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secretos, euros y “topos” en un estacionamiento de Roma

Este martes por la tarde, en una playa de estacionamiento de Roma, dos hombres se encontraron sin saber que eran controlados. Uno es el capitán de fragata de la Marina militar italiana, Walter Biot, en servicio en el Estado Mayor de la Defensa de Italia, donde se guardan importantes secretos militares nacionales y la OTAN, la alianza militar occidental. El otro es un oficial de Marina ruso, en servicio en la embajada de Moscú en Roma.

El italiano le pasó documentos secretos, el ruso le entregó dinero: cinco mil euros, según fuentes periodísticas. No es una gran suma en estos casos de espionaje internacional. De inmediato los atrapan.

Un grupo de carabineros de los servicios especiales del ROS fueron los encargados del arresto, que mandó a la cárcel al oficial italiano y que en el caso del ruso, protegido por la inmunidad diplomática, obligó a consignarlo en la embajada.

Este miércoles, el ruso y su superior en la Agregaduría Naval fueron expulsados de Italia acusados de espionaje. No se dieron los nombres. Es la primera vez que un militar ruso es arrestado con las manos en la masa en Italia y no se recuerda ningún otro caso en Europa al menos en los últimos veinte años.

El ministerio de Defensa de Italia, en Roma. Foto: AFP

El ministerio de Defensa de Italia, en Roma. Foto: AFP

El “affaire” causó sensación porque estas cosas eran habituales en la época de la guerra fría y el encuentro del martes en la playa de estacionamiento recuerda un relato de espías de John Le Carré.

En Italia se produjeron incidentes parecidos pero relacionados con el espionaje industrial. En 2019 en Nápoles los norteamericanos pidieron a Italia el arresto de Alexander Korshunov, alto dirigente de la empresa rusa ODK, productora de motores, que intentaba copiar un modelo estadounidense.

Un escenario inquietante

El caso de los marinos espías es diferentes, crea un escenario inquietante porque, según una versión periodística, el capitán de fragata se había encontrado con el oficial ruso en otras ocasiones y le había entregado material “top secret” militar italiano y material clasificado de la alianza atlántica.

Otra versión periodística indicó que el oficial italiano recibió 4.000 euros en cada encuentro por los documentos secretos que entregó. La poca consistencia que mide en plata su traición sugiere que tiene serios problemas económicos.

Sobre este asunto nebuloso el ministerio de Defensa de Roma está haciendo las verificaciones para establecer la importancia del material transfugado, sobre todo el que compromete la seguridad de los aliados.

La embajada rusa en Roma. Foto: AP

La embajada rusa en Roma. Foto: AP

La OTAN es una alianza de EE.UU. con países europeos, Canadá y Turquía, entre otros, que nació durante la era de la guerra fría entre las dos superpotencias.

Frontera caliente

La ocupación militar rusa de Crimea en 2014 ha deteriorado las relaciones entre Rusia y los europeos. Florece la tensión en las fronteras, sobre todo en las líneas nórdicas de los países bálticos.

Aviones militares de Italia con base en Lituania y otras naciones, patrullan diariamente desde el cielo las fronteras con Rusia. También a esas fronteras calientes se han trasladado contingentes terrestres de la OTAN, incluso italianos, para que los rusos sepan que cualquier violación fronteriza obligará a una intervención militar de toda la alianza occidental.

Fuentes italianas comentaron que lo ocurrido el martes en Roma “implican graves delitos de espionaje y seguridad del Estado”. El embajador ruso Serguei Razov fue convocado a La Farnesina, la sede del ministerio de Relaciones Exteriores. Los rusos emitieron después un comunicado. Lo único que dijeron es que esperaban que el incidente no afectara las relaciones entre los dos países.

¿Cómo se descubrió la conexión rusa del marino italiano? Una versión interesante señala que fue el ALSI, el servicio de seguridad interior de Italia, que dirige Mario Parenti, el que detectó la traición y lanzó la alarma, poniendo en marcha todo el aparato de seguridad y la intervención de la Fiscalía de Roma, que ordenó meter en la cárcel al capitán de fragata en la primera ocasión.

La larga mano de Putin

El presidente ruso Vladimir Putin tiene relaciones difíciles con los europeos. No pierde ocasión de intervenir en los asuntos internos de los 27 países de la Unión Europea.

Sus amigos favoritos son los partidos de la derecha y la extrema derecha que defienden las posiciones nacionalistas, soberanistas, contra la línea liberal, conservadora y socialdemócrata de la mayoría de los gobiernos europeos. Las sanciones que ha recibido Rusia por la invasión de Ucrania y la ocupación de Crimea desestabilizan aún más las relaciones.

En Italia. Putin tiene un amigo íntimo, que es el líder de Forza Italia, aliado del frente de centroderecha, Silvio Berlusconi. Más inquietante es su relación con el líder ultraderechista Matteo Salvini, que mantiene un apoyo permanente al jefe ruso y es el jefe del primer partido italiano, la Liga.

Es claro que el caso de espionaje está más alla de los vericuetos políticos, pero el enredo sirve a complicar más el “affaire” que acaba de estallar con la historia del marino italiano que entregaba documentos secretos al segundo agregado naval ruso.

Roma, corresponsal

ap


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