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Sebastián Torrico, el ídolo que tiene la sana costumbre de salvar a San Lorenzo


Siete días después, la imagen y los titulares de los medios se repiten: Sebastián Torrico salvó a San Lorenzo. Parece reiterativo, pero es lo que volvió a pasar. Otra vez, como ante River en el Monumental, el arquero de 41 años fue la figura. En esta ocasión, en el 1-0 contra Godoy Cruz en el Nuevo Gasómetro, con salvadas fenomenales; una, milagrosa sobre la línea.

“Tuvimos una chance y después de ese penal entramos en un bajón futbolístico y no pudimos salir de ahí. Quedaba bastante tiempo todavía por jugar y ahí nos costó el partido. En el primer tiempo y hasta ese momento fuimos superiores”, analizó el mendocino sobre el desmoronamiento de su equipo tras la inmejorable situación desde los 12 pasos que Espínola le atajó a Ángel Romero.

“El penal que le atajaron a Ángel fue un quiebre en el partido porque el rival agarró fuerza y nos empezó a meter en un arco”, agregó el Condor.

Tuvo que hacerse inmenso de nuevo San Torrico para sostener la victoria. Seguro para descolgar los centros y sin dar rebote en los remates de media distancia, el arquero además tuvo tapadas geniales. La primera, para desactivar un violento cabezazo de Gonzalo Abrego. Y la segunda, para estirarse y sacarle literalmente sobre la línea y con la punta de sus dedos el empate a Tomás Badaloni. 

“Me estoy sintiendo bien. Yo siempre tuve el objetivo claro de volver al ciento por ciento. Es clave la confianza que me da todo el grupo para que yo pueda estar así. La cirugía es parte del pasado”, dijo Torrico, que luego de ser el mejor en Núñez adelantó en una entrevista con Clarín que su deseo es renovar el contrato que se vence a mitad de año y jugar hasta los 42.

Su gran nivel lo avala. Es ídolo y referente. Es el dueño de la mayor cantidad de vallas invictas en el Nuevo Gasómetro: 42 sobre 87 presentaciones desde que arribó hace ocho años, es decir el 48,2%. Y cada vez que le toca ponerse los guantes del Ciclón confirma que su presente no se alimenta del pasado y que su vigencia se apoya en su poder de resiliencia.


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