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Real Sociedad ganó el clásico vasco y gritó campeón de la Copa del Rey en una final histórica

Treinta y cuatro años pasaron desde el 27 de junio de 1987, cuando Luis Miguel Arconada –símbolo y leyenda en el club- levantó en Zaragoza el que hasta este sábado era el último trofeo que brillaba en las vitrinas de la Real Sociedad. La espera valió la pena. Porque el premio viene con una yapa inolvidable.

El festejo es en un clásico que quedará para toda la vida. El tradicional derbi vasco se vistió de gala para la postergada final de la Copa del Rey 2019/2020 y el que se bañó de gloria fue la Real Sociedad que le ganó 1-0 a Athletic Bilbao y desató su fiesta eterna.

El pitazo final que desata la fiesta de la Real Sociedad . EFE/Julio Muñoz

El pitazo final que desata la fiesta de la Real Sociedad . EFE/Julio Muñoz

Hay celebraciones en las calles de San Sebastián. Hay desborde en la Parte Vieja donde miles de hinchas se reunieron para seguir la final y apaciguaron juntos la desazón de no poder estar en la cancha debido a las restricciones ante el rebrote de casos de coronavirus en la zona y en gran parte de Europa.

En los festejos no hay protocolo que valga. Banderas, cánticos, euforia. Escenas similares ocurrían en las inmediaciones del San Mamés donde se reunieron los hinchas del Athletic que protagonizaron desmanes y enfrentamientos con la Policía que intentaba dispersarlos. 

En la cancha, en Sevilla, la fiesta fue azul y blanca. 

Ahora es Asier Illarramendi el capitán que alza el trofeo ante las tribunas vacías del estadio de la Cartuja en Sevilla. Un club centenario que supo codearse con los grandes en los 80 pero que desde aquel tiempo había caído en un largo tobogán que encima le enrostraba varios logros de su clásico rival.

Con lágrimas en los ojos, Oyarzábal, autor del gol de penal, le dedica la Copa a todos los hinchas que no pudieron ir pero que están celebrando, pese a las restricciones por la pandemia de coronavirus, en San Sebastián. “Darlo esto a todos ellos es lo mejor que podíamos hacer”, dice el capitán.

“Esto es para todos, para mi familia, para mis amigos, para todos los realzales. Los quiero mucho a todos, somos campeones y lo vamos a celebrar algún día todos juntos sin ninguna duda”, siguió.

El partido se jugó con más nervios que fútbol, acorde al marco: un derbi histórico y una final que marcaría sus destinos. Los dos equipos plantearon un trámite muy cauto bajo la lluvia sevillana hasta que el gol en la segunda parte rompió la monotonía.

En el primer tiempo, la Real Sociedad apenas inquietó el área defendida por Unai Simón, mientras el Athletic, más vertical, a punto estuvo de sorprender a Álex Remiro, que sacó un fuerte remate de Íñigo Martínez cuando a los 32 minutos tuvo la primera acción de riesgo.

Una multitud de hinchas de la Real Sociedad se juntaron en la Parte Vieja de San Sebastián para ver la final de la Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao en Sevilla. EFE/Juan Herrero

Una multitud de hinchas de la Real Sociedad se juntaron en la Parte Vieja de San Sebastián para ver la final de la Copa del Rey ante el Athletic de Bilbao en Sevilla. EFE/Juan Herrero

En el complemento, el juego encontró su bisagra cuando Íñigo Martínez derribó a Portu en el área. Y Oyarzábal transformó la pena máxima en el 1-0 a los 18 minutos.

En desventaja, al Athletic no le quedó alternativa que salir a buscar el empate, pero se encontró con una Real Sociedad que replegó líneas y se mostró muy sólida en defensa para sostener el triunfo y aferrarse al campeonato.

El gusto amargo del Athletic, que suma 23 títulos en el torneo, podría encontrar consuelo en una pronta revancha ya que el 17 de este mes chocará con Barcelona en la final de la edición 2020/21.

“Creo que no fuimos nosotros mismos y cuando te alejás de tu versión puede suceder esto. Que el rival, en una acción puntual, aunque en el cómputo general merecidamente, gana un título. Hay que felicitar a la Real y con calma analizar lo que debemos mejorar porque dentro de 15 día tenemos otra opción”, reflexionó el técnico del Athletic, Marcelino García Toral.

El conjunto bilbaíno llegaba con la experiencia haber disputado siete finales desde 2009, tres de Copa, una de Liga Europa y tres de Supercopa. De ellas, perdió las cinco primeras, cuatro contra el Barça y una frente al Atlético de Madrid; y ganó las dos últimas, ambas de Supercopa y ante el Barcelona. Hasta este sábado en el que se cortó la racha. La última conquista había sido en enero y con un sprint brillante en el que se impuso frente al Real Madrid y el Barça en cuatro días.

Para la Real Sociedad es el tercer trofeo de la Copa del Rey. El primero fue en 1909, cuando aún se llamaba Club Ciclista San Sebastián. Y el segundo llegó en la edición 1986-87 con la victoria por penales sobre Atlético Madrid en La Romareda.

Un año después, volvió a disputar la final pero cayó frente al Barcelona en el Santiago Bernabéu.

La historia del derbi vasco le devuelve ahora una sonrisa postergada a la Real Sociedad, que sigue muy abajo en el historial (lo lidera Athletic por 14 encuentros) pero que podrá colgarse la medalla de haber ganado el primer choque en una final de la Copa del Rey, nada menos. 


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