Sociedad

Qué es el hongo negro, la infección llamada mucormicosis que ataca fuerte en India y ya tiene un caso en Uruguay

Que es un hongo negro. Que afecta solo a inmunodeprimidos o personas con lesiones graves. Que está causando muchas muertes en India en personas que tuvieron covid-19 y que en Uruguay ya se detectó el primer caso. Todas estas expresiones han surgido alrededor de la mucormicosis, la enfermedad del “hongo negro”, una rara infección fúngica que se está reproduciendo a un ritmo alarmante, especialmente entre los convalecientes de covid-19 en India. El país asiático ya reportó más de 8.800 casos y tras su continuo aumento, el gobierno indio ha pedido a 29 estados que declaren la enfermedad como epidemia. En Uruguay existe un caso registrado de un paciente con mucormicosis relacionada a covid-19 con manifestación rinocerebral.

¿Qué es realmente la mucormicosis?

La mucormicosis se provoca por el ingreso al cuerpo, a través de la inhalación por los senos paranasales o pulmones o a través de una herida grande, de las esporas de un hongo del grupo de los zigomicetos. Los hongos que causan esa enfermedad pueden estar presentes en los alimentos, en el suelo o en un muro y que “solamente pueden dar enfermedad cuando hay una lesión previa, como una quemadura grande en la piel; a personas inmunodeprimidas, que no tengan las defensas suficientes, u a otras que hayan tenido una lesión traumatológica”, explicó a El Observador Zaida Arteta, profesora agregada de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de la República.

Una mujer afectada por el “hongo negro”

La mucormicosis puede generar dos tipos de manifestaciones: Una conocida como rinocerebral, que es una inflamación de los senos paranasales y que puede devenir en la inflamación de los nervios del cerebro. La otra es la mucormicosis pulmonar, una neumonía que empeora rápidamente.

En una presentación interactiva de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas compartida por su director, Julio Medina, se detalla que en “el advenimiento de la enfermedad por covid-19, particularmente el uso de corticoides como tratamiento inmunomodulador en las fases pulmonar e inflamatoria han incrementado la incidencia de infecciones fúngicas invasivas“. Se señala también que en una investigación internacional, en una serie de 80 casos analizados, 77,5% fueron hombres, el 92,5% estaba hospitalizado por covid-19 y que 8 de cada 10 pacientes tenía “diabetes mellitus” mal controlada.

También se señala que “los factores de riesgo varían según región geográfica, en Europa el principal factor de riesgo para desarrollo de mucormicosis es la enfermedad hematológica maligna asociada a neutropenia, mientras que en India, Irán, el norte de África y México la diabetes mellitus es el factor de riesgo principal”.

La investigación afirma que el 73,8% de los casos registrados fue de mucormicosis rinocerebral y que fue más común en pacientes diabéticos (93,2%), mientras que el 22,5% de los casos se dio una mucormicosis pulmonar, que fue más común en pacientes que no eran diabéticos.

En India se han reportado muchos casos de mucormicosis a raíz de las defensas bajas que tienen los pacientes que contrajeron covid-19. Arteta señaló que en el caso del covid-19, la ventilación mecánica por mucho tiempo, la inflamación del árbol respiratorio o la inflamación sistémica puede generar un terreno fértil” para que las personas contraigan la enfermedad tras inhalar, tanto por los senos paranasales o por los pulmones, las esporas del hongo”. Pero señaló que generalmente la mucormicosis se contrae cuando la persona también sufre de otras enfermedades preexistentes como la diabetes o una enfermedad autoinmune.

Arteta señaló que “todo el tiempo estamos inhalando partículas de polvo que van quedando en la nariz, en la faringe o en los pulmones“, y agregó que las diferentes defensas que el cuerpo tiene, como los pelos de la nariz, la mucosidad, la piel o el sistema inmunológico, logran que no se provoque una infección. La médica acotó que en “los ambientes más sucios o cuando hay construcciones, roturas o limpiezas profundas” es más habitual que ingrese más polvo a través de las vías respiratorias”.

Diagnóstico y tratamiento

“Los estudios de diagnóstico tienen que estar realizados por un laboratorio de micología que esté preparado y que sepa aislar este hongo”, afirmó Arteta, que señaló que los médicos tienen que estar alerta de la situación y sospechar que esta enfermedad puede estar presente en un paciente para poder solicitar los estudios. Estos consisten en analizar una muestra de la región afectada, como puede ser la piel, el pulmón o los senos paranasales, similar a un estudio bacteriológico o de anatomía patológica y, además, el doctor debe pedir una tomografía computarizada en caso sospechoso.

Arteta dijo que que no es fácil hacer diagnostico en un laboratorio porque, al ser un hongo presente en el aire o las paredes, a veces no se puede identificar si el hongo cayó del techo del laboratorio o si efectivamente se encuentra dentro del paciente al que le están realizando el estudio. “Todo el procedimiento del diagnóstico es dificultoso”, señaló.

El tratamiento, señala la presentación de la cátedra, tiene tres pilares fundamentales. El control de la enfermedad de base, que puede ser la glicemia que provoca la diabetes mal controlada; el “desbridamiento quirúrgico de tejido necrótico infectado”, es decir, hacer una intervención quirúrgica que permita extirpar la zona infectada con el fin de que no se siga propagando y por último, el suministro de medicamentos antifúngicos, como la Anfotericina B.




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