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El asesinato del «Che africano» Thomas Sankara llega a juicio 34 años después

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El histórico juicio por el asesinato del padre de la revolución de Burkina Faso y líder anticolonial Thomas Sankara comenzó este lunes en un tribunal militar de Uagadugú, casi 34 años después de un magnicidio que dio la vuelta al mundo y aún sigue impune.

El proceso contra los supuestos asesinos, largamente esperado por las familias de las víctimas del golpe de 1987 que llevó al poder a quien fue su mano derecha, Blaise Compaoré, se celebra bajo la atenta mirada de las fuerzas de seguridad en un país asolado por la violencia yihadista desde 2015.

En medio de gran expectativa, el proceso empezó en una sala del barrio residencial de la capital, Ouaga 2000, habilitada especialmente. El Ejército y la Gendarmería acordonaron el edificio.

La audiencia estuvo abierta al público, que fue registrado minuciosamente para acceder a la sala, con la prohibición de entrar con teléfonos, bolsas, maletines o gorros, entre otros objetos.

Dos ausentes

El juicio comenzó con la ausencia de dos de los catorce acusados, a quienes se responsabiliza de cargos como ataque a la seguridad del Estado, asesinato, falsificación de documentos públicos y ocultación de cadáveres.

El ex presidente de Burkina Faso Blaise Compaoré, en una imagen de 2012. Foto: EFE

El ex presidente de Burkina Faso Blaise Compaoré, en una imagen de 2012. Foto: EFE

Los que faltaron fueron Blaise Compaoré, presidente de Burkina Faso desde la muerte de Sankara en octubre de 1987 hasta octubre de 2014, Hyacinthe Kafando, jefe del dispositivo de seguridad de Compaoré en 1987.

El principal acusado, el propio Compaoré, de 70 años, vive desde que fue derrocado en en Costa de Marfil.

El ex mandatario siempre negó haber ordenado el asesinato de su compañero de armas y amigo. Según el abogado de la familia del conocido como «Che Guevara africano», la ausencia de Compaoré “denota en cierto modo su posible culpa”.

Los abogados de Compaoré anunciaron a través de un comunicado el viernes pasado que ni ellos ni su cliente asistirían pues consideran que se trata de un «juicio político» ante un tribunal militar, que es «una jurisdicción de excepción» y que su cliente goza de «inmunidad como antiguo jefe de Estado».

El comienzo del juicio se caracterizó por las dificultades para constituir el jurado tras la petición de ser apartados del procedimiento judicial por parte de dos generales designados como asesores del juez que preside el tribunal, uno de ellos alegando problemas de salud y otro por su relación con algunos de los acusados.

El presidente del tribunal, Urbain Méda, tuvo que suspender la vista, y en ese tiempo se tomó la decisión de autorizar a militares de rango inferior a los acusados (entre los que hay generales) a actuar como asesores militares y en el que el juez y las partes procedieron a elegir a los asesores militares y a sus suplentes.

Esperanza de justicia

Tras reanudarse el proceso, tuvo volver a suspenderse poco después con el fin de validar el calendario del procedimiento y los abogados de los acusados solicitaron un mes para leer bien el dossier del juicio, de 20.000 páginas, y defender a sus clientes.

Finalmente, el tribunal decidió que la siguiente vista tendrá lugar el 25 de octubre.

Bénéwendé Stanislas Sankara, uno de los abogados de la familia Sankara, dijo este martes en declaraciones a EFE que se trata de «un juicio histórico» y que su apertura ya es una victoria, pero advirtió de que «no será un camino de rosas».

Por su parte, Mariam Sankara, la viuda del líder revolucionario Sankara, que llegó ayer a Uagadugú, pues reside en Francia, no ocultó su emoción ante la apertura del juicio.

En declaraciones a EFE, la viuda dijo estar «impresionada porque es un momento que hemos estado esperando durante mucho tiempo».

«Así que estamos aquí, esperando la verdad que siempre hemos buscado conocer. Es importante para todas las familias de las víctimas y el pueblo de Burkina Faso, que esperan este momento (…). Hoy es el día de la verdad. Esperamos y deseamos que esta verdad se dé a conocer», agregó.

Thomas Sankara, entonces president de Burkina Faso, en Ouagadougou, en 1985, el 2° aniversario de su toma del poder. Foto: AFP

Thomas Sankara, entonces president de Burkina Faso, en Ouagadougou, en 1985, el 2° aniversario de su toma del poder. Foto: AFP

El crimen

Sankara tenía 37 años cuando fue asesinado el 15 de octubre de 1987 junto a doce de sus compañeros después de que un comando golpista, liderado por Compaoré, asaltara su despacho.

Este carismático líder, conocido como el «Che Guevara» africano, había llegado al poder en 1983 en un golpe de Estado organizado junto a Compaoré, entonces su mejor amigo y compañero de armas.

El joven presidente había lanzado un programa radical de reformas sociales y económicas.

Sankara se destacó como un panafricanista y un revolucionario, inspirado por figuras como el entonces presidente de Cuba, Fidel Castro, o el guerrillero y político argentino nacionalizado cubano Ernesto «Che» Guevara.

La investigación sobre el asesinato estuvo bloqueada desde que Compaoré sustituyó a Sankara en la jefatura del Estado después de su muerte hasta octubre de 2014, cuando dimitió y se exilió en la vecina Costa de Marfil, tras las revueltas civiles que se desataron cuando intentó modificar la Constitución para mantenerse en el poder.

La investigación no había prosperado hasta ahora, a pesar de que el gobierno de transición formado tras la caída de Compaoré autorizó la exhumación del cadáver del ex mandatario para realizar pruebas de ADN, que resultaron inconcluyentes.

No obstante, los expertos dijeron que el cuerpo recibió varios disparos, lo que concuerda con el testimonio de varios testigos del asesinato de Sankara y que dio esperanzas para que pudiera celebrarse el juicio.

Por Tiga Cheick Sawadogo, agencia EFE

CB

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