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Novak Djokovic y un triunfo que lo mete en las semis de Roland Garros y lo llena de confianza para disputarle el trono a Nadal

“¡Idemo!”. El grito gutural de Novak Djokovic -similar al “¡Vamos!” con el que celebran los argentinos cada victoria- resonó varias veces en el aire de un Philippe Chatrier casi vacío. El serbio descargó en ese festejo toda la tensión que acumuló durante las tres horas y 28 minutos de partido ante el italiano Matteo Berrettini, quien le dio pelea y lo obligó a trabajar para imponerse por 6-3, 6-2, 6-7 (5-7) y 7-5 en los cuartos de final de Roland Garros.

Después de haber mostrado su lado vulnerable en octavos ante el juvenil italiano Lorenzo Musetti, que lo tuvo contra la cuerdas tras robarle los dos primeros sets; Djokovic necesitaba despejar las dudas y volver a mostrar su mejor faceta ante el italiano. Y aunque no se llevó una victoria aplastante y cedió un set, consiguió doblegar a un rival duro, sobre todo en polvo de ladrillo. Fue un triunfo que lo llena de confianza, justo antes de cruzarse con el adversario más complicado del torneo, Rafael Nadal.

Nole arrancó enchufadísimo el partido, el primero de una sesión nocturna que tuvo público en las tribunas, al menos por un rato, gracias a que el “toque de queda” en París se atrasó dos horas esta semana.

El número uno sacó ventaja en el cuarto game, con un quiebre que le permitió ponerse 3-1. Con el marcador a su favor, se fue afianzando cada vez más en la cancha y aplacando un poco al italiano, que había comenzado muy suelto. Y no tuvo muchos problemas para cerrar el set, luego de 54 minutos. 

En el segundo parcial, el serbio sacó a relucir sus mejores armas e impuso el ritmo ante un rival que no dejó de pelear, pero cometió demasiados errores en momentos clave y no encontró la