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¿Un mundo sin chicos? Interrogantes y desafíos que plantea la caída de la natalidad

Durante las décadas de los 50 y 60, occidente, en plena expansión económica, vivió el llamado baby boom. Familias numerosas de cinco, seis niños, que, gracias a los avances en materia de salud, ya no morían en el parto.

El aumento de la población mundial -de 2.500 millones en 1950 a los casi 7.800 millones de hoy- hizo prever que esa tendencia se convertiría en estructural. Pero este crecimiento llega a su fin.

Según datos de la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas elaborados por Our World in Data, de la Universidad de Oxford, publicados en 2020, el mundo está cerca de el “pico de natalidad” que precede al “decrecimiento”.

El punto de inflexión se producirá, según los expertos, en la década de 2040, cuando el número de hijos por familia baje de la tasa de reemplazo, por la cual se necesitan al menos 2,1 niños por pareja para que la población se mantenga estable.

La media actual se sitúa en 2,4, la mitad que en 1980, con grandes diferencias entre regiones.

Esta “transición demográfica” se ha acelerado en el último año.

“Las crisis como la del coronavirus generan inestabilidad económica y hacen que las parejas retrasen el momento de concebir”, afirma Sergi Trias, investigador del Centre d’Estudis Demogràfics.

Además de un aumento de la mortalidad en todo el mundo, el Covid-19 ha traído un descenso de los nacimientos.

“La pandemia ha supuesto un choque momentáneo”, agrega Trias, sobre todo en lo que respecta a las muertes, ya que se espera que este año la esperanza de vida crezca gracias a los procesos de vacunación.

Un grupo de chicos juega en la calle en un barrio de Beijing, China. El país ahora autoriza más hijos. Foto: EFE

Un grupo de chicos juega en la calle en un barrio de Beijing, China. El país ahora autoriza más hijos. Foto: EFE

Giro en China

China, el gigante de 1.440 millones de habitantes, comienza a ver los efectos de la transición demográfica.

El gobierno ha anunciado que, desde esta semana, las familias pueden tener legalmente hasta tres hijos a causa los datos negativos de natalidad de los últimos años.

La medida busca incentivar a las parejas mediante ayudas económicas y a la educación.

Pero son las mujeres chinas las que han renunciado a tener más hijos. Acusan a las empresas de discriminarlas durante los períodos de embarazo o critican las complicaciones que tienen para sacar adelante a sus hijos.

Aunque el gobierno busque revertir la situación, China se acerca cada vez más al modelo europeo o japonés, con una población envejecida y una pirámide demográfica con una base muy endeble para sostener todo el sistema.

Una estructura que, para Europa, dependerá cada vez más de la mano de obra joven de regiones con una alto ritmo de crecimiento, como África o el sudeste asiático.

Sin embargo, China ha sido históricamente un país reacio a la inmigración exterior y, por esa razón trata de incentivar al máximo el crecimiento interno.

Chicos en una escuela de México, en el regreso a la aulas luego de meses de educación virtual por la pandemia. Foto: DPA

Chicos en una escuela de México, en el regreso a la aulas luego de meses de educación virtual por la pandemia. Foto: DPA

Los retos del envejecimiento de la población

“El envejecimiento de población producirá cambios económicos, por ejemplo en los modelos de consumo, que tenderán más hacia el sector servicios que a la producción industrial”, afirma Trias.

Sectores como el de la salud o el de los cuidados tomará cada vez más importancia, según la revista Forbes.

Pero también los países con una edad media más baja del mundo comienzan a experimentar los efectos del pico de natalidad.

República Democrática del Congo y Nigeria, con una tasa de crecimiento de más del 3,5% y una edad media que no supera los 20 años, son un ejemplo.

Incluso la India, que, según los datos recogidos por la ONU, superará a China en población en los próximos cinco años, redujo significativamente el número de hijos por mujer, de seis en la década de los 60 a los 2,4 de la actualidad.

Aún así, el crecimiento demográfico de estas dos regiones se mantendrá en el tiempo y se calcula que a finales de este siglo Asia y África acaparen el 80% de la población mundial.

Las proyecciones, en especial las que se hacen tan a largo plazo, siempre están sujetas a la incertidumbre.

“Hay eventos que no se pueden prever, como una pandemia, por ejemplo”, afirma Trias.

Sin embargo, los pronósticos de la ONU han sido muy acertados en el pasado con respecto al crecimiento de población.

El pico de natalidad llegará, antes o después y planteará nuevos retos a la sociedad del crecimiento infinito.

Fuente: La Vanguardia

CB​


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