Sociedad

Plantean si Uruguay debe reducir el número de alumnos por clase en escuelas y liceos

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La cantidad de alumnos por clase es un tema debatido a nivel mundial porque impacta directamente en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Como es lógico, cuanto menos alumnos hay en el aula, mayor atención le podrá brindar el docente y la educación será más personalizada. De todos modos, también es importante tener en cuenta el intercambio entre alumnos y la dinámica de clase, por lo que no es recomendable que los grupos sean muy reducidos.

En la educación pública uruguaya el promedio de alumnos por clase en centros educativos urbanos es 22 en Primaria, 26 en Ciclo Básico de Secundaria y 25 en Bachillerato, según el Monitor Educativo que lleva a cabo la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Sin embargo, en el país hay un desbalance en cuanto a la densidad de las escuelas y liceos públicos, por lo que existen clases de 35 alumnos y otras que rondan los 15 estudiantes.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es un organismo internacional que reúne 38 países de alrededor del mundo y anualmente analiza la situación de la educación de acuerdo a distintas categorías. Según la entidad, el promedio de cantidad de alumnos por clase en instituciones públicas es 21 en Primaria y 23 en Ciclo Básico, lo que indica que Uruguay está solo uno y tres alumnos -respectivamente- por encima de la media.

Entre los países miembros del organismo internacional, las clases con mayor cantidad de alumnos de Educación Primaria están en Chile, con un total de 31 estudiantes, mientras que las clases de escuela más reducidas las tiene Costa Rica con 16 alumnos por aula. En el caso del ratio alumno-docente, el promedio entre los países del organismo internacional es de 15 alumnos a cargo de un maestro o profesor.

Según el informe de 2021 de OCDE, los grupos de clase con menos alumnos son más beneficiosos porque permiten que el docente se concentre más en las necesidades individuales de cada estudiante y también se reduce el tiempo perdido por interrupciones en el transcurso de la clase.

Aun así, el organismo indica que la evidencia a nivel mundial en cuanto a la incidencia del tamaño del grupo en el desempeño de cada alumno es variada y en algunos casos contraria. Lo que sí determina es que está probado que los grupos de clase reducidos son la opción más acertada para los estudiantes de contextos vulnerables.

Las posturas

Si bien el tamaño del aula no es un punto que se modificará con la Transformación Educativa, algunos expertos en educación creen que Uruguay debería tener una instancia de debate sobre la reducción de los grupos de clase, sobre todo en algunas escuelas de Primaria donde hay más de 30 alumnos por aula.

Ivonne Constantino, directora de Planeamiento Educativo de Primaria, sostiene que el mayor problema reside en las “escuelas superpobladas” y no en la media dado que, según la maestra, este año se bajó el promedio de alumnos por aula. “El obstáculo no es tener muchos alumnos, sino que pasa por cómo trabajan las maestras; hay escuelas con grupos reducidos que igual no llegan a los objetivos propuestos”, sostiene Constantino.

Las escuelas de tiempo completo son los centros que tienen mayor cantidad de niños por la demanda de los padres, quienes “presionan” a las autoridades para que permitan el ingreso.

Este año, no obstante, hubo más docentes concursando a nivel nacional -indica Constantino- a diferencia de 2021 en el que tuvieron que cubrir las vacantes en algunos centros de Montevideo con docentes de Artigas y Cerro Largo, que son los departamentos con más maestros y profesores desempleados.

Que haya más maestros genera la posibilidad de dividir los grupos en dos con una maestra para cada mitad, que es la primera medida que toma ANEP en cuanto al tamaño de la clase. Lo segundo es que haya más maestras de acompañamiento.

Pablo Menese, investigador de la sede de Tacuarembó de la Universidad de la República, candidato a doctor en Ciencias Sociales y experto en desigualdad educativa, explica que lo que lo que suele suceder es que en los centros chicos y en los macrocentros hay mayores tasas de retención que en los centros medios.

“Habría que dejar de pensar en esta dinámica de un solo docente por aula”, señala el experto en educación y agrega que la Transformación Educativa “no está problematizando esto”. Menese sostiene que hay muchos modelos existentes en los distintos sistemas de la educación pública en donde la ANEP puede “buscar evidencias” para establecer qué funciona mejor.

El primero es el de Educación Inicial con una maestra principal y una auxiliar; el segundo es el de Primaria, donde una maestra sigue al alumno a lo largo del recorrido; el tercero está en la Educación Media Básica rural con una maestra que enseña ciencias básicas y otra ciencias sociales; el cuarto está en la Educación Media urbana con 13 profesores para cada alumno; y el quinto modelo existe en la Universidad, donde hay profesores y un tutor para el trayecto de cada estudiante.

“Tener más maestros en un aula ayuda en el acompañamiento de trayectorias dispares en cuanto a la adquisición de conocimientos”, explica el sociólogo.

En esta línea es que el presidente de la ANEP, Robert Silva, anunció que se está pensando que para 2024 en 4°, 5° y 6° de Primaria haya cinco maestras en lugar de una -que trabajen por áreas y roten- para que la dinámica sea más parecida a la de Liceo y el paso de un nivel al otro no sea tan brusco. De todas formas, Menese opina que esto no soluciona el problema de fondo porque las maestras no estarán en la clase en simultáneo.

Horacio Paiva, especialista en neuropsicología infantil, docente y doctor en Ciencias de la Salud, por su parte dijo que “lo mejor es inclinarse por grupos reducidos”, idealmente de no más de 14 alumnos en el caso de Educación Inicial y 1°, 2° y 3° de Primaria.

“Lo que importa es acompañar al niño en sus primeros años de escolarización con la finalidad de detectar las características personales de cada uno”, establece Paiva y además menciona que los docentes deben estar formados para captar estas individualidades de aprendizaje.

El psicólogo, por otro lado, mencionó que las maestras deberían estar 20 minutos por día -aunque no los cinco días de la semana- intercambiando “uno a uno” con sus alumnos, algo que está muy lejos de suceder en la realidad de las escuelas públicas del país. “Hay salones en donde hay 40 niños, es un disparate, el docente nunca se va ni a aprender el nombre de sus estudiantes”, apuntó Paiva.

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