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por qué hay tantos procesadores y cuál necesitás para tu computadora

Elegir una notebook o armar una PC en Argentina en 2021 puede ser una pesadilla. El proceso empieza con una búsqueda en algún sitio popular de ecommerce. Sigue con una comparativa de procesadores en las cadenas más conocidas. Y puede terminar con páginas de Instagram de sitios especializados.

Después de comparar, las dudas son más grandes. ¿Cómo puede ser que una computadora cueste 40, 100, 250 o hasta más de 500 mil pesos?

La explicación es un poco compleja pero se puede ensayar una respuesta: las computadoras actuales tienen muchos componentes distintos y cada uno de ellos incide en el precio final.

Una notebook o PC tiene una placa madre donde van insertadas todas sus partes: discos, RAM, placa de video y procesador.

Y acá entramos en el terreno que, definitivamente, cambia muchísimo el precio final de un equipo: el CPU, un mercado que está monopolizado por Intel y AMD.

Sucede que ambas compañías tienen una serie de denominaciones que, si no se está en tema, no hacen más que confundir.

Para darse una idea, uno de los más baratos puede costar menos de 10 mil pesos. Y, el más caro de consumo masivo, puede llegar a casi 90 mil.

Estas diferencias abismales de precios responden a que están pensados para distintas necesidades.

Clarín charló con Intel y AMD para entender cada segmento. Y, sobre todo, para saber no pagar de más por algo que no se va a usar en sus máximas capacidades.

Paso 1: qué es un CPU

Qué hace un CPU en una PC o notebook. Foto Shutterstock

Qué hace un CPU en una PC o notebook. Foto Shutterstock

Lo primero que hay que entender es qué hace el CPU y por qué es tan importante. Siempre se dice que es el “cerebro” de una computadora.

“Las siglas CPU significan Unidad Central de Procesamiento (Central Processing Unit por sus siglas en inglés). Lo que hace es procesar y ejecutar todas las instrucciones del dispositivo. Estas instrucciones son como una serie de pasos para poder ejecutar una tarea”, explica Pablo Ance, entrenador de tecnologías de AMD.

Con el tiempo, el CPU fue ganando funciones, de hecho: “Hoy se llama System on a chip (SoC) porque tiene distintos bloques funcionales: controladores de inteligencia artificial, aceleradores de audio, más cores, controladores gráficos, y controladores de salida como HDMI o USB”, explica a Clarín Ezequiel Bartelemi, ingeniero de márketing técnico en Intel.

Con todas estas funciones es un poco más comprensible por qué se dice que es el cerebro: procesa una cantidad de información inmensa.

Paso 2: que son los núcleos, hilos y la frecuencia

Los núcleos y los hilos son los principales parámetros que cambian los precios. Foto: Shutterstock

Los núcleos y los hilos son los principales parámetros que cambian los precios. Foto: Shutterstock

En la actualidad un parámetro importante es la cantidad de núcleos (cores) que tiene un procesador.

Cuantos más núcleos, más tareas simultáneas puede realizar. Hasta 2005, los procesadores tenían simplemente un núcleo.

Por aquel entonces, tanto AMD como Intel desarrollaron sus primeros procesadores “Dual Core”, esto es, CPUs que tenían dos núcleos para poder trabajar con más procesos a la vez.

Lo primordial es que las aplicaciones que se usan día a día realmente utilicen esos cores para que se aproveche al máximo la tecnología disponible en la PC.

Lo primordial es que las aplicaciones que se usan día a día realmente utilicen esos cores para que se aproveche al máximo la tecnología disponible en la PC.

Ezequiel Bartelemi

Ingeniero de márketing técnico en Intel

Esto es porque los procesadores trabajan de manera serial: ejecutan un proceso o instrucción y, cuando terminan, pasa a la que sigue.

Al tener más núcleos, los procesadores pueden realizar más tareas a la vez, y esto redunda en computadoras más rápidas. La pregunta es: ¿es necesario, siempre, tener muchos núcleos para realizar tareas simultáneas? No necesariamente.

“En este punto es importante hablar de multitasking inteligente. Lo primordial es que las aplicaciones que se usan día a día realmente utilicen esos cores para que se aproveche al máximo la tecnología disponible en la PC. En equipos donde se usan principalmente aplicaciones de productividad como Power Point, Word y Excel; lo importante no es la cantidad de cores sino la frecuencia”, explica el especialista de Intel.

