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Tras las violentas protestas en Colombia, el presidente Iván Duque dio marcha atrás con la reforma tributaria

El presidente de Colombia, Iván Duque, dio marcha atrás este domingo con el criticado proyecto de reforma tributaria, tras las violentas protestas en rechazo a la iniciativa. “Le solicito al Congreso de la República el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda y tramitar de manera urgente un nuevo proyecto fruto de los consensos y así evitar la incertidumbre financiera”, dijo Duque en una declaración en la Casa de Nariño, sede del Gobierno.

Duque explicó que habló con los diferentes partidos políticos, gremios de la producción y otros sectores de la población y que el nuevo proyecto de reforma fiscal que será presentando al Congreso recogerá las propuestas que salieron de esos diálogos.

En esa dirección indicó que el proyecto incorporará una sobretasa de renta temporal a empresas, prorrogar el impuesto al patrimonio de forma temporal, incrementar el impuesto a los dividendos transitoriamente y crear una sobretasa de renta a personas de mayores ingresos, entre otros.

Los duros enfrentamientos en Colombia continuaron por cuarto día consecutivo. Foto Telam

Los duros enfrentamientos en Colombia continuaron por cuarto día consecutivo. Foto Telam

“La reforma no es un capricho. La reforma es una necesidad. Retirarla o no, no era la discusión. La verdadera discusión es poder garantizar la continuidad de programas sociales”, manifestó.

La propuesta original incluía la ampliación de la base tributaria para incluir a los que menos ganan entre los que pagan impuestos y gravar con el IVA del 19% los servicios públicos de la clase media y alta, entre otras medidas que fueron el detonante de las protestas en todo el país.

El nuevo proyecto de reforma tributaria no convenció a los miles de ciudadanos que salieron a las calles de las principales ciudades del país para pedir el retiro total de la propuesta, en medio de crecientes denuncias de abusos durante la represión policial de las últimas protestas, que dejaron al menos 9 muertos.

En los últimos años los colombianos expresaron su rechazo a las sucesivas reformas fiscales de los distintos Gobiernos, pero esta vez la indignación ha superado cualquier expectativa y desde hace cuatro días se expresa mediante protestas que en muchos casos han terminado en brotes de violencia.

El Gobierno aseguraba que la reforma era necesaria para mejorar las finanzas públicas y de esta forma mantener la economía con grado de inversión y para financiar los programas de asistencia social, cuya demanda ha crecido por la pandemia, pero la voracidad tributaria de la reforma, que castiga principalmente a la clase media y a los que ganan menos le ha dejado sin apoyo dentro y fuera del Congreso.

Todos en contra

En su pulso con sindicatos y con la sociedad en general, el Gobierno, que ya venía con una baja aprobación popular y sin mayorías en el Congreso, se ha quedado aún más solo y hasta el expresidente Álvaro Uribe, mentor de Duque y líder del partido de Gobierno, el Centro Democrático, cuestionó a diario el proyecto enviado el 15 de abril al Congreso.

Pese a que no lo dicen abiertamente, el desgaste que arrastra Duque cuando se aproxima al tercero de sus cuatro años de Gobierno, sumado a la crisis de orden público en que desembocaron las protestas contra la reforma fiscal, es una preocupación entre los barones de la derecha por el impacto negativo que las políticas del Gobierno seguramente tendrán en las elecciones legislativas y presidenciales de 2022.

Protestas en Pasto, en el sur del país. Foto DPA

Protestas en Pasto, en el sur del país. Foto DPA

Tampoco los empresarios han cerrado filas en torno al Gobierno esta vez y, aunque reconocen la necesidad de hacer una reforma fiscal, no estaban de acuerdo con su contenido porque acababa penalizando con más impuestos a los mismos de siempre.

Entre los pocos que han respaldado la reforma estaba un grupo de 50 reconocidos economistas que en una carta afirmaron “que la propuesta del Gobierno busca proteger a los más vulnerables, recuperar la economía y asegurar la sostenibilidad fiscal”.

“Sin embargo, nos preocupa que la propuesta de reforma tributaria del Gobierno no considere una mayor progresividad para los niveles más altos de ingreso”, señalaron los expertos.

Ante la creciente ola de protestas, Duque ordenó el pasado viernes al Ministerio de Hacienda que replantee la reforma y “se construya un nuevo texto con el Congreso, que recoja el consenso y que permita nutrirse de propuestas valiosas que han presentado los partidos y las organizaciones”. Pero este domingo, decidió dar marcha atrás con el proyecto original y pedir que sea el Congreso en que elabore una nueva iniciativa.

El mandatario había asegurado que un nuevo proyecto de reforma fiscal “no va a haber aumentos en el IVA en bienes y servicios” y “no se tocará la canasta básica familiar”, ni se ampliará la base tributaria, tres de los puntos más sensibles de la iniciativa.

Integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) se enfrentan a manifestantes que llegan al barrio donde tiene su residencia el presidente de Colombia Iván Duque. Foto EFE

Integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) se enfrentan a manifestantes que llegan al barrio donde tiene su residencia el presidente de Colombia Iván Duque. Foto EFE

A pesar del clamor popular contra la reforma esa era hasta ahora la mayor concesión hecha por el presidente que anoche, después de que las manifestaciones y desórdenes llegaron hasta el condominio donde vive, en el norte de Bogotá, dio una declaración al país en la que anunció que recurrirá a la “asistencia militar” para mantener el orden “en los centros urbanos donde existe un alto riesgo para la integridad de los ciudadanos”.

El anuncio abrió las puertas a otra polémica ya que distintos sectores expresaron de inmediato su preocupación por una posible militarización de las calles.

“Pese a las dificultades del día, nuestra Policía de Bogotá tiene la situación bajo control. No se requiere, ni he solicitado, ninguna militarización”, manifestó la alcaldesa de la capital colombiana, Claudia López.

Y contrario a lo que se esperaba después de cuatro intensas jornadas de manifestaciones y desmanes, el presidente no hizo en su declaración una sola mención a la reforma tributaria, origen de la agitación nacional.

“Este Gobierno es ciego, sordo y mudo frente a las organizaciones sociales y ante todo el que no comparta sus puntos de vista. Eso es lo que nos ha llevado a la situación tan difícil en que estamos”, aseguró el secretario General de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), Diógenes Orjuela, quien también hace parte del Comité Nacional de Paro, el movimiento que convocó las primeras protestas.

Fuente: EFE, AFP y Clarín

PB​


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