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Europa reclama una indemnización millonaria a AstraZeneca por sus retrasos con la vacuna contra el coronavirus

Los abogados de la Comisión Europea y de la farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca se sentaron este miércoles ante un tribunal de Bruselas, donde empezó el juicio después de la denuncia presentada por el ejecutivo comunitario por los retrasos en las entregas de las vacunas contra el coronavirus.

Los abogados de la Comisión Europea piden 10 euros por cada día de retraso de cada dosis a partir de julio, casi 200 millones de euros al día o 6.000 millones de euros al mes.

Bruselas exige a la farmacéutica que le entregue 90 millones dosis que nunca entregó en el primer trimestre, 30 millones que debe entregarle en junio y 180 millones de dosis más hasta septiembre.

Los abogados de la Comisión Europea, en Bruselas. Foto:EFE

Los abogados de la Comisión Europea, en Bruselas. Foto:EFE

Los abogados de la farmacéutica dijeron al Tribunal que el contrato sólo les obligaba a hacer “los mejores esfuerzos razonables”. Mientras, los de la Comisión dijeron que la empresa “ni siquiera intentó respetar el contrato” y que desvió a otros mercados (principalmente al Reino Unido) las dosis que debía haber entregado a los europeos.

La decisión judicial se espera para finales de junio.

La vacuna de la esperanza​

La vacuna de AstraZeneca, ideada por la Universidad de Oxford, era la que debía haber marcado la diferencia en Europa.Bruselas esperaba una producción masiva, de cientos de millones de dosis en pocos meses.

Era una de las más baratas y era una de las más fáciles de gestionar y conservar. No necesitaba temperaturas extremadamente frías como los 70 grados bajo cero que requiere la de Pfizer/BioNTech.

Ésta se ha convertido en la más comprada por la Unión Europea y en su clara apuesta para la segunda parte del año y para 2022.

Dosis de la vacuna de AstraZeneca en Inglaterra. Foto: AP

Dosis de la vacuna de AstraZeneca en Inglaterra. Foto: AP

Los problemas empezaron cuando la empresa anunció que era incapaz de cumplir el contrato firmado con la Comisión Europea y entregar todas las dosis previstas para los primeros seis meses del año.

En realidad, en varios anuncios fue rebajando su capacidad de producción y entrega hasta no alcanzar ni un tercio de lo previsto. De 300 millones a unos 90 millones.

Los gobiernos europeos afilaron los dientes y hasta enviaron inspectores a sus plantas. El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, llegó a amenazar con intervenir la empresa y tomar el control de sus plantas.

Bruselas apuntó a que AstraZeneca había estado usando sus plantas europeas para producir las dosis que se estaban usando en el Reino Unido. Alegó la empresa que el Gobierno británico había firmado antes su contrato, algo que resultó ser falso.

La bronca no cesaba y entonces en algunos países, con Austria en cabeza, saltaron las noticias de varias trombosis a personas vacunadas.

El tema de las trombosis

La Agencia Europea del Medicamento dijo en tres ocasiones que la vacuna era segura, que podía seguir administrándose y que los casos de trombosis entre los vacunados no eran más habituales que entre la población en general.

No importó. Uno tras otro los gobiernos europeos fueron anunciando que dejaban, al menos temporalmente, de administrar esa vacuna. En toda Europa occidental sólo Bélgica siguió administrándola cuando los demás detuvieron su uso durante semanas.

Algunos medios sensacionalistas británicos apuntaron a que los europeos estaban intentando una bronca con el Reino Unido por la envidia que supuestamente les producía que los británicos estuvieran vacunando más rápido.

Otros creían que no se trataba de una bronca contra el gobierno de Boris Johnson sino de un ataque a la farmacéutica, a la que acusaban de mentir a la Comisión Europea.

La directora general de la Agencia Europea del Medicamento, Emer Cooke, aseguró que la vacuna era segura y podía seguir usándose.

Sólo constataron 6 casos en cinco millones de dosis. Cooke, una experta centrada más en la ciencia que en el mensaje político, repitió varias veces que esas incidencias ocurrieron en muy poca gente, “no más que en la población en general”.

Bruselas, especial

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