La "productividad" está asociada con tareas básicas como las escolares, sin programas muy demandantes. Foto Bloomberg

La “productividad” está asociada con tareas básicas como las escolares, sin programas muy demandantes. Foto Bloomberg

Para complejizar aún más la cuestión, los procesadores tienen además de núcleos, “hilos”: “Entre una instrucción y la otra existen gaps, lapsos de no ejecución, ya sea por falta de datos o por cuestiones de IPC (instrucciones por ciclo). Entonces al agregar una vía o hilo al núcleo, esto permite aprovechar de mejor manera esos tiempos muertos de no operaciones, con tareas que corresponden a otro hilo”, complementa el de AMD.

Por último, la frecuencia: “El clock es la frecuencia, la que marca el ritmo o la velocidad en la que un procesador funciona. Y es importante porque cuanto más elevado sea ese ritmo, esa frecuencia de operación, el rendimiento va a ser superior”, explica Ance. A mayor frecuencia de clock, más corta es la duración de los ciclos y más rápido se ejecutan las aplicaciones.

Es común ver en las especificaciones una frecuencia “turbo”: “Los procesadores trabajan en frecuencia base cuando no están siendo exigidos por ninguna aplicación. Cuando iniciamos una, la frecuencia sube hasta la denominada frecuencia turbo por lo tanto la frecuencia se acomoda de manera inteligente según la carga de trabajo dispuesta. En el caso de laptops, esto se logra haciendo un balance con el la batería para que no consuma más energía de la necesaria”, explica a Clarín el experto de Intel.

Entre una instrucción y la otra existen gaps, lapsos de no ejecución. Los hilos se agregan para aprovechar esos tiempos muertos.

Entre una instrucción y la otra existen gaps, lapsos de no ejecución. Los hilos se agregan para aprovechar esos tiempos muertos.

Pablo Ance

Entrenador de tecnologías de AMD

Intel Core, Pentium y AMD Ryzen y Athlon: para qué sirve cada procesador y cuál comprar

Zoom y tareas escolares: Celeron, Pentium y Athlon. Foto Martín Bonetto.

Zoom y tareas escolares: Celeron, Pentium y Athlon. Foto Martín Bonetto.

Llegamos a la parte importante: cuál comprar. Esto cambia muchísimo el precio final de la computadora, sea PC o laptop.

Tanto Intel como AMD tienen sus procesadores pensados para “productividad”: esta es la forma de denominar a sus CPU “de entrada”. O sea, los más baratos.

Todo lo que sea Intel Pentium o Celeron; o AMD Athlon va a estar bien para tareas básicas y, preferentemente, muy poco multitasking. Si abrimos Zoom, no sobrecargar con muchas más tareas que un procesador de textos, un archivo de Excel o una navegación básica de internet. Son ideales para tareas escolares (de hecho, las netbooks del Plan Juana manso tienen este tipo de procesadores).

Ahora bien, cuando entramos en procesadores con más núcleos, la gama de entrada es el número 3: Core i3 o Ryzen 3. Acá también se pueden incluir usos de oficina, escolares o, incluso, jugar juegos con requerimientos livianos o gráficos en calidad muy baja.

Para tareas laborales más demandantes conviene dar el salto a procesadores de 6 núcleos en adelante. Foto Martín Bonetto

Para tareas laborales más demandantes conviene dar el salto a procesadores de 6 núcleos en adelante. Foto Martín Bonetto

El próximo segmento es uno de los más populares: Core i5 y Ryzen 5, con 6 núcleos. Acá ya estamos en un segmento que apunta a una carga de trabajo más pesada y poder jugar, no con las máximas resoluciones, pero sí a una calidad respetable.

Dando un salto más en cores, el segmento Core i7 se mueve en 8 núcleos que son necesarios para trabajos de renderizados y, a nivel gamer, para realizar streamings (debido a que jugar y transmitir a la vez es algo que demanda mucho poder de procesamiento).

El último escalón, i9 y Ryzen 9 cuenta con 8 cores en el caso de Intel y 12 en el caso de AMD. Está dedicado para edición de audio y video a nivel profesional, diseño de juegos, renderizado, modelados y, a nivel gamer, para quienes quieran tener lo último independientemente de su uso: ningún juego usa hoy esa cantidad de núcleos.

Para gamers, de i5 y Ryzen 5 en adelante. Foto Lucía Merle

Para gamers, de i5 y Ryzen 5 en adelante. Foto Lucía Merle

Cada procesador tiene, además, su serie o generación. Mientras Intel va por la 11ava de los suyos, AMD va por la tercera generación de sus Ryzen (Zen 3). Cuánto más nueva la generación, más caros son, debido a que son tecnologías más desarrolladas.

Con estas diferencias en mente, lo mejor es preguntarse para qué se va a usar la PC o la laptop y, en función de esto, decidir cuánto gastar.

Lo mejor que se puede hacer es nunca comprar por encima de lo que se va a usar y ahorrar lo que se pueda para algún otro componente como ser la placa de video, pero eso es objeto de otro análisis.

SL

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