Deportes

Quién es Emiliano Buendía, el argentino que fue comprado en 46 millones de dólares

A los 11 años, Emiliano Buendía se subió a un avión en Mar del Plata y aterrizó en Madrid. Sus padres y sus hermanos quedaron acá. Es una de las tantas historias de un chico que sueña con jugar al fútbol. Y es otro caso de un nene que ni siquiera llega a pasar por las divisiones inferiores argentinas y que construye su ilusión del otro lado del Océano. Como Lionel Messi en Barcelona, Buendía llegó al Real Madrid. Ahora están juntos en la Selección.

“¿Para quién querés jugar: para Argentina o para España?”, le preguntaron.

Ese 28 de abril de 2014 Getafe perdió 6-0 en el Camp Nou pero Emiliano ratificó la decisión que ya tenía tomada. Jugó los 90 minutos, con la camiseta número 32 y fue testigo privilegiado de un Barcelona imparable: dos goles de Messi, dos de Suárez, uno de Neymar y otro de Xavi para el triunfo aplastante. En los pasillos del estadio el pibe que por ese entonces tenía 17 años se encontró con Messi. Y no dudó: “Para Argentina. Yo quiero jugar con vos”.

Pero antes de compartir plantel con Leo en la Selección de Lionel Scaloni y de inaugurar el mercado de pases con una venta impresionante al Aston Villa por 46 millones de dólares, este mediocampista ofensivo de 24 años, que suele jugar recostado por derecha pero puede hacerlo por todo el frente de ataque, tiene una rica historia.

En Nueva Zelanda, donde BUendía jugó para Argentina el Mundial Sub 20 en 2015. Foto: Guillermos Rodróguez Adami.

En Nueva Zelanda, donde BUendía jugó para Argentina el Mundial Sub 20 en 2015. Foto: Guillermos Rodróguez Adami.

Eduardo y Carina pasaron la Nochebuena de 1996 en la Clínica del Niño. Y Emiliano, el primer hijo de la familia, nació el 25 de diciembre.

“Yo no entendía nada de fútbol, por eso ni me daba cuenta. Menos mal que no me hizo caso”, le contó al diario La Capital de Mar del Plata, Eduardo, el papá de Emiliano sobre aquellos tiempos en los que todos le decían que el pibe tenía pasta de crack.

Fue Cristian Eloiza, el profesor de educación física del Instituto Peralta Ramos quien armó el primer puente en la carrera del futbolista al llevarlo al club Cadetes San Martín.

Emiliano tenía apenas 5 años pero ya se destacaba del resto. Por eso su nombre enseguida llegó a oídos de Juan Esnaider, el exfutbolista y también marplatense que tenía lazos con el club de barrio.

Y fue Esnaider su puente con el Real Madrid cuando en 2008 le propusieron a Emiliano jugar para Boca de Mar del Plata un torneo juvenil internacional, el Arousa Fútbol 7.

“Pensábamos que podía extrañar –recuerda su padre Eduardo a La Capital- y que se iba a volver con nosotros a Mar del Plata, ya que Real Madrid le daba la posibilidad de regresar más adelante. Pero se quiso quedar allá. Nosotros finalmente viajamos para instalarnos en Madrid con nuestros otros dos hijos (Agustín y Joaquín) a principios de 2009”.

Mientras tanto, Emiliano vivió en la casa de los Esnaider. Y empezó a jugar con la camiseta del Real Madrid de la misma forma que en Cadetes de Mar del Plata.

“A los 14 años pasé del Real Madrid al Getafe, fue un nuevo desafío”, repasa Buendía en una entrevista con Radio Colonia. “Y a los 17 años ya pude debutar con la Primera en la Copa del Rey. Me tocó jugar dos veces contra Leo Messi en el Camp Nou. Charlé con él en el entretiempo porque yo había estado jugando con la Sub 19 de España y me preguntó si iba a jugar con España o con Argentina. Me sorprendió mucho y le dije que era argentino y quería jugar con él. Yo siempre tuve claro que quería jugar con la selección de mi país”, apuntó.

Getafe fue el club en el que terminó de forjar su formación luego de que Real Madrid lo dejara libre. Y desde que puso su primer pie en la máxima categoría en 2014 su carrera fue apuro vértigo: jugó para la Sub 19 de España, debutó en La Liga, y finalmente recibió el llamado desde Argentina para sumarse a las juveniles nacionales.

El objetivo era grande: jugar el Mundial Sub 20. Y fue parte del grupo (estaban entre otros Angel Correa, Driussi, Pavón y Gio Simeone) que comandó Humberto Grondona en Nueva Zelanda y que quedó eliminado en primera ronda. Más allá de la frustración, la camiseta celeste y blanca ya empezaba a ser parte de su vida.

Emiliano, con su mujer española Claudia, con quien tuvo dos hijos: Thiago (3 años) y Giovanni, quien nació hace dos meses.

Emiliano, con su mujer española Claudia, con quien tuvo dos hijos: Thiago (3 años) y Giovanni, quien nació hace dos meses.

Al volver del Mundial vivió dos temporadas con vaivenes en Getafe. Tuvo continuidad el año en el que el equipo descendió a segunda división y una lesión lo alejó de las canchas la temporada siguiente cuando lograron regresar a la máxima categoría. Esa inestabilidad derivó en una nueva escala: Cultural Leonesa.

El click llegó en Inglaterra. Sin lugar en Getafe fue vendido al Norwich en alrededor de dos millones de dólares. Allí ganó minutos y trascendencia, metió 8 goles en la campaña de ascenso a la Premier y pese a que un año más tarde el equipo volvió a caer a la segunda división, su relevancia iba en aumento. El pibe al que en Mar del Plata le pedían que soltara la pelota cuando empezaba a gambetear de arco a arco, disfrutaba en la temporada 2020/2021 de una campaña redonda, con 15 goles y 16 asistencias para lograr el ascenso.

Y disfrutaba también de su nueva vida, con su pareja española Claudia, con quien tuvo dos hijos: Thiago (3 años) y Giovanni, quien nació hace dos meses.

“Cuando voy al shopping me reconocen, me paran, me piden una foto o un autógrafo, pero con mucho respeto. Antes de la pandemia, cuando el estadio se llenaba, después de los partidos muchos te esperaban para pedirte que le firmes la revistita del partido”, contaba Buendía sobre su ciclo ascendente en Norwich.

En esa misma entrevista con el Diario La Capital de Mar del Plata publicada el 1 enero de 2021, Buendía hablaba de la Selección mayor. “El sueño máximo para cualquier jugador y para los argentinos, por cómo vivimos el fútbol, tal vez más que para cualquiera. Me tocó jugar un Mundial Sub 20 y fue especial, hermoso. Para mí es un reto jugar en la mayor. Pero tengo que seguir trabajando y hacer las cosas bien”.

Es hincha de River y viajó a Madrid para estar en la tribuna el día del histórico triunfo ante Boca en la final de la Copa Libertadores 2018. Allí festejaron con su padre. Y avisa que sería un sueño a futuro jugar en Argentina con la banda roja cruzando el pecho. Por eso fue especial cuando atendió el teléfono y escuchó la voz de Pablo Aimar que le decía que lo estaban siguiendo para una posible convocatoria a la Selección Mayor.

Lo que asoma es parte de su sueño. Otra vez estará en la máxima categoría del fútbol inglés para jugar en el Aston Villa. Y recibió la noticia vestido de Selección, con la chance cada vez más cercana de saltar a la cancha.


Fuente

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba