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¿Será Cataluña finalmente una república independiente?


El resultado de las elecciones del domingo refuerza al independentismo: obtuvo más del 50 por ciento de los votos, meta que los partidos soberanistas se habían impuesto para presionar con su voluntad de separar a Cataluña del resto de España.

“No renunciamos a ninguna vía democrática para el ejercicio del derecho a la autodeterminación. Creemos que ahora hay una posibilidad de llegar a un amplio acuerdo en Cataluña a favor de este ejercicio del derecho de autodeterminación y de trasladarlo a una mesa de negociación con el gobierno del Estado”, le dijo a Clarín días antes de los comicios Pere Aragonès, actual vicepresidente en funciones del govern catalán y el independentista más votado el domingo.

Un día después de las elecciones, Aragonès ya manifestó que en las próximas semanas piensa “pedirle un referéndum a Madrid”.

El triunfo de Aragonès, que milita en Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y obtuvo el 21,30 por ciento de los votos, implica un cambio de cetro dentro del independentismo que, hasta ahora, había estado en manos de Junts per Catalunya (JuntsXCat), el partido del ex presidente Carles Puigdemont, refugiado en Bélgica desde que declaró unilateralmente la independencia de Cataluña en 2017 para esquivar a la Justicia española.

Esquerra, liderada por Oriol Junqueras -vicepresidente de Puigdemont y socio en aquella aventura separatista del 2017 por la cual prefirió quedarse en España, ir preso y cumplir la condena de 13 años que está cumpliendo-, opta por la vía del diálogo y la negociación.

“El referéndum de autodeterminación que pretendemos es una cuestión de voluntad política. No es un impedimento jurídico”, le respondió Aragonès a Clarín cuando este diario le preguntó cómo pensaba realizar un referéndum de autodeterminación en Cataluña por vías constitucionales.

Laura Borràs, la candidata de la otra gran fuerza independentista -Junts per Catalunya-, prometió que si el domingo el soberanismo lograba una mayoría del 50 por ciento en las urnas -tal como logró- ella resucitaría la declaración unilateral de independencia que se firmó y se votó en el Parlamento catalán el 27 de octubre de 2017 y por la cual el gobierno de Puigdemont fue destituido y Cataluña intervenida.

Sin embargo Borràs quedó detrás de Aragonès con el 20,04 por ciento de los votos y deberá esperar a que su socio en este matrimonio por conveniencia que es el independentismo mueva fichas primero.

Negociaciones

Pero aunque el separatismo creció en votos y en cantidad de diputados que podrá sentar en el Parlament, ninguna de las nueve fuerzas políticas que se presentaron llegó a reunir los votos suficientes como para alcanzar los 68 escaños que es preciso sumar para obtener la mayoría del Parlamento catalán, formado por 135 bancas.

Salvador Illa, el ex ministro de Salud de España que se bajó de la gestión de la pandemia para postularse como presidente de Cataluña por el Partido Socialista catalán (PSC), fue el ganador de la noche electoral: el anti-independentista obtuvo el 23,04 por ciento de los votos que se traducen en 33 bancas en el Parlament, la misma cantidad de diputados que le corresponden a Esquerra.

Ambos cabezas de lista, Illa (PSC) y Aragonès (ERC), ya anticiparon que se presentarán a un debate de investidura.

Quien más difícil lo tiene es el socialista catalán, que sólo podría reeditar la coalición de gobierno de Pedro SánchezPSOE-Unidas Podemos– con el partido que representa a Podemos en Cataluña, En Comú Podem, que mantuvo los 8 escaños que ya tenía en el Parlamento catalán. Pero ni aún así las cuentas le cierran.

A Esquerra, por su parte, no le costaría sumar sus 33 diputados a los 32 de Junts más los 9 de la CUP, el partido antisistema separatista, para superar los 68 escaños de la mayoría parlamentaria.

Cataluña tiene ahora veinte días para formar ese Parlament ante el cual deberá reunir adhesiones el candidato que se postule como presidente de la Generalitat: el nuevo Parlamento deberá quedar conformado antes del 12 de marzo.

A partir de esa fecha, hay diez días para convocar la sesión de investidura que podría ser, como último día, el 26 de marzo.

El calendario del rompecabezas catalán indica que, si no logra nombrar presidente, el Parlament tiene dos meses para proponer nuevos candidatos e intentar investir a quien presidirá el gobierno autonómico regional.

Ese plazo tendría fecha de vencimiento el 26 de mayo: si Cataluña llega hasta ese día sin presidente, el Parlamento se disolverá automáticamente y habrá que repetir elecciones en julio.

PB


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