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Quién es Rex, el piloto que usó el seudónimo de la serie Meteoro para que su “viejita” no sufriera

Cuando Juan Gálvez debutó en el automovilismo lo hizo como Cito, un seudónimo que respondía a su apodo y que le permitió correr inadvertido. Sobre todo en la primera etapa, muchos pilotos ocultaron su verdadero nombre detrás de uno ficticio, muchas veces tomado de la historia o la literatura: así Juan Manuel Fangio fue Rivadavia; Ángel Lo Valvo, Hipómenes; Enrique Díaz Sáenz Valiente, Patoruzú; o Néstor Marincovich, Sandokán. Hoy, correr con un seudónimo implica un gasto igual a sacar una licencia para una categoría nacional como la del Turismo Pista: 23.400 pesos.

“Antes que yo hubo un montón, era lo más normal porque había mucha gente que de verdad no quería que se enteraran quiénes eran por su trabajo. Pero después se dejó de usar y nadie corría en esa época con seudónimo”, recuerda hoy a los 55 años Gabriel Adamoli, quien hasta hace una década, cuando se retiró, era conocido en los autódromos como Rex, nombre tomado de Meteoro, el animé japonés que a finales de los ’70 miraba cada mañana antes de ir al colegio.

-¿Por qué Rex y no Meteoro?

-Porque era la misma historia que la mía, aparte Meteoro era el ídolo de la historia pero era el boludo. Rex era un agente secreto. Por mi vieja, yo ya sabía que cuando corriera iba a ser Rex. Lo sabía desde que tenía 15 años. Y disfruté el doble ser Rex porque soy fanático, tengo toda la colección en DVD.

Si bien su conexión con el automovilismo no había comenzado en la pantalla sino en casa, con un padre preparador de autos de competición -como Don Fox, el papá de Rex, Meteoro y Chispita-, su mamá nunca quiso que corriera.

“De hecho, cuando yo tenía 14 años mi papá me compró un Fórmula 5, lo trajo a mi casa y mi mamá le dijo: ‘Esto se va de acá, yo no traje hijos al mundo para que se maten y si no se va, te vas vos’. Mi hogar era un hogar normal: mandaba mi mamá”, bromea quien desde hace tres años hace teatro en Timbre 4 y estudia “Dirección, Guión y Montaje” -está preparando su cuarto corto-, además de ser músico y abogado.

El auto se fue de casa pero al taller de su tío, en Tandil, donde la Fórmula 5 vivía un auge en los ’80. Aunque la ilusión de correr se terminó cuando su tío murió de un infarto repentino a los pocos meses, pero resurgió unos años después cuando con su hermano pusieron una casa de repuestos de autos de competición en Avenida San Martín y Beiró -Adamoli Competición- y se reconectó con el automovilismo. “Esta es mi oportunidad para acercarme al automovilismo, a ver si puedo correr”, pensó y avanzó con su sueño.

“Al año de tener el local, cuando tenía 19, la convenzo a mi vieja de que había que comprar un Fiat 600 para que lo corra un piloto de la categoría y así mostrar los fierros que hacía mi viejo. Mentira, era todo mentira. Mi vieja, que era la que llevaba la contabilidad aunque mi hermano y yo éramos los dueños, accede. Le hacemos comprar el auto, yo lo llevo a un taller para que me lo preparen y lo terminen de aggiornar a la categoría y empiezo a correr aisladamente con el seudónimo Rex, por el hermano de Meteoro, para que mi vieja no se enterara que yo corría“, remarca.

Entre la banda, el auto y los planes de casamiento con su novia, la plata no le alcanzaba para correr seguido pero al menos lo hacía y ganaba. Pero hacerlo a espaldas de su mamá solo duró un tiempo, hasta que el carnicero del barrio -creyendo que ya lo sabía- la felicitó por un triunfo de Gabriel un día que él, supuestamente, se había ido a jugar a la pelota.

El carnicero no sabía que mi vieja no sabía, pensó que después de mucho tiempo ya sabía. Me mandó al frente. Y mi vieja esperó que llegara de la facultad y me echó de mi casa. Y cuando vino mi hermano lo echó también por cómplice. Yo me fui dos o tres días a la casa de mi novia y después me vino a buscar y me dijo: ‘Tu padre quiere que vuelvas’. Ella nunca me dijo ‘volvé’. Cuando volví me hizo prometerle y jurarle sobre los Santos Evangelios que no iba a correr más. Por supuesto que se lo juré. Se lo recontra juré sabiendo que no lo iba a cumplir. Seguí corriendo en los Zonales, salí campeón y cuando pasé del Fiat 600 al Turismo Nacional ya no le quedó otra, porque ya vivía más en otro lado que ahí”, explica.

Con el tiempo, Rex cuenta que su mamá lo terminó “acompañando a las carreras”. “Pero la pasaba mal, sufría mucho. Largaba la carrera y se largaba a llorar, yo hacía que las promotoras se la llevaran. No lo superó nunca porque ella no quería pero me acompañaba y se quedaba hasta en el motorhome conmigo. Y como todas las madres me decía ‘corré despacio’. Pero hubo tres o cuatro años que mi vieja no se enteró que corría, ahora se hubiera enterado a los tres minutos”, compara.

-Si tu mamá ya lo sabía, ¿por qué mantenerse detrás del seudónimo Rex?

