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¿por qué falta oxígeno desde la India hasta Perú?

Algo tan elemental para poder vivir como es el oxígeno, hoy día es un bien escaso y muchas veces insuficiente en gran cantidad de países. Y los pacientes que sufren coronavirus ven esfumar sus posibilidades de sobrevivir cuando los enormes tubos no llegan. 

La distribución es desigual. Y el suministro de oxígeno escasea en algunos países de América Latina, África y especialmente en India, mientras que en Europa y América del Norte es relativamente fácil conseguirlo.

La pandemia de Covid-19 puso sobre la mesa las fallas del mercado mundial, sus desigualdades distributivas, y a su vez la falta de conocimiento y anticipación ante cualquier emergencia sanitaria.

India, Kenia, República Democrática del Congo, Malawi, Nigeria, Afganistán, Venezuela, Brasil, son hoy los escenarios que más padecen esta problemática.

Por qué se necesita oxígeno

El oxígeno es un bien clave para tratar el Covid-19. Es un elemento fundamental e irremplazable para llevar adelante los tratamientos de curación contra este virus.

El oxígeno es un bien clave para tratar el Covid-19. Foto: AFP

El oxígeno es un bien clave para tratar el Covid-19. Foto: AFP

La explicación médica es la siguiente: el virus Sars CoV-2 causa neumonía e hipoxemia por Covid-19. La hipoxemia es la falta de oxígeno en la sangre, que deriva en ser una de las complicaciones más severas de la neumonía provocada por este virus y, por lo tanto, una de las principales causas de muerte.

Ante esto, el oxígeno se presenta como la única solución medicinal eficaz porque, en la neumonía grave, alivia la hipoxemia. Si bien algunos medicamentos antivirales han demostrado cierta eficacia para tratar el coronavirus, se ha comprobado en infinidad de ocasiones que el oxígeno le da tiempo al paciente de que la infección desaparezca y sus pulmones se curen. En otras palabras, el oxígeno salva vidas.

Un panorama desolador

Filas de personas en los hospitales y clínicas de varios países africanos y latinoamericanos han compuesto el “paisaje” desolador de la realidad desde hace varias semanas y meses. Los mercados negros en Brasil para obtener oxígeno a cualquier precio, las subas especulativas de este bien en Perú y ni hablar de los crematorios improvisados en estacionamientos en la India llevan a un panorama inquietante.

La dificultad por conseguir suficiente oxígeno en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo es un hecho. Pero la explicación quizá no sorprenda a nadie: esta falta de oxígeno se debe a su elevado costo, escasa infraestructura para manejarlo y barreras logísticas.

Personas esperan frente a la empresa Criogas para rellenar tanques de oxígeno en Callao, Perú. Foto: Xinhua

Personas esperan frente a la empresa Criogas para rellenar tanques de oxígeno en Callao, Perú. Foto: Xinhua

Según datos oficiales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en febrero de este año estimó que más de medio millón de personas en estos distintos países tercermundistas, llegaban a necesitar 1 millón 200 mil botellas de oxígeno por día. Esto se traduce en miles de millones de dólares que deben invertir estos países en la compra de las botellas de oxígeno.

Problemas logísticos, ¿el gran enemigo?

Uno de los problemas centrales de esta pandemia es el de generar adecuados canales que permitan el acceso relativamente fácil al oxígeno para todos los países y sobretodo, para aquellos más pobres que son los que más lo necesitan en este momento.

En muchas regiones, los sistemas adecuados para suministrar oxígeno se han descuidado durante décadas, a pesar de que, incluso antes del Covid-19, la neumonía era la principal causa del ingreso a hospitales en estos países subdesarrollados.

Pero un sistema de oxígeno requiere una infraestructura adecuada para su correcta administración. En primer lugar, se necesita el equipo para detectar la hipoxemia (falta de oxígeno en la sangre) a tiempo.

Tubos de oxígeno, "oro" en estado gaseoso. Foto: archivo.

Tubos de oxígeno, “oro” en estado gaseoso. Foto: archivo.

Esto incluye un pequeño dispositivo llamado oxímetro de pulso (esencial para la detección de la hipoxemia), además de otros equipos técnicos para administrar oxígeno en los casos necesarios y en las cantidades requeridas, tales como medidores de flujo y tubos de oxígeno. A todo esto, hay que sumarle un analizador de oxígeno, que es el encargado de medir la pureza del oxígeno de la fuente que lo provee.

Y por supuesto, trabajadores de la salud capacitados y descansados, más técnicos biomédicos que controlen los aparatos y hagan su adecuado mantenimiento.

Esta falta de materiales y recursos es el resultado de una combinación de descuidos, fallas en el mercado, desatenciones en el conocimiento y anticipación de los problemas y la inercia de una industria que no prevé.

Tiempos necesarios, a contrarreloj

Estos sistemas de oxígeno para enfrentar los estragos del coronavirus, precisan tiempo para poder implementarse correctamente en cada uno de los hospitales que lo requieran. Tiempos que, dada la situación, hoy no se tienen.

Personal de salud carga un botellón de oxígeno en Nueva Delhi. Foto: AFP

Personal de salud carga un botellón de oxígeno en Nueva Delhi. Foto: AFP

Lo básico necesario es la fuente de oxígeno, pero consigo es imperioso tener cilindros de gas, concentradores y generadores de oxígeno, así como también adecuadas instalaciones edilicias, tales como la energía, el suministro de agua, control de infecciones y el saneamiento. Parece algo obvio, pero no en todos lados es así.

Para citar solo un ejemplo, los cilindros de oxígeno son de por sí logísticamente difíciles y muy costosos de transportar y su fabricación depende en gran parte de grupos privados. Los desafíos que eso presenta muchas veces al tener que enviarlos a hospitales remotos, genera un problema que todavía cuesta resolver.

Y más aún cuando se tiene en cuenta su demanda: un solo cilindro de oxígeno, que abastece a una sola persona, puede durar entre 24 a 72 horas. Pero un paciente internado por Covid-19 mínimamente permanece hospitalizado una semana

En promedio, un hospital medio de distrito atiende unos 15 a 20 pacientes de Covid-19 por día, el equivalente a 40 mil litros de oxígeno invertidos por jornada. Para cubrir estas necesidades, se precisan estos concentradores y generadores de oxígeno, además de los cilindros para uso inmediato de emergencia, como el transporte de ambulancias.

Un trabajador ordena balas de oxígeno a ser llenadas durante un pico de contagios en enero en Perú. Foto: EFE

Un trabajador ordena balas de oxígeno a ser llenadas durante un pico de contagios en enero en Perú. Foto: EFE

Recientemente India, uno de los países más arrasados por la pandemia, anunció la incorporación de 10 mil concentradores de oxígeno. En este país asiático, los aviones de carga de la fuerza aérea empezaron a entregar grandes camiones cisterna de oxígeno y el pasado 22 de abril se puso en marcha el primer tren llamado “Oxygen Express”.

Así también, desde el ministerio de Defensa indio confirmaron la importación de 23 unidades móviles de producción de oxígeno provenientes de Alemania.

Proveedores de oxígeno

Fuera de China, los tres países que son los principales proveedores mundiales de oxígeno son Alemania, Francia y Estados Unidos, pero por las dificultades que conlleva transportarlo a grandes distancias, muchos productores locales y regionales lo producen.

Esto hace que los países más industrializados tengan mayor disponibilidad del oxígeno, además de verse mejores adaptados a las necesidades de otros sectores distintos de la salud, pero igualmente necesarios, como lo son la industria siderúrgica y la química.

Redacción Clarín con información de AFP y The Guardian

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