Internacionales

Sicilia falsea los datos de muertos y casos de coronavirus para no entrar en cuarentena

El peor escándalo en Italia desde que comenzó la pandemia hace 13 meses, acaba de estallar al anunciar la justicia que ha arrestado a tres implicados, entre ellos un ministro regional, por haber falseado los datos de muertos y contagiados de Sicilia para eludir la calificación de “zona roja” que establece las mayores restricciones.

Los datos alarmantes escondidos también alteran el número de hisopados de control, para mantener los índices por debajo de los niveles de guardia.

El caso es tan resonante que cuando al anochecer de este martes se publicaron los datos diarios por parte del Servicio Sanitario Nacional, de 16.017 contagiados y 529 muertos en 24 horas, se informó que la región Sicilia no había enviado las cifras. Es la primera vez que esto sucede en los trece meses de pandemia.

CASOS
0.000.000


00.000

por millón de hab.

MUERTES
00.000


0.000
por millón de
hab.


Fuente: Johns Hopkins
Chart: Flourish | Infografía: Clarín

El cabecilla de la operación que se extendió durante cinco meses es el “assesore” del presidente regional, un cargo muy importante, Ruggero Razzo.

Una frase suya por teléfono, captada por los aparatos electrónicos de los carabineros que lo controlaban, entró en la abundante historia de las matufias del poder en este país.

Con impecable cinismo dio orden a sus colaboradores de “espalmar a los muertos” y alterar los otros datos para que la región siciliana conservara el nivel anaranjado de riesgo medio.

Los datos reales en cambio la condenaban a la “zona roja” de la epidemia descontrolada, con medidas de restricciones duras a los cinco millones de habitantes de la isla, cierres de los negocios y sobre todo la inmovilización y el aislamiento de la gente para contener los contagios.

Colas para hisoparse, en Turin. En Sicilia alteraron los datos. Foto: EFE

Colas para hisoparse, en Turin. En Sicilia alteraron los datos. Foto: EFE

Los acusados deben responder por falso material e ideológico cometido por oficiales públicos en actos públicos.

El “assesore” Razza, que se proclamó inocente, renunció de inmediato a su cargo y el resto del gobierno regional aseguró que nada sabía de sus maniobras.

El juez de investigaciones preliminares lanzó la benévola hipótesis de que el presidente de la Región, Nello Musumeci, de centroderecha, fue quizás engañado por Mazza con falsas informaciones.

En la investigación, que repercutió como una bomba en el gobierno nacional instalado en el Palazzo Chigi de Roma, así como en las otras 19 regiones italianas, son indagados también otros altos funcionarios.

El presidente de la Región de Sicilia, Nello Musumeci. Foto: AP

El presidente de la Región de Sicilia, Nello Musumeci. Foto: AP

Todo comenzó cuando los carabineros descubrieron que un laboratorio siciliano de Alcamo había certificado como negativos los resultados de centenares de hisopados, que en realidad constataban los contagios.

Escuchas

De inmediato se sospechó una maniobra de alto vuelo y se dispusieron escuchas. En Sicilia las fuerzas del orden público poseen ingenios electrónicos de alto nivel, en buena parte enviados desde EE.UU. por el FBI para controlar la actividad de la Cosa Nostra, la mafia siciliana.

Así se destapó toda la historia. Ahora se evalúan los daños, que pueden ser serios si se descubre que al menos una parte de los falsos negativos en los hisopados pudieron contagiar a miles de personas.

Una dirigente regional, María Letizia Di Liberti, había iniciado una batalla para poner orden en el caos imperante en la adquisición de datos de contagios y “tampones”, como los italianos llaman a los hisopados.

Intereses electorales

Lo curioso que ahora la funcionaria Di Liberti está acusada de haber omitido también ella los datos verdaderos. El juez de la causa señala que se pretendía mostrar una imagen de la eficiencia inexistente del servicio sanitario siciliano y de la clase política de la región, preocupada por perder consenso electoral si se aplicaban medidas anti pandemia duras, afectando a amplios sectores económicos y a tanta gente que perdía su rédito de trabajo.

Trece meses después de iniciada la pandemia y con una nueva tercera oleada de la pestilencia agudizada por la aparición de virus como la variante inglesa, los italianos viven hoy entre la esperanza que la vacunación masiva y la sensación entre rabiosa y depresiva de que falta aún mucho camino por recorrer hasta recuperar la normalidad.

Población perdida

Italia fue el país de la Unión Europea más castigado por la pandemia y acumula ya más de 106 mil muertos. En trece meses la riqueza nacional cayó un 10%, se perdieron 600 mil empleos y hay un millón más de pobres absolutos.

El Instituto de Estadísticas informó que en 2020 han muerto 746 mil personas, la cifra más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Además, nunca nacieron menos bebés: solo 404 mil más que en 2019.

Hubo además una corriente de nacionales e inmigrados que se fueron al exterior. El año pasado se perdieron 386 mil personas. Es como si hubiera desaparecido una ciudad del tamaño de Florencia.

El escándalo de Sicilia obviamente estimulará los conflictos que hay en las otras regiones por la llamada “mala sanidad” y enfrentamientos políticos con acusaciones mutuas de incapacidad de gestión de una situación tan grave.

Este martes se vacunó junto con su mujer en la estación central de ferrocarril, la legendaria Stazione Termini de Roma, el nuevo primer ministro Mario Draghi.Ambos se inocularon con la vacuna AstraZeneca, la más discutida, para mostrar con el ejemplo que se trata de una sustancia válida.

Draghi, el italiano de más prestigio en los ambientes económicos, financieros y de las organizaciones regionales internacionales, que fue presidente del Banco Central Europeo y salvó al euro la moneda única de una grave crisis, dijo que está convencido que la movilización nacional en favor de la vacunación masiva logrará que sean inoculados la mayor parte de los italianos en los próximos meses.

Draghi no hace promesas fáciles y la movilización general está funcionando. Arriban tres millones de dosis más, se esperan otras 40 millones en abril-mayo, y la apertura cotidiana de centenares de centros de vacunación confirman que en uno o dos meses se alcanzará el nivel de medio millón de inyectados por día.

Los matemáticos y otros científicos que elaboran las curvas de la pandemia, sostienen que la agudización de la pandemia durará al menos otras dos o tres semanas, antes que se logre estabilizar el número de muertos en menos de 400 cada veinticuatro horas, una cifra que perdura hace demasiado tiempo y martilla el ánimo de los italianos.

Pascua blindada

Se aproxima la Pascua blindada del sábado 3, domingo 4 y lunes 5. Todo el país cerrará en una cuarentena estricta destinada a inmovilizar al máximo a los italianos, que ya no son 60 millones porque se está perdiendo población. Se quieren evitar los contagios.

Matteo Salvini. Foto: EFE

Matteo Salvini. Foto: EFE

Después de Pascua se renovarán las polémicas. El líder del centroderecha, Mateo Salvini, pese a que apoya al gobierno de Salvación Nacional, hace campaña propia.

Pide que “se nos deje vivir” que se reabran al menos en parte las actividades. El premier Draghi respondió que “será la ciencia y los datos los que indicarán el camino”. Hasta fines de abril se ha aplicado un cerrojo porque 13 de las veinte regiones italianas padecen el problema más angustiante: el peligro de saturación del sistema hospitalario, ya sofocado por 3746 internados en terapia intensiva, más otros 29.163 enfermos por el coronavirus.

Vacunar, vacunar y vacunar

Las nuevas mutaciones del virus inquietan cada vez más. La variante inglesa tiene una carga viral superior del 60% y contagia al menos más agresivamente en un 40%. Lo peor es que ahora se infectan los más jóvenes y hasta los niños.

Mueren menos viejos, candidatos favoritos de la Parca en las dos primeras fases de la epidemia, y se registran víctimas fatales en franjas de edad que hasta ahora se salvaban de la muerte. Además muchos sobrevivientes registran consecuencias secundarias importantes.

La unica alternativa al dilema mortífero de la pandemia es vacunar, vacunar, vacunar. Italia ya está al borde de los 10 millones de inyecciones inoculadas, aunque solo 3 millones han recibido las dos vacunas que significan la inmunización.

Pero el país se ha despertado a la movilización. Hay aeropuertos, estaciones ferroviarias, hospitales, salas de espectáculos, museos y también veinte mil farmacias, 60 mil dentistas, que están reforzando “la guerra que vivimos”, como dijo en una arenga el jefe de la Protección Civil, Fabrizio Curcio.

Roma, corresponsal


Fuente

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba