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Quién fue Emiliano Sala, el jugador argentino que falleció en el accidente aéreo en 2019

El argentino Emiliano Sala tenía 28 años y un futuro todavía auspicioso como jugador de fútbol cuando falleció en un accidente aéreo ocurrido el 21 de enero de 2019, en el vuelo que lo trasladaba desde Francia hasta Gran Bretaña para dar el gran salto de su carrera a la Premier League.

Goleador y admirador de Gabriel Batistuta, otro santafesino como él, Sala había mostrado su mejor versión en el Nantes francés entre 2017 y 2018, en un rendimiento que llevó a que el Cardiff City, por entonces todavía en la Premier League de Inglaterra, se interesara por contratarlo.

Nació el 31 de octubre de 1990 en Cululú, un pequeño pueblo de Santa Fe, pero vivió la mayor parte de su vida en Progreso, distante a 15 kilómetros. Emiliano Sala nunca jugó como profesional en la Argentina, ya que emigró a Francia en 2010, con 20 años.

Se había formado en el Proyecto Crecer que el Girondins de Burdeos llevaba adelante en la ciudad cordobesa de San Francisco. En sus primeros años en Francia fue enviado a préstamo a distintos clubes de ascenso, como el Orleans y el Niort.

Emiliano Sala, en 2015, cuando fue cedido al Caen y convirtió sus primeros goles en la Ligue 1. (AFP)

Emiliano Sala, en 2015, cuando fue cedido al Caen y convirtió sus primeros goles en la Ligue 1. (AFP)

Debutó en la Ligue 1 en el Burdeos, que tras haberlo cedido por seis meses en 2015 al Caen (convirtió cinco goles que ayudaron a salvar al equipo del descenso), lo transfirió al Nantes, donde su reputación goleadora iba a tomar su mejor forma.

En el año 2018 se había destapado como la gran revelación de Francia, tras haber marcado 12 goles con el Nantes en la primera mitad de la temporada, sólo dos menos que los que llevaba anotados Kylian Mbappé. Su rendimiento le permitió ser traspasado por una suma récord para el Cardiff City FC británico: 17 millones de euros.

Los hinchas del Nantes, que lo habían adoptado como ídolo, mostraron mucho dolor ante su partida pero peor se los vio cuando se supo del fallecimiento, tanto que tanto los simpatizantes como el club realizó una gran cantidad de homenajes en su memoria.

El homenaje de hinchas de Cardiff City cuando el delantero todavía estaba desaparecido. (Reuters)

El homenaje de hinchas de Cardiff City cuando el delantero todavía estaba desaparecido. (Reuters)

En 2018, su carrera había recibido un nuevo impulso gracias a su entrenador, el bosnio Vahid Halilhodzic, después de un período en el que tuvo problemas bajo las órdenes del anterior conductor del plantel, el portugués Miguel Cardoso.

Halilhodzic, quien también había sido delantero centro del Nantes en su época de jugador, se había negado a discutir la posibilidad de la salida de Sala luego de haberse puesto como objetivo relanzar la carrera del futbolista argentino.

Pero de todos modos fue transferido al Cardiff City. Su contratación tenía como objetivo salvar a su nuevo equipo del descenso en la Premier League. En viaje hacia la capital galesa estaba cuando la aeronave en la que se trasladaba perdió contacto con los radares.

Definición de Emiliano Sala ante Walter Benítez, arquero argentino del Niza, en inicio de la temporada 2018-19.

Definición de Emiliano Sala ante Walter Benítez, arquero argentino del Niza, en inicio de la temporada 2018-19.

Pese a que había partido hace muchos años, Emiliano Sala seguía de cerca el fútbol argentino. En una entrevista con el diario Olé, el delantero reveló que era “hincha de Independiente” y señaló entonces que soñaba con ponerse la camiseta del Rojo.

Tampoco abandonaba su anhelo de defender la Selección Argentina y jugar con Lionel Messi. Con 1,89 metro de altura, era un jugador que podía no llenar mucho desde el virtuosismo pero se imponía por potencia, tanto con los pies como en el juego aéreo.

Pero nunca se detuvo en las críticas. “Francamente, soy alguien realmente honesto, y eso no me molesta en absoluto. Tengo mi estilo, es mi naturaleza, no voy a cambiar a esta altura… ¡Soy argentino! A mí lo que hace feliz es estar en una cancha, dejar todo y, si hago un gol, ver a algún amigo o familiar contento en la tribuna”, decía.

“Cuando empecé me fijaba mucho en él. Es uno de mis ejemplos”, decía Sala sobre Gabriel Batistuta, el goleador que explotó en la década del 90, cuando Emiliano empezaba a patear la pelota en su infancia del club San Martín de la localidad santafesina de Progreso.

Tenía una formación distinta a la media de los futbolistas de estos tiempos, tanto que se declaraba apasionado por la lectura “Lo que más me gusta es leer, sobre todo policiales o dramas. Es algo que me tira mucho, que me llama la atención. Realmente cuando leo entro en el libro y me mantengo ocupado. Me focalizo en eso. O cuando tengo un rato libre, aprovecho para salir a tomar mates por el centro de Nantes”, indicó en esa misma entrevista con Olé.

En el cementerio de Progreso descansan los restos de su hijo pródigo. La despedida final, conmovedora, fue el 16 de febrero de 2019, a casi un mes de la desaparición del vuelo que lo llevaba desde Francia a Gran Bretaña. El 26 de abril del mismo año, su papá Horacio murió de un infarto.

Además de haber reunido a mucha gente del propio pueblo en el velatorio, a Progreso también llegaron el defensor Nicolas Pallois, ex compañero suyo en Nantes. Mientras que en representación de Cardiff City estuvieron Neil Warnock, el entrenador que lo había elegido, acompañado por el director ejecutivo del club, Ken Choo.

Familiares y amigos trasladan el féretro de Emiliano Sala, en Progreso, el día de su inhumación.

Familiares y amigos trasladan el féretro de Emiliano Sala, en Progreso, el día de su inhumación.

Desde octubre de 2019, el estadio del club San Martín lleva el nombre de Emiliano Sala. Su presidente, Daniel Ribero, alguna vez recordó el sacrificio que siempre le puso a todo aquel rubiecito espigado que, desde chico, tenía plena conciencia de que su vida iba a estar marcada por el fútbol profesional.

“Si bien tenía muchas condiciones técnicas, no le sobraban. Él le puso extremando sacrificio. Hay una escalinata que baja al arroyo Cululú y mientras sus amigos ellos tomaban cerveza y comían una picada, Emiliano subía y bajaba, subía y bajaba porque él decía que tenía que estar en perfecta forma física para ser jugador profesional”, expuso Ribero.

Ese sentido de la entrega lo habían llevado no sólo a ser el único futbolista profesional nacido en Progreso, a proyectar su carrera hacia el campeonato más competitivo del mundo. “Leí una frase hace unos días: ‘Los hombres pueden mentir, pero los números no pueden'”, había dicho en 2018. La estadística forjada por su tesón y optimismo le habían dado la gran oportunidad. Pero el destino tenía otros planes.


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