Internacionales

El drama de otra familia argentina entre los desaparecidos en la tragedia de Miami

El trabajo de remoción de escombros continúa sin pausa, pero aún no hay novedades de los 9 argentinos reportados como desparecidos. Este viernes se confirmó la identidad de una familia de compatriotas de cinco miembros que vivía en el departamento 501, en el ala sur del complejo Champlain Tower que cayó el jueves colapsada.

Se trata de la fotógrafa Graciela Cattarossi, su hija Estela de 7 años, su hermana Andrea, su padre y su madre, y todo indica que a esa hora estaban durmiendo en esa vivienda de Surfside.

Esta familia se suma a la pareja cuya identidad trascendió primero, los argentinos Andrés Galfrascoli, de 44 años; Fabián Núñez, de 55, y Sofía Galfrascoli Nuñez, de 5 años, hija de ambos, que vivían en el edificio y quienes también continúan sin rastros. Además de estas familias, habría un joven de 22 años y una chica de 27 entre los desaparecidos.

A Mariela Porras le tiembla la voz cuando habla con esta corresponsal. Esta nicaragüense busca desesperada a su amiga argentina Graciela y a su hija Estela, que estaba junto a sus padres y su hermana en la madrugada fatal del jueves en Miami.

Mariela no tuvo respuesta cuando se despertó y llamó a las 7 de la mañana a su amiga, de 48 años, que vivía con su hijita y sus padres Gino y Graciela en el piso 5. Pasan las horas y crece la gran angustia por saber qué les ha pasado.

Andrés Galfrascoli y Fabián Nuñez con su hija

Andrés Galfrascoli y Fabián Nuñez con su hija

“Le mande textos y no tengo noticias de ella. La he tratado de contactar, pero va directo al contestador. No conozco a más familiares de ella acá. Aquí vivía con su niñita, Estelita, y los padres que son mayores”. También se encontraba la hermana de Graciela, Andrea, que es arquitecta y aparentemente había viajado desde Argentina y estaba alojada con su familia en Surfside. La última vez que Mariela, de 40 años, había hablado con ella fue el fin de semana pasado.

“Tengo un grave pesar en el corazón”, dice a Clarín. Cuenta que conoció hace 4 años a Graciela porque tuvieron una abogada en común por un problema con el padre de sus respectivos hijos.

“Nos conocimos en ese camino y nos hicimos buenas amigas. Nos teníamos como soporte emocional”, cuenta. La argentina estaba viviendo en Miami desde hace “mucho tiempo” y su hija nació en esta ciudad.

Gabriela es fotógrafa profesional. Según consigna en su página web, entre los clientes para los que realiza trabajos se cuentan importantes empresas y editoriales. Entre otras publicaciones, trabajó para el New York Times y para las revistas Conde Nast Traveler y Vanity Fair. Además, realizó fotografías publicitarias para los hoteles Four Seasons y Fasano, y para el Bank of America.

Mariela, que vive en Miami desde los 3 años, cuenta que estuvo varias veces en el condominio Chaplain Towers y que solían estar en la pileta con los hijos de ambas, que a su vez eran amigos. Hace poco Graciela festejó el cumpleaños de Estela y organizó un picnic en la zona de césped del edificio. Mariela dice que nunca le mencionó nada sobre que la construcción tuviera problemas. “Yo nunca vi nada”, afirma.

Intenso trabajo de los bomberos en el lugar del desastre.  AP

Intenso trabajo de los bomberos en el lugar del desastre. AP

“Ella es una muy buena amiga, es una madre excelente, una muy buena mujer. Ella hace todo para su hija, para Estelita”, dice Mariela.

“Es muy trabajadora, le responde a la injusticia. Nosotros tuvimos que estar en la Corte de la familia aquí que es un desastre, vivimos cosas que no deberían estar pasando y ella es muy apasionada. Ella quiere cambiar las leyes. En una de las últimas conversaciones que tuvimos me dijo: “Esto no puede quedar así porque no es posible. Hay que proteger a los niños”. Tiene un corazón grandísimo y tiene pasión”.

Mariela se acercó el jueves al centro de reunificación de familiares, que se armó improvisadamente en la avenida Collins y la calle 93, y preguntó por su amiga. “Les dije la unidad donde vivía y me señalaron que no tenían novedades”. A la salida, mostró fotos de Graciela y su hija para que pudieran identificarla.

Mariela no pierde las esperanzas de que su amiga y la familia aparezcan con vida. “Yo creo que todavía hay una chance, pero la posibilidad de que haya vida allí, según lo que yo vi hoy, no es muy grande. Me rompe el alma pensar en esa criatura y en todas las criaturas que están ahí atrapadas. Tengo fe en Dios, pero lo que yo vi hoy ahí no me hizo sentir muy bien. No me dio mucha esperanza”.


Fuente

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba