Deportes

Pep Guardiola, el DT que recicló la idea inútil de morir con la suya

Josep Guardiola es campeón. Hace diez años y hace unos días. Celebrando en catalán, tomando un vaso enorme de cerveza y cantando en alemán o al ritmo de Oasis y fumando un habano en Manchester.

“Cuando empecé a entrenar nunca pensé en vivir todo esto”, dice Pep.

¿Qué es todo esto? El resumen perfecto de la pelea inútil entre ganar o jugar bien. Guardiola ofrece el combo completo con una particularidad que pocos tienen: la ambición de reciclarse, de no conformarse con los laureles obtenidos ni refugiarse en un lugar seguro. Así dejó Barcelona y su huella inolvidable, llegó al Bayern Múnich para amoldar la creatividad española en la estructura confiable alemana, y luego hizo escala en Manchester donde la prepotencia de los nuevos ricos le exigía resultados deportivos que fue consiguiendo sin desprender su impronta del equipo.

“Algunos equipos necesitan muchas finales para ganar el título, otros necesitan solo uno. Hemos ganado muchos títulos por primera vez, hemos llegado a las semifinales por primera vez, a la final por primera vez. Tengo mucha confianza en mi equipo”, afirma Pep de cara a la final de la Champions del sábado ante Chelsea.

Pep Guardiola, campeón en Inglaterra. Foto: REUTERS / Dave Thompson.

Pep Guardiola, campeón en Inglaterra. Foto: REUTERS / Dave Thompson.

El entrenador catalán ya integra un selecto grupo de siete figuras que lograron alzar la Orejona como jugadores y como técnicos junto a Carlo Ancelotti, Miguel Muñoz, Giovanni Trapattoni, Johan Cruyff, Frank Rijkaard y Zinedine Zidane.

Pero ahora podría alcanzar dos nuevas marcas: estar entre los que se consagraron con dos equipos distintos (Ancelotti, Ernst Happel, Ottmar Hitzfeld, José Mourinho y Jupp Heynckes) y ser de los pocos entrenadores (Zidane, Ancelotti y Bob Paisley) que ganaron la Champions tres veces.

Dicen que lo importante no es llegar sino mantenerse. Y de eso puede dar cátedra Guardiola, instalado en la elite de su profesión desde el primer día. Ganó 10 ligas de 13 que dirigió en tres países distintos: cuatro de cinco con Barcelona (la primera, con el Barsa B), tres de tres con Bayern Múnich y tres de cinco con Manchester City.

Y en el camino fue adaptando su idea a los futbolistas del momento, desde la famosa MSN que levantó hace 10 años la Champions con el Barcelona hasta poner a Messi de falso 9 en un clásico memorable frente al Real Madrid, pasando por el ataque avasallante del Bayern Múnich o este estilo de defensa férrea y muchos mediocampistas que llegan a acción de gol sin necesidad de tener un centrodelantero que da réditos en Inglaterra.

A los 50 años Guardiola se va quitando las etiquetas. Y como esos espejos que disparan múltiples versiones, puede tener rasgos de todas las escuelas. Resignificó la teoría de “morir con la suya” que tantos entrenadores usan como escudo para defenderse. Guardiola vive con la de él. Y la amolda al contexto.

Es catalán en Barcelona, alemán en Múnich e inglés en Manchester.

“El miedo a perder partidos es lo que me da hambre otra vez –definió Pep sobre su fuego sagrado-. No me gusta el sentimiento de perder partidos. No es bueno para ningún entrenador del mundo, por lo que todos los entrenadores del mundo tratan de evitar ese sentimiento cuando pierdes un partido. Te sientes culpable, te sientes mal, tu vida privada no es buena, la relación con los jugadores no es buena y por eso es por lo que debes evitarlo. Simplemente con el miedo a perder un partido… te da hambre”.

Bajo esta lógica resultadista que Guardiola asume con naturalidad, llega a la final del sábado, la primera en la historia del City, con la certeza de saber que si la pierde será un eslabón más en una cadena de frustraciones en la Champions que arrastra desde 2011 cuando ganó la segunda en tres años con el Barcelona.

Desde ahí, alcanzó tres veces las semifinales dirigiendo al Bayern Múnich, cayó en octavos en su primera temporada en el City y en cuartos en las tres siguientes.

¿Que cuenta con un plantel multimillonario y diseñado para ganar la Champions? Por supuesto, como el que dispuso Mauricio Pochettino en el París Saint Germain o Zidane en el Real Madrid o el propio Thomas Tuchel, destacado por su labor para encauzar al Chelsea y ponderado también en la edición pasada –y pese a la derrota- por haber llevado al PSG a la primera final de su historia.

Será más que nunca una final de equipos. No habrá una súper estrella. No estará Messi, ni Cristiano Ronaldo, ni Lewandowski ni Haaland. Habrá grandes futbolistas moldeados y potenciados a imagen y semejanza de los entrenadores.

Y esa es la materia que más veces rindió y aprobó Pep Guardiola. El entrenador que logra hacer lo que quiere con la habilidad de convencer en lugar de imponer.

Mirá también




Fuente

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba