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Un japonés, un joven soñador y otros tres serios candidatos en la lucha final por el saco verde en el Masters de Augusta

En 1957 la Copa del Mundo de Golf, esa que se jugó en Buenos Aires en 2000, llegó a Japón. El equipo de Estados Unidos, formado por Sam Snead y Jimmy Demaret, era el favorito indiscutido, pero en una de las sorpresas más grandes de la historia del certamen, los locales Torakichi Nakamura y Koichi Ono se consagraron campeones derrotando a los norteamericanos. Ese simple hecho transformó el golf en ese país para siempre y a partir de ese momento millones de personas empezaron a seguirlo. En un país de pequeñas dimensiones el acceso a una cancha de golf tiene un altísimo costo y no son pocos los golfistas que solo tiran pelotas en los diferentes Driving Range sin poder pisar jamás una cancha. Es bastante más barato hacer un viaje a Hawaii y jugar allí que hacerlo en su propio país.

Si el golf es una locura para los japoneses, la pasión que tienen por el Masters es algo difícil de explicar. Japón es el único país que tiene una licencia especial para vender la ropa con el logo del torneo. La televisión de ese país tiene un edificio para ellos solos en el centro de televisión internacional que hay en el club. Allí hay un estudio montado y tienen en la cancha cámaras exclusivas para seguir a sus jugadores. Todo eso llevan en sus espaldas los jugadores que llegan al Masters y la presión que tendrá Hideki Matsuyama el domingo es imposible de entender para nosotros.

Hideki Matsuyama arrancará con cuatro golpes de ventaja en la última ronda del Masters de Augusta. Foto: AP

Hideki Matsuyama arrancará con cuatro golpes de ventaja en la última ronda del Masters de Augusta. Foto: AP

Hace 10 años Matsuyama llegó a Augusta por primera vez luego de ganar el Asia Pacific Amateur Championship y se llevó el premio al mejor amateur en el Masters. El sábado en Augusta produjo la primera ronda sin bogeys de la semana y con esos 65 golpes se trepó a lo más alto del tablero, siendo la primera vez que un japonés lidera el Masters. Ahora deberá irse a dormir con esos 4 golpes de ventaja que parecen muchos, pero que de ninguna manera son suficientes. La del japonés no es la única historia de la semana.

“Me decían que estaba loco cuando de chico contaba que iba a jugar el Masters. Ahora que llegué nadie me va a quitar el sueño de ganar en Augusta”. Hace 15 meses Will Zalatoris no tenía estatus en ningún tour importante. Jugó el torneo clasificatorio e ingresó al Korn Ferry Tour, segunda división del golf profesional de USA. Arrancó bien 2020, pero enseguida la pandemia lo frenó. En el retorno del golf ganó en Colorado y se metió entre los 10 primeros del ranking. La entidad que organiza el US Open decidió el año pasado no realizar las clasificaciones alrededor del país por la pandemia, y entonces para completar el field decidió invitar a los top 10 del Korn Ferry Tour.

Zalatoris terminó en el sexto lugar en el US Open y a partir de allí empezó a recibir invitaciones aprovechando cada una de ellas. Tan bien ha jugado que ya para la temporada 2021/22 tiene su lugar asegurado en el PGA Tour. El domingo tendrá la chance de ganar el Masters y el sueño sigue intacto.

Will Zalatoris buscará recortar los cuatro golpes que le sacó Matsuyama. Foto: EFE

Will Zalatoris buscará recortar los cuatro golpes que le sacó Matsuyama. Foto: EFE

En un sábado en donde los que jugaron temprano no mostraron mucho, quedó claro que la cancha jugaba bien difícil. Tanto que al sonar la sirena que interrumpió el juego por posibilidad de tormenta eléctrica, el score agregado de todos los jugadores era 28 sobre el par. Cayó algo de agua, paró el viento y los jugadores aprovecharon los hoyos finales. Nadie mejor que el japonés que anotó 30 en el regreso para una tarjeta de 65, y su compañero del día Xander Schauffele, quien en 2019 perdió por uno con Tiger Woods. El americano firmó 68 golpes y quedó a 4 del líder con quien volverá a jugar en la última salida del domingo.

Sorprendió la caída de Justin Thomas, jugando mal el green y anotando un 8 en el 13 que lo terminó de sacar del torneo. Poco hizo Tony Finau y solo el australiano Marc Leishman le ganó a la cancha para quedar también a 4 de la punta. Jordan Spieth alternó buenas y malas para terminar en par y quedar a 6, mientras que Justin Rose arrancó bien, pero peleó con su swing todo el día para terminar salvando un 72 que también lo deja igualado en el segundo lugar. Los últimos hoyos fueron una odisea para el inglés que tuvo que apelar a toda la magia para salvar los pares y terminar como había empezado. En la historia del Masters el último en ganar estando fuera del top 5 entrando al día final fue Nick Faldo en 1989, con lo que vemos lo improbable que es venir de muy atrás.

Marc Leishman, otro de los que persigue a Matsuyama. Foto: AP

Marc Leishman, otro de los que persigue a Matsuyama. Foto: AP

Un japonés hará que todo un país se levante a las 4 de la mañana de un lunes para poder ver ganar a uno de los suyos por primera vez un gran campeonato. En el segundo lugar un joven de 24 años que quiere seguir cumpliendo los sueños, junto a otros tres serios aspirantes al título. Todos ellos esperan encontrar la inspiración entre los pinos de Augusta, arrancar bien y ponerle presión al líder. Un Masters para no perderse.


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