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¿Podría la Argentina imitar a Uruguay y eliminar las calificaciones numéricas?

El miércoles pasado, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) de Uruguay aprobó un nuevo reglamento de evaluación y pasaje de grado para todos los estudiantes del nivel obligatorio del país. Uno de los cambios más relevantes del nuevo lineamiento establece que a partir del próximo ciclo lectivo, los alumnos ya no serán evaluados con notas numéricas. En cambio, serán calificados según cinco niveles conceptuales: regular, regular bueno, bueno, muy bueno y sobresaliente.

¿Qué beneficios supone este sistema y cuáles son sus desventajas? ¿Es posible para la Argentina replicar la modalidad? “Uruguay ha encarado una reforma profunda de la educación básica, con un currículum basado en competencias, no en contenidos, organizado por ciclos, no grados o años, y en ese contexto la evaluación también cambia”, explicó Claudia Romero, profesora e investigadora de la Universidad Torcuato Di Tella.

En ese sentido, dijo, esta nueva modalidad es una evaluación formativa que da cuenta de los progresos en el logro de las competencias y tiene sentido siempre y cuando también se alteren otros aspectos de la enseñanza.

Cambiar solamente el régimen de evaluación sin hacer cambios más integrales y profundos es un sin sentido. Que un sistema de calificación sea con números del 1 al 10, del 1 al 5, con letras o conceptos es indistinto, lo que importa es que el sistema sea coherente con una reforma integral”, planteó.

En Uruguay el cambio forma parte de una reforma integral de la educación
En Uruguay el cambio forma parte de una reforma integral de la educaciónRicardo Pristupluk

Por su parte, Sandra Berta, médica neuropediatra uruguaya y creadora de la plataforma educativa Banedi, explicó que uno de los objetivos principales para el actual gobierno uruguayo es llevar adelante una reforma educativa con cambios curriculares que tengan en cuenta una serie de habilidades fundamentales para el mundo del trabajo y que cambiar la forma de evaluar es una decisión asociada a ese objetivo central.

Sin embargo, sostuvo que en este caso, la eliminación de las calificaciones numéricas no supone de por sí ningún impacto significativo en la educación de los chicos porque no resuelve cuestiones de fondo.

“El problema fundamental es que, de acuerdo con las cifras del Banco Mundial, el 70% de los chicos de 10 años no lee correctamente ni comprende bien un texto y los cambios propuestos no van a cambiar esa realidad”, afirmó.

Según Berta, lo que habría que hacer es trabajar para poder detectar tempranamente a los alumnos que no aprenden, identificar por qué no lo hacen y establecer soluciones concretas que los docentes puedan llevar adelante.

En la Argentina, ejemplificó Romero, las provincias de Buenos Aires y Santa Fe han buscado cambiar los sistemas de evaluación y promoción, pero no han modificado la currícula, es decir, qué y cómo se enseña en las aulas.

“Cambiar solo el sistema de evaluación es cambiar las formas, pero no el fondo, y en el peor de los casos eso encubre la estafa de prometer una inclusión educativa sin garantías de aprendizaje”, concluyó Romero.

Junto con el cambio en el sistema de calificaciones, la ANEP también aprobó que a partir de 2023 los alumnos solo podrán repetir al final de cada ciclo y que quienes presentan dificultades en el camino reciban un acompañamiento docente especial.

De acuerdo con la disposición oficial, la intención es poder darles más tiempo a los alumnos para que puedan aprobar las materias con un mayor apoyo docente.

Esto, para Berta, sí es un cambio positivo para los estudiantes ya que permite que sean evaluados al finalizar un período. “Yo nunca vi un chico para el que sea beneficioso repetir primer grado”, afirmó.

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