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el camino de Lautaro Martínez

Antes de corporizarse en un delantero de elite, siguió los pasos de Mario, su padre, lateral izquierdo de Racing de Olavarría, Liniers de Bahía Blanca, Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta y Villa Mitre. Lautaro Martínez fue defensor. Hasta que un entrenador -no recuerda su nombre- lo mandó al ataque.

“Como era rápido, empecé a jugar de wing. Pero llegué a Racing y la Sexta jugaba con un solo punta. Entonces, terminé de 9”, contaba en diálogo con Clarín, hace cinco años, cuando su nombre empezaba a ocupar la marquesina celeste y blanca. Era un lunes de tormenta. Si hasta posó con un paraguas, quizá sin sospechar que una lluvia de goles lo impulsaría a la tapa de los diarios italianos.

Lautaro es campeón con un rol significativo en el Inter. Hizo 15 goles, ni más ni menos, y dio 8 asistencias. Y fue parte de un equipo que será legendario. A fin de cuentas, terminó con el reinado de la Juventus, esa Vecchia Signora que conquistó 9 scudettos consecutivos. Y casualmente, a manos de Antonio Conte, el técnico que hace una década comenzó el romance del gigante de Turín con la gloria.

El sábado había derrotado al Crotone (2 a 0) con un grito del danés Christian Eriksen y otro del marroquí Achraf Hakimi. Necesitaba que Atalanta no le ganara al Sassuolo. Igualaron (1 a 1) en el Mapei Stadium de Reggio Emilia. Y llegó la anhelada consagración de los nerazzurros a cuatro fechas del final de la Serie A.

Lautaro Martínez celebra. Acostumbró a los hinchas del Inter. Foto REUTERS/Jennifer Lorenzini

Lautaro Martínez celebra. Acostumbró a los hinchas del Inter. Foto REUTERS/Jennifer Lorenzini

“Quiero tener un nombre acá y si se da la posibilidad de jugar en Europa, buenísimo. En el futuro, se verá”, decía el Toro un año antes del Mundial de Rusia, cuando ni siquiera se esperaba a Jorge Sampaoli en el banco de la Selección.

Corrió mucha agua debajo del puente del fútbol y Lautaro ya no es aquel pibe que llegó de Bahía Blanca a la pensión de Racing. Es una realidad de 23 años, padre de Nina, la bebé que nació en febrero producto de su relación con Agustina Gandolfo. Justamente, la ex modelo filmó el momento en el que el delantero se enteró del empate de Sassuolo y Atalanta. Y lo festejó con un asado que preparó su amigo Filippo Raffaele en su casa de Milán.

Tierra de basquetbolistas, cuna de Manu Ginóbili entre tantas figuras, eligió la pelota de gajos en lugar de la anaranjada. Y fue su primer acierto. Después, deberá agradecerle a Alfredo Desideri, técnico de Liniers, quien le pidió que jugara de “9”, muy a pesar de que Lautaro era enganche o extremo, porque su equipo perdía 2 a 0 con Puerto Comercial y necesitaba presencia en el área rival. Martínez, que cursaba tercer año del secundario, no sólo marcó el descuento; también, asistió a Iván López en el gol del empate.

Y pensar que pudo jugar en Boca o San Lorenzo. Iván Dobri, su primer representante, lo acompañó a una prueba en Casa Amarilla. Ya lo habían llamado a los 11 años, pero su mamá, Karina Vanesa Gutiérrez, no estaba dispuesta a dejar partir a su pequeño hijo. A los 15, en cambio, el panorama era distinto. Lautaro ya había mostrado que estaba para pegar el salto.

Sin embargo, le bajaron el pulgar en el club de la Ribera. “Me dijeron que no tenía potencia ni velocidad, que trabajara en eso y que quizá en un futuro podía volver”, contó sobre el desencanto que tuvo a orillas del Riachuelo.

Lautaro Martínez en el predio de la AFA, durante una producción para Clarín en sus tiempos de Sub 20, en 2017. Foto Lucía Merle

Lautaro Martínez en el predio de la AFA, durante una producción para Clarín en sus tiempos de Sub 20, en 2017. Foto Lucía Merle

Y tampoco tuvo suerte en el Bajo Flores. “Fue medio raro. Hicimos un entrenamiento los chicos de prueba contra los de AFA y no toqué una pelota. Así se hace difícil que a uno lo vean”, recordó del rechazo en la Ciudad Deportiva. Fabio Radaelli le abrió las puertas de Racing. Y un año después de romper redes en las inferiores, llegó su debut en Primera.

Jamás olvidará aquel 31 de octubre de 2015 porque resultó el comienzo de un guión perfecto en la película de su vida deportiva: a los 35 minutos del segundo tiempo reemplazó a Diego Milito, ni más ni menos. Fue en el Cilindro de Avellaneda. La Academia le ganaba 3 a 0 a Crucero del Norte con un doblete del Príncipe y la joya del predio Tita tenía su bautismo.

Justamente Milito había sido la gran gloria del Inter con cuatro títulos locales y dos internacionales, la Champions que ganó con dos goles suyos ante Bayern Munich y el Mundial de Clubes. Aquel sábado por la noche, Martínez no sospechó que podía seguir el camino del ídolo.

Pero 10 años después de la Copa Italia, el último título del Inter que tuvo a Milito goleador entre sus filas, Lautaro logró su primera estrella. Se sumó a la selecta lista de 19 argentinos campeones de azul y negro que incluye también a Javier Zanetti, Cuchu Cambiasso y Walter Samuel, entre otros.

Hombre recurrente en la convocatoria de Lionel Scaloni, ya tiene nuevo representante. Dejó a Roly Zárate y Beto Yaqué y cerró trato con FootFeel ISM con la prioridad de resolver su futuro. Sonó en Real Madrid y Barcelona. Lo disfruta Inter. ¿Hasta cuándo?


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