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Amazon tiene más herramientas para frenar la votación para formar un sindicato en Alabama

Amazon lo tiene claro: va a llevar hasta el final su batalla contra la creación del que podría ser el primer sindicato de la compañía en Estados Unidos, alineada con un antisindicalismo que figura entre las grandes obsesiones de una empresa que ya es el segundo mayor empleador del país.

Durante dos meses, los empleados de un almacén de Alabama votaron si quieren o no organizarse en un sindicato y estos días se está procediendo con el escrutinio, un proceso largo y disputado porque la validez de cada sufragio es analizada de forma individual por parte de la empresa y los trabajadores.

“Aunque (los prosindicalistas) ganen, lo que ocurrirá a continuación es que Amazon presentará una queja alegando que la elección no se celebró de la manera debida“, vaticinó en una entrevista con la agencia de noticias Efe el experto en la compañía y profesor visitante de la Universidad George Washington Robin Gaster.

Gaster, autor del libro Behemoth, Amazon Rising: Power and Seduction in the Age of Amazon (“Behemot, la subida de Amazon: poder y seducción en la era de Amazon”), apunta que esta previsible queja se presentaría ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, en inglés).

Una vista aérea del depósito de Alabama de Amazon. Foto Reuters

Una vista aérea del depósito de Alabama de Amazon. Foto Reuters

El ente gubernamental, máxima autoridad en materia de disputas laborales en el país, seguirá dominado en los próximos meses por una mayoría de vocales republicanos nombrados durante el pasado Gobierno de Donald Trump (2017-2021) y por lo general más cercanos a los intereses de la empresa que a los de los sindicalistas.

Este escenario propicio, junto al largo historial antisindical de Amazon y a la fuerte oposición que ha presentado en los últimos meses en el caso de Alabama (llegando incluso a atacar en las redes a senadores partidarios del esfuerzo sindical) prácticamente garantizan una batalla larga y con todas las armas.

Incluso en el caso de que todos sus esfuerzos fuesen en vano y el sindicato se terminase creando, Gaster recuerda que la ley en EE.UU. contempla que al año siguiente la empresa intente forzar una nueva votación y en caso de no repetir mayoría, el sindicato deje de estar reconocido.

La alta rotación, enemiga del sindicalismo

Michael Foster, uno de los trabajadores que impulsa la sindicalización en Alabama. Foto AP

Michael Foster, uno de los trabajadores que impulsa la sindicalización en Alabama. Foto AP

Pese a que Amazon lleva más de 25 años operando y tiene en plantilla a unos 800.000 trabajadores en EE.UU., estos no cuentan con ninguna organización gremial, consecuencia directa de la fuerte oposición de la empresa y de un modelo de empleo basado en unos altos índices de rotación.

“Es un entorno muy difícil para que se formen sindicatos porque estos requieren confianza y solidaridad entre los trabajadores, pero en Amazon no les da tiempo porque los trabajadores están constantemente entrando y saliendo”, apunta Gaster.

Además, según el experto, la empresa puede filtrar con relativa facilidad (mediante entrevistas y el análisis de su historial laboral) a las potenciales nuevas contrataciones para asegurarse de que no son favorables a la sindicalización.

Desde que empezaron las votaciones en el almacén de Alabama, Amazon ha desplegado una fortísima campaña publicitaria en todo el país que loa las condiciones laborales de la empresa y se ha enzarzado desde la cuenta corporativa en agrias discusiones con los senadores progresistas Bernie Sanders y Elizabeth Warren.

Un entorno muy hostil

La ley en Estados Unidos favorece las medidas antisindicales. Foto AFP

La ley en Estados Unidos favorece las medidas antisindicales. Foto AFP

“Amazon es muy hostil a los esfuerzos para sindicarse y han aprovechado que en los últimos cuarenta años en EE.UU., desde (el expresidente Ronald) Reagan, el clima para las organizaciones sindicales ha sido muy difícil”, explica Peter Meiksins, profesor emérito de Sociología en la Universidad Cleveland State de Ohio.

Además de la tradicional resistencia de la mayoría de empleadores a las organizaciones sindicales, en el caso de Amazon los expertos apuntan a que se añade un componente de cultura de empresa, en que se requiere un compromiso absoluto con la “misión” corporativa y los sindicatos son vistos como una brecha en ese empeño.

Esto lo muestra con políticas como la opción que ofrece cada mes de enero a sus empleados de abandonar la firma voluntariamente si no están a gusto con una compensación de 1.000 dólares por año trabajado, pero con la promesa de que jamás volverán a trabajar para ellos.

Amazon puede entenderse como una secta. Su misión es ser la compañía más centrada en el cliente del planeta y eso significa que cualquier cosa beneficiosa para el cliente es aceptable”, aunque ello suponga llevar a sus empleados al límite para reducir el coste final del servicio, remata Gaster.

Con información de EFE


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