20 junio, 2024
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Rosario Central denuncia maltrato

URUGUAY – El reciente encuentro entre Peñarol y Rosario Central por la Copa Libertadores ha dejado una estela de controversias que trascienden lo deportivo. Los hinchas del equipo argentino manifestaron su indignación en redes sociales, denunciando el trato recibido en Uruguay tanto antes como después del partido, que culminó con la clasificación de Peñarol a los octavos de final del torneo.

El malestar de los simpatizantes de Rosario Central comenzó con las largas demoras en el cruce migratorio. Aquellos que viajaron en ómnibus hacia Montevideo hicieron su parada en Fray Bentos, donde se encontraron con una espera de varias horas para completar los trámites en el puente General San Martín. Este retraso provocó un considerable amontonamiento de personas y vehículos, generando tensión y molestias entre los hinchas.

La situación no mejoró al llegar al Estadio Campeón del Siglo. Tras el término del partido, en el que Peñarol venció 2-1 a Rosario Central, los seguidores del “Canalla” debieron esperar aproximadamente una hora y media antes de poder abandonar el complejo deportivo. Esta medida, implementada por razones de seguridad, fue percibida como un maltrato adicional por los fanáticos argentinos, quienes expresaron su descontento a través de diversas plataformas en línea.

Este tipo de situaciones no son nuevas en el fútbol sudamericano, donde las tensiones entre hinchadas y las complicaciones logísticas en los eventos deportivos de alto calibre suelen ser moneda corriente. Sin embargo, los aficionados de Rosario Central han sido especialmente vocales en su crítica hacia las autoridades uruguayas, acusándolas de falta de consideración y organización.

A lo largo de los años, la rivalidad entre equipos sudamericanos en torneos como la Copa Libertadores ha generado múltiples incidentes. Este torneo, uno de los más prestigiosos a nivel de clubes en América del Sur, no solo pone a prueba el talento y la destreza de los equipos en el campo, sino también la capacidad de las ciudades anfitrionas para manejar grandes concentraciones de hinchas apasionados.

En el caso del cruce en Fray Bentos, la situación se vio exacerbada por el reducido número de agentes de migración disponibles para manejar el flujo de personas. Testimonios de los hinchas de Rosario Central relatan que la espera se prolongó debido a procedimientos lentos y a la falta de coordinación entre las autoridades uruguayas y argentinas. Además, mencionaron que la infraestructura en el punto de cruce no estaba preparada para recibir a un volumen tan alto de personas simultáneamente.

Una vez en el Estadio Campeón del Siglo, la situación no mejoró significativamente. La espera post-partido, aunque implementada con la intención de prevenir posibles enfrentamientos y asegurar una salida ordenada, fue vista por los hinchas del Canalla como un castigo injustificado. Esta percepción negativa fue amplificada por las experiencias previas de demora en el cruce fronterizo, lo que llevó a una jornada de fútbol que debería haber sido disfrutada, a convertirse en una serie de frustraciones para los aficionados visitantes.

Los seguidores de Rosario Central también expresaron su molestia por la falta de servicios básicos en el estadio y la escasa señalización, lo que complicó aún más su estadía en Montevideo. Estos detalles, aunque pueden parecer menores, contribuyen a la percepción general de mala organización y falta de hospitalidad hacia los visitantes.

Es importante destacar que las autoridades uruguayas y los organizadores del evento aún no han emitido una declaración oficial respecto a las quejas de los hinchas argentinos. Sin embargo, es probable que esta situación impulse a las partes involucradas a revisar y mejorar los procedimientos para futuros encuentros, con el fin de evitar la repetición de estos inconvenientes.

La Copa Libertadores, siendo uno de los torneos más emblemáticos del continente, no solo representa un desafío deportivo, sino también logístico y organizativo para todas las ciudades anfitrionas. Asegurar una experiencia positiva para todos los aficionados, independientemente de su equipo, es crucial para mantener la reputación y la integridad del torneo.