Economía

Sin pincho a la vista para el globo ganadero

La ganadería ha transitado en 2021 el mejor año de su historia, con los competidores trabados, China con toda la avidez por comprar, la ilusión de mediano plazo de concretar el libre comercio a China y tal vez otros países de Asia, que ya están ávidos por el producto uruguayo.

Pero además es el año en el que se concretó el mayor precio de exportación de la historia y con el mayor precio del ganado gordo que se haya registrado, hasta US$ 4,85 en la última semana.

En cuatro de las últimas cinco semanas el precio de exportación de la carne vacuna estuvo arriba de US$ 4.500 por tonelada. La semana pasada se alcanzó un promedio provisorio de US$ 4.808, de los más altos de la historia.

En el acumulado anual el Ingreso Medio de Exportaciones (IMEx) alcanza los US$ 4.152, superando en 9,4% los US$ 3.795 de un año atrás. Y en 10% los US$ 3.769 de igual período en 2019.

La faena puede ser récord anual

Los altos precios de exportación están en un contexto de faena intensa, superando récords mes a mes, y encaminada a cerrar un año con cifras históricas.

Para alcanzar el récord de faena de vacunos marcado hace 15 años –2.588.538 cabezas en 2006– se precisa que la industria procese 49.603 cabezas semanales de aquí a fin de año. En la última semana fueron faenados 53.918 animales y ya suman 1.993.298.

Si lo anterior fuera poco, el clima colabora. La primavera tuvo en setiembre y octubre buenas lluvias. Entonces, ¿dónde están los riesgos? ¿Puede pasar algo que pinche el globo? ¿A qué hay que estar atento para sostener lo más posible un momento excepcional? 

EO

Es factible pensar que en 2022 habrá una corrección de precios por una mayor competencia. Brasil volverá al mercado en algún momento, Australia también tiene precios récord y sus productores están apostando fuerte a aumentar la producción. Argentina no se autolimitará por siempre.

Pero el crecimiento de la producción previsto en estos países competidores es menor al crecimiento previsto en el consumo de carne vacuna de China. En 2022, entonces, el mercado estará lejos de tener un abastecimiento importante. Además, en China bajará la producción de carne de cerdo, que mantendrá precios altos, arrastrando a la carne vacuna.

En el balance, el crecimiento del trío Argentina-Brasil-Australia, emparda la demanda incremental de China, que es del orden de 300 mil toneladas.

El mercado internacional estará equilibrado. En particular Brasil y Australia crecerán. China absorbe ese crecimiento y hay que ver si tiene interés en comprarle a su rival geopolítico australiano.

Clima y crisis energética

Con un buen setiembre y un buen octubre la producción forrajera de esta primavera no será del todo mala. Amortiguando el riesgo, setiembre y octubre han permitido acumular agua en el perfil del suelo.

La crisis energética llega para quedarse y como un dominó se traslada a muchos aspectos vinculados a la producción: fletes y fertilizantes las dos principales.

Pero la ganadería pastoril de bajo uso de insumos tiene todas las de ganar. Pastoreo rotativo, alambrados eléctricos, paneles solares. Hay sistemas ganaderos que parecen bien adaptados a una lógica de suba de costos.

Suba de oferta local

Un riesgo que parece lejano. La extracción de este año hará que como máximo pueda sostenerse.  Es un riesgo que está lejos tras la extracción de este año. La competencia por la tierra será cada vez más fuerte, tanto con la forestación como con la agricultura. Aún en su mejor momento, la ganadería pierde área. Las condiciones están dadas para que sea a través de la eficiencia que se logre un nuevo salto productivo, un partido que se está empezando a jugar en estos días de elección de reproductores y preparación del entore más estimulante que se haya visto.

El gran riesgo

En Gran Bretaña el consumo de carne cayó 17% en los últimos 10 años. Un estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet es una luz amarilla más, en cuanto a los efectos que la ganadería tiene (o al menos el público percibe que los tiene) sobre el calentamiento global, el gran problema que debe resolver la humanidad en los próximos 10 años. El consumo va bajando desde 8 millones de toneladas por año rumbo a 6 millones de toneladas.

El riesgo de fondo está vinculado a las emisiones de metano y su efecto en el clima.

La ganadería uruguaya tiene que mostrar sus credenciales ambientales al mundo para proteger la legitimidad del producto.

La neutralidad en términos de emisiones de gases de efecto invernadero debe alcanzarse para 2050 y ese objetivo debe ser parte de las estrategias que junto a la apertura de mercados consoliden el gran momento ganadero para volverlo algo estructural.

Porque hay otro riesgo cierto: quienes emitan pagarán impuestos por ello.

The Economist propone que la carne sea tratada de igual manera que el carbón, algo que para Uruguay y su ganadería puede ser muy grave.

Producción ganadera en campos de Colonia.

 




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