Política

Qué dice el informe del GACH sobre reapertura de clases y cómo se ajusta lo anunciado por el gobierno

El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) recomendó que el cronograma de reapertura gradual y escalonada de las clases disponga de “tres semanas” entre una etapa y otra para que las autoridades realicen una “evaluación” epidemiológica antes de tomar “nuevas decisiones”.

Así está establecido en un informe del GACH de fecha del 27 de abril, titulado “Consideraciones para el reinicio de clases presenciales”, pero que se hizo público este jueves, un día después del anuncio oficial que hizo el gobierno sobre la educación.

Sobre la noche de este miércoles, el ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, anunció que el retorno a las aulas se hará en tres etapas, y en las siguientes fechas: 3, 10 y 18 de mayo. Es decir, con prácticamente una semana de distancia entre sí. Sin embargo, según señalaron a El Observador fuentes del GACH, la apertura anunciada por el gobierno presenta una modalidad de “goteo“, lo que quiere decir que la cantidad de estudiantes que empezarán a pisar las aulas es lo suficientemente baja como para que el control del riesgo sea “equivalente” sanitario al recomendado en el informe y no necesite de 21 días. “El cronograma de reapertura es muy progresivo”, dijeron las fuentes científicas consultadas.

Así, en la primera etapa, se abrirán las clases para los alumnos de escuelas rurales donde trabaja un solo maestro, lo que involucra a un máximo de 6.000 estudiantes; en la siguiente, se abrirán las puertas de las escuelas rurales de hasta 50 niños, centros de primera infancia y de educación inicial, tanto públicos como privados, y se verán involucrados alrededor de otros 200.000 niños. Por último, la tercera etapa anunciada, con la cual se alcanzará la presencialidad total de 318.000 alumnos, se habilitarán las clases presenciales de primero, segundo y tercer año de educación primaria en todo el país, excepto en Montevideo y Canelones, de las escuelas rurales –incluyendo las que tienen grados séptimo, octavo y noveno–, y de las clases de primero, segundo y tercer grado de las escuelas Aprender y de tiempo completo de Montevideo y Canelones.

La apertura progresiva de clases se da en un momento epidemiológico más grave que cuando se resolvió suspenderlas, el 23 de marzo, ya en medio de la ola de contagios de covid-19.

“El nivel de contagios diarios estaba en 1.900 casos, actualmente se encuentra en 2.900. El nivel de fallecidos promedio estaba en menos de 20 casos diarios, actualmente se encuentra tres veces más alto, en 60 fallecidos. Por otra parte la capacidad de respuesta del sistema de salud se encuentra limitada”, advirtió el informe. El documento , especificó a continuación: “Estamos en un escenario de riesgo para avanzar a una presencialidad segura y sostenida”, y se recomendó entonces lo establecido por el Poder Ejecutivo: retorno a las clases presenciales “en forma paulatina, progresiva y monitorizada”.

El documento también recomendaba empezar por las clases rurales y en los centros en donde “la enseñanza virtual no pueda suplir la presencialidad y que genera menor impacto en la cadena de transmisión de la infección”.

Compensación económica en servicios

En uno de los puntos del informe, el GACH insistió en el “daño irreparable” que causa en los procesos de aprendizaje de los niños la suspensión de la presencialidad, pero en ese sentido marcó una diferencia con lo que ocurre con la reapertura de otras áreas, como las de “comercio, gastronomía, recreación”. Estas áreas, dijo el GACH, “sí pueden ser compensadas económicamente” y “deberían ser consideradas a la hora del control de los contagios

“En este sentido se reafirma el concepto de relevancia máxima que le da el GACH a la priorización de la actividad escolar presencial frente al resto de la actividad”, concluyó.

 




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