-Cuando yo pasé al automovilismo nacional, podría haber usado mi nombre. Pero estudié Marketing además de Derecho y me preguntaba por qué me iban a dar plata a mí los sponsors si no me conocía nadie. Venía de salir campeón en los Zonales pero no me conocía nadie. Si me pongo Rex seguramente voy a ser una atracción marketinera hasta que tenga algún resultado. Ya la primera carrera en Turismo Nacional la gente se preguntaba: ‘¿Quién es Rex, por qué no usa su nombre?’. Nadie corría en esa época con seudónimo y la parte marketinera estaba buena, porque la gente me buscaba en los autódromos con la intriga de saber quién era, en la tele me enfocaban mucho y mi forma de ser buscaba eso porque necesitaba publicidad. Pero si no ganás no lo sostenés, y en el primer año que corrí en Turismo Nacional gané, eso me ayudó y ya después quedó como marca registrada.

-¿Disfrutaste de ser Rex y no Gabriel Adamoli?

Disfruté el doble ser Rex. Por mi vieja, yo ya sabía que cuando corriera iba a ser Rex. Lo sabía desde que tenía 15 años. Y fue una época hermosa de mi vida. Disfruté mucho correr a nivel nacional. El sueño de toda mi vida fue correr en Turismo Carretera y cuando lo logré, en 2002, no lo podía creer. Tardé cinco años desde un Fiat 600 a un Turismo Carretera y nadie me regaló nada ni me pusieron a dedo. Salí subcampeón del TC Pista -perdí por medio punto por no ir a dos carreras por no tener el presupuesto- para poder ir al TC. Me recontra cagaron a palos pero pude correr ahí y en TC2000, donde estaba entre los tres mejores particulares y me metía entre los 10. Pasé por Turismo Nacional, TC Pista, donde peleé campeonatos, y Top Race, que me metía entre los 10. La pasé bien, fue una linda etapa de mi vida. Ahora estoy en otra aunque sigo corriendo en karting, donde voy seguido con mi hijo, que corre el Argentino de Karting. Y ojo que por ahí vuelvo y este año corro dos carreras.

El Piloto X

Piloto X. Como un superhéroe enmascarado, defensor incansable de los buenos valores y la educación vial, está siempre listo para acudir a donde le llamen para dejar sus mensajes.

Piloto X. Como un superhéroe enmascarado, defensor incansable de los buenos valores y la educación vial, está siempre listo para acudir a donde le llamen para dejar sus mensajes.

Meteoro marcó a una generación, fundamentalmente a la que se crió en los ’70 y en los ’80 en Argentina, tanto por las carreras del increíble (y futurista para la época) Mach 5 como por aquellas misiones secretas que el piloto enmascarado llevaba a cabo. Así como Gabriel Adamoli fue Rex en el automovilismo nacional, hubo otra persona que eligió al alter ego del hermano de Meteoro para llevar su mensaje de educación vial: Piloto X.

Aunque su verdadero nombre permanece en la más absoluta reserva para no arruinar el misterio, Piloto X surgió en 2010, durante una visita de pilotos de la categoría Top Race a una escuela de educación especial en Río Hondo a la que solo concurrió el santiagueño Marcos Vázquez. Quien estaba a cargo de la actividad, entonces, le propuso a la directora del colegio ponerse un casco y un buzo antiflama que tenía en el auto. La reacción fue tan positiva que volvió a probarla en el museo del autódromo con un contingente de un jardín de infantes, que al verlo corrió a saludarlo. “Che, esto es algo”, sintió. “No, vos estás loco, quién te va a conocer, quién sos, la gente no te va a dar bola”, le respondieron.

Con los chicos en las escuelas. Piloto X comenzó en el Top Race en 2010 pero siguió su tarea con los más chicos.

Con los chicos en las escuelas. Piloto X comenzó en el Top Race en 2010 pero siguió su tarea con los más chicos.

“Empecé muy resistido. Pero me parecía que el automovilismo podía dejar algo más en las ciudades donde viajaba. También veía que en Argentina éramos campeones mundiales en solidaridad pero se podía darle continuidad a eso, que no fuera por un evento puntual. Y en las carreras podíamos ver qué necesidad había en cada ciudad pero no quería que se hiciera en nombre de alguien o de algo. Y pensé en el Corredor Enmascarado, el hermano de Meteoro, y surgió el Piloto X. Son muy pocos los que conocen realmente quién soy, lo trato de respetar a rajatabla porque es la esencia del Piloto X”, recalca quien en 2018 recibió el Premio de Educación Vial otorgado por la Secretaría de Transporte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La misión que había comenzado en el automovilismo se trasladó en 2019 a la educación inicial de las escuelas: “Por primera vez vivo de Piloto X, como si fuera un cantante. No era lo mismo que ganar como gerente de marketing pero la quise pelear. Pensé en que 2020 iba a ser un buen año, encima con el aniversario de los diez años, pero llegó la pandemia: ni viajes, ni eventos masivos”. 

Cinturón de seguridad. A través de breves charlas enfocadas a niños y niñas, Piloto X explica la importancia de la seguridad vial.

Cinturón de seguridad. A través de breves charlas enfocadas a niños y niñas, Piloto X explica la importancia de la seguridad vial.

Después de un 2020 sin trabajo pero en el que siguió colaborando con charlas a colegios por Zoom, Piloto X fue convocado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires para recorrer los principales balnearios de la Costa Atlántica con su mensaje de educación vial. Da cuatro charlas por día a grupos de hasta diez chicos y chicas, que aprenden nociones básicas de peatón, pasajero y conductor. “Les gustó mucho y quieren hacerlo en las escuelas durante el año, pero a futuro, cuando todo se normalice porque ahora la prioridad es otra”, se esperanza de cara al futuro.

En la playa. Durante el verano 2021, con distanciamiento social, Piloto X da su mensaje en la Costa Atlántica.

En la playa. Durante el verano 2021, con distanciamiento social, Piloto X da su mensaje en la Costa Atlántica.


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