Internacionales

Entre dudas y festejos, los españoles vuelven a pasear sin barbijo después de 13 meses

Como sucede cada última noche del año, en la medianoche de este viernes, en pleno junio, hubo cuenta regresiva en la Puerta del Sol de Madrid. Aunque esta vez estuvo dedicada a revolear barbijos: decenas de jóvenes contaron a los gritos de 10 a cero antes de arrancárselos y tirarlos por el aire.

Porque desde este sábado, en España no es más obligatorio taparse la nariz y la boca en la calle ni en los espacios al aire libre, siempre y cuando se pueda garantizar la distancia de un metro y medio entre las personas.

La decisión, que genera dudas y desconfianza en algunos sectores de la sociedad española, también fue celebrada como el fin de una condena en plazas y playas de ciudades como Barcelona y Valencia.

El barbijo que los españoles tuvieron que usar en la vía pública durante los últimos 13 meses de pandemia, sin embargo, seguirá siendo obligatorio si hay aglomeraciones -aunque se esté al aire libre-, en el transporte público, en los andenes, en recitales -si el público está de pie- y, por supuesto, en interiores.

En las residencias para mayores, los ancianos podrán no calzarse el barbijo en espacios abiertos aunque sí deberán hacerlo quienes los cuidan y visitan.

Paseos a cara descubierta, este sábado en Madrid, España. Ya no es obligatorio usar barbijos. Foto: EFE

Paseos a cara descubierta, este sábado en Madrid, España. Ya no es obligatorio usar barbijos. Foto: EFE

España levanta la obligatoriedad del barbijo en la calle cuando cuenta con una incidencia de 95 casos de coronavirus detectados cada 100 mil habitantes en los últimos 14 días.

Según el Ministerio de Salud, en las últimas horas se diagnosticaron 4.924 nuevos casos de Sars-Cov-2 y 13 personas murieron por Covid-19 aquí.

Ya hay casi 16 millones de españoles con la pauta de vacunación completa, que representan el 33,5 por ciento de la población. Y unas 38,8 millones de personas recibieron la primera dosis del suero esperanzador que las inmunizará.

Temores y prudencia

Este sábado de verano, con térmicas que merodean los 30 grados en toda España, liberar las caras del barbijo es una medida que celebran los más jóvenes e inquieta a los mayores.

En calles como Preciados, cerquita de la Gran Vía, o Fuencarral, en el centro de Madrid, se ven más caras cubiertas que sonrisas al aire libre.

La gente mayor, por ahora, apuesta a la prudencia. “Nos han tenido encerrados en casa, nos han vacunado pero yo sigo con miedo. No me la pienso quitar cuando salgo a hacer las compras”, dice Maruja, una madrileña de 76 y bastón.

En Barcelona, mucha gente ya camina por la calle sin barbijo. Foto: AFP

En Barcelona, mucha gente ya camina por la calle sin barbijo. Foto: AFP

“Quitarse la mascarilla (barbijo) ahora mismo no creo que vaya a tener un gran impacto en el aumento de casos ni en la incidencia hospitalaria”, dice a Clarín el virólogo Estanislao Nistal Villán.

“Nos adentramos en los meses más calurosos, cuando la transmisión es más reducida y, a pesar de que haya muchas personas aun no inmunizadas, el riesgo de contagio en espacios abiertos es muy reducido”, agrega Nistal Villán, que además enseña Microbiología en la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

“España tiene más del 50 por ciento de la población con al menos una dosis”, recuerda el virólogo.

“El riesgo que se corre con no llevar mascarillas en espacios abiertos es que no nos acordemos y que entremos en espacios cerrados sin llevarla. Y que en estos meses en los que se trata de ver a los familiares, amigos, hay reuniones y fiestas nos relajemos”, agrega.

CASOS
0.000.000


00.000

por millón de hab.

MUERTES
00.000


0.000
por millón de
hab.


Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

Para Daniel López Acuña, epidemiólogo y ex director de Acción Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud, la decisión es prematura y precipitada.

Este médico no hubiera levantado la obligatoriedad del barbijo aún al aire libre “hasta que la incidencia sea menos de 25 por cada cien mil habitantes y hasta que tengamos el 70 por ciento de las personas vacunadas.”

“No hay ni un día ni una cifra mágica. Lo que tenemos que hacer es lograr la meta del 70 por ciento de la población vacunada y seguramente lo lograremos a finales de agosto. Lo importante es que sigamos vacunando”, opina López Acuña.

España mira así, a cara despejada, al verano como lo está haciendo Italia y como ya han hecho Francia y Reino Unido, donde el uso del barbijo en la calle nunca fue obligatorio como aquí, cuando un decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado en mayo del año pasado, cubrió la nariz y la boca de los españoles durante un año y un mes.

Las personas mayores son más reacias a dejar de usar barbijo en Madrid, España. Foto: AP

Las personas mayores son más reacias a dejar de usar barbijo en Madrid, España. Foto: AP

Israel, el primer país que liberó a su gente del uso del barbijo al aire libre en abril y hace días en espacios cerrados y hogares, debió retroceder en esta última decisión ante el aumento de contagios.

Alegría y críticas

Atrás quedaron los días en los que voluntarios repartían barbijos en las principales estaciones de subte de Madrid. Sin embargo, siempre habrá que llevar, por ahora, un barbijo en el bolsillo.

“Hice volar por el aire el mío en la plaza y luego, cuando quisimos entrar al bar a seguir festejando, no me dejaban por no contar con mascarilla. Por suerte una amiga tenía una de más y me la cedió”, cuenta Pilar, de 19.

“Las mascarillas dejan paso de nuevo a la sonrisa”, fueron las palabras esperanzadoras de la ministra de Sanidad, Carolina Darias.

Sin embargo el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que milita en el partido de la oposición -el PP- al gobierno de coalición de Pedro Sánchez, considera confusa la medida.

“La ministra Darias dice que si en un paso de cebra (senda peatonal) no se puede guardar la distancia, hay que portar la mascarilla, y por paso de cebra entendamos cualquier circunstancia en la que nos podamos encontrar. Yo ahora puedo estar sin mascarilla, estoy al aire libre; me acerco, me alejo y me la quito. Esto hay que tomárselo más en serio”, dijo el alcalde madrileño.

“Los ciudadanos merecen que las medidas no se adopten por mero interés político -agregó-. ¿Cómo se le dice ahora a la Policía que controle el uso de la mascarilla? ¿Cómo lo podemos hacer?”

Madrid. Corresponsal

CB​


Fuente

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba