en el Virgin Hotels de Las Vegas. El combate podrá verse a través de Space desde las 23.

Lomachenko, doble campeón olímpico (en Beijing 2008 y Londres 2012) y ganador de cinco títulos mundiales en tres divisiones, era casi unánimemente reconocido como el mejor púgil libra por libra hasta que fue derrotado en octubre pasado por Teófimo López y resignó sus cinturones de la categoría ligero de la AMB y la OMB.

Dos días después de ese traspié, el segundo en sus 16 contiendas rentadas, debió someterse a una operación en el hombro derecho que, según su mánager Egis Klimas, lo había afectado en las semanas previas al combate.

Vasiliy Lomachenko enfrentará al japonés Masayoshi Nakatani el sábado en Las Vegas.

Vasiliy Lomachenko enfrentará al japonés Masayoshi Nakatani el sábado en Las Vegas.

Ya repuesto, el ucraniano de 33 años se exigirá en su vuelta a la acción, ya que se medirá con un adversario que ganó 19 de sus 20 peleas y que solo fue derrotado por López en una batalla en la que el nipón complicó al púgil de origen hondureño con su altura (mide 1,82 metros) y su alcance de brazos, y lo llevó hasta la distancia pactada.

En su última presentación, en diciembre del año pasado en Las Vegas, el asiático de 32 años se repuso de dos caídas para terminar noqueando al puertorriqueño Félix Verdejo (actualmente detenido en su país y acusado del homicidio de una mujer).

“Nakatani es una muy buena elección para mí porque le dio a Teófimo una muy buena pelea. Es duro, tiene altura y alcance. Creo que es un muy buen boxeador”, elogió Loma a su contrincante. “Cuando surgió esta pelea, sentí que era la más grande de mi carrera. Pero conseguirla no significa nada. Debo ganar para que signifique algo”, explicó el japonés.


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