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¿Qué hará Europa, en medio del choque entre Estados Unidos y China?

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La cumbre informal que reunió esta semana en Eslovenia a los dirigentes de los 27 Estados miembros de la Unión Europea y a los de las instituciones del bloque trató varios asuntos, desde la actualidad de la crisis de los precios de la energía hasta las vagas promesas a los países de los Balcanes de que algún día serán admitidos en el club.

La cumbre también sirvió para que los dirigentes intercambiaran sus ideas sobre un debate que puede parecer teórico pero que tendrá consecuencias prácticas en la Unión Europea, en la vida de sus ciudadanos y en la relación del bloque con terceros países.

¿Qué papel debe tener Europa en un mundo que parece ir a un enfrentamiento, cada vez más peligroso, entre la gran superpotencia del último siglo, Estados Unidos, y la gran superpotencia que aparece en el horizonte, China?

¿Qué papel debe tener Europa, primer bloque económico, aliada fiel de un Estados Unidos que parece dejarla de lado, en un choque entre bloques comerciales?

Los 27 entienden que la Unión debe ser “más influyente y menos dependiente”.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, este viernes en un foro económico en Madrid, España. Foto: EFE

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, este viernes en un foro económico en Madrid, España. Foto: EFE

Interrogantes y divisiones

Pero al pasar de las musas a la prosa, las prioridades nacionales e incluso cómo cada dirigente ve el mundo hacen que estén divididos.

Algunos diplomáticos se preguntaban antes de la cumbre si, teniendo en cuenta que Europa es cada vez menos prioritaria para Estados Unidos y que el paraguas del Tío Sam no es eterno, ¿hay que ir hacia una Europa más independiente (emancipada dicen algunos funcionarios en Bruselas) como querrían Bruselas y París?

¿Cómo se hace eso si la seguridad del continente sigue dependiendo en gran medida de la OTAN, es decir, de Estados Unidos?

¿Hay que mantener a la Unión Europea, como desearían los gobiernos del flanco oriental del bloque, estrechamente alineada con Estados Unidos? Y, en ese caso, ¿debe la Unión confrontar con China, como le gustaría a Joe Biden, negándose por ejemplo a ratificar el acuerdo de protección de inversiones firmado en diciembre de 2020?

¿O debe, a pesar de las diferencias existentes de modelo político, como explica el canciller europeo, el hispano-argentino Josep Borrell, apostar por la “cooperación y no por la confrontación”?

El presidente de China, Xi jinping, y el de Estados Unidos, Joe Biden: cada vez más enfrentados. Foto: AFP

El presidente de China, Xi jinping, y el de Estados Unidos, Joe Biden: cada vez más enfrentados. Foto: AFP

Los dirigentes pidieron en Eslovenia a Borrell que redacte un nuevo “Strategic Compass” (algo así como «brújula estratégica»), que el Alto Representante deberá presentarles en noviembre y que deberá tener en cuenta el debate de esta cumbre y las consultas de Borrell con los Estados miembros.

Ese texto se debatirá en la cumbre de diciembre, para después ser perfilado y aprobado en la de marzo. Falta por saber si esa brújula sabrá dónde apuntar porque Borrell parece tenerlo claro pero los gobiernos le señalan direcciones diferentes y él debe tener en cuenta esas opiniones.

«Europa de la defensa»

La crisis de la retirada sin faldas y a lo loco de Afganistán y la de los submarinos franceses despechados por Australia para comprar estadounidenses muestra, según París, que Europa debe avanzar en su “soberanía estratégica” e ir dando pasos para construir una verdadera “Europa de la Defensa” que no termina de crecer más allá de algunos programas de armas.

Intentando encontrar un punto en común, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dijo después de varias horas de discusiones que “para extraer las lecciones de las crisis recientes estamos dispuestos a consolidar nuestros logros y a reducir nuestras dependencias”.

Macron había pedido a sus socios “ser claros, claros sobre lo que queremos para nosotros, para nuestras fronteras y para nuestra seguridad”.

Dudas y temores

La apuesta por reforzar la independencia estratégica europea –no depender de los satélites estadounidenses para una misión en el Sahel o de su apoyo aéreo para hacer rescates en Siria, por poner dos ejemplos reales y próximos en el tiempo- genera dudas y temores en algunos países, sobre todo los escandinavos y los del flanco oriental.

Se podría decir que cuanto más cerca de Rusia está un país europeo más importante considera la amistad con Estados Unidos y más arriesgada ve una Defensa europea si se hace a cambio de debilitar la OTAN.

Josep Borrell considera que “los recientes acontecimientos –submarinos franceses, Afganistán-, son síntomas de profundos cambios geopolíticos. Como respuesta, debemos desarrollar nuestra capacidad de actuar”.

Michel matizaba: “No hay que elegir entre una defensa europea y la OTAN, sino combinar las dos”. Las conclusiones informales adoptadas en Eslovenia aseguran que la Unión Europea reducirá sus “dependencias” en asuntos como “energía, digital, ciberseguridad, semi-conductores, política industrial y comercio”. Ni una palabra sobre Defensa.

Bruselas, especial

CB​

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