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Un estudio que llegó desde Japón y entrega señales muy alentadoras para el running

Aunque Japón podría estar palpitando ahora la inminencia de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 –faltan menos de dos meses para su inauguración- el clima es de incertidumbre. Y hasta de enojo en buena parte de la población, ya que el nivel de contagios por el Covid se mantiene alto y la vacunación no avanza al ritmo esperado. Pese a ello, y atendiendo a las esperanzas de los 10 mil deportistas clasificados para los Juegos (o los que aún faltan clasificar), la organización marcha adelante, en medio de distintas controversias. La última de ellas, la salida por temor de miles de voluntarios.

Pero hay otro aspecto deportivo desde el cual Japón ofrece una noticia más alentadora, en medio de este drama global.

La Federación de Atletismo de ese país acaba de publicar un estudio sobre la incidencia de los casos de Covid entre participantes y funcionarios (organizadores, entrenadores, árbitros) de las competencias de ese deporte, tanto en pista como en calle. Si bien la mayoría de las pruebas –como en el resto del mundo- se habían suspendido o cancelado desde marzo 2020, poco a poco Japón pudo reorganizar varias, siendo el caso más relevante el Maratón Femenino de Nagoya hace tres meses, que reunió a casi 5.000 atletas.

En el maratón femenino de Nagoya se bajó la cantidad de competidores.

En el maratón femenino de Nagoya se bajó la cantidad de competidores.

El estudio de la Federación abarcó 1.044 competiciones en pista y 74 carreras en calle o ruta realizadas en ese país, pese a las restricciones y bajo normas sanitarias que resultaron totalmente innovadoras. El período cubierto por el estudio va del 1° de abril de 2020 hasta el pasado 31 de marzo y fueron relevadas 750.000 personas. Lo más significativo: apenas dos personas fueron diagnosticadas con Covid dentro de las dos semanas posteriores al evento, una cifra que resulta casi increíble.

En el segmento de carreras de calle/ruta el total de participantes fue 25.936 con 8.240 oficiales, y sólo se reportó un caso de Covid.

Y se hizo un estudio específico con los organizadores del mencionado Maratón de Nagoya, donde no se verificó ningún caso positivo.

El estudio de la Federación abarcó 1.044 competiciones en pista y 74 carreras en calle o ruta realizadas en el país asiático.

El estudio de la Federación abarcó 1.044 competiciones en pista y 74 carreras en calle o ruta realizadas en el país asiático.

En ninguna de las competencias fue autorizada la presencia de público y en el caso de las carreras de calle/ruta se pidió especialmente a la gente que no concurriera a alentar a los participantes.

La Federación Atlética de Japón, no obstante, aclaró que “esto no significa que los eventos al aire libre esté totalmente exentos de riesgos. Pero sí que tienen un riesgo más bajo si se realizan con protocolos estrictos y una población cooperativa y responsable para evitar la propagación del virus”.

En el caso del maratón femenino de Nagoya se estableció una Oficina de Control de Covid-19 con profesionales médicos y la participación del gobierno local y la prefectura de Aichi. El cupo habitual de participantes fue muy reducido (de las 22 mil habituales a 5.000), no se aceptó la participación de atletas extranjeras, era obligatorio el uso de tapabocas (excepto para las corredoras durante la competición), así como la desinfección de manos al llegar a la largada y al final de la prueba. También eran obligatorios los chequeos de temperatura –se prohibió participar a quienes registraran más de 37°C- y también se exigía un monitoreo registro y revisión del estado de salud durante los siete días previos y los 14 posteriores a la prueba.

Se exigía un monitoreo registro y revisión del estado de salud durante los siete días previos y los 14 posteriores a la prueba.

Se exigía un monitoreo registro y revisión del estado de salud durante los siete días previos y los 14 posteriores a la prueba.

Este maratón constituyó una de las pocas pruebas “masivas” que pudo realizarse a nivel mundial desde que se propagó el Covid-19. También se desarrollaron otras en China, Taiwan y Rusia, mientras que los maratones recientes en Siena (Italia), Twente (Holanda), Estambul (Turquía), Praga (República Checa) y Lima (Perú) estuvieron reservados solo para atletas de elite, para darles la posibilidad de obtener su marca clasificatoria a los Juegos Olímpicos.

La mayoría de los organizadores de las grandes carreras internacionales –incluyendo Londres, Berlin, Boston y Nueva York, y nuestro caso Buenos Aires- han programado su actividad para el segundo semestre, con la esperanza global de un decrecimiento de este drama y un avance en la vacunación.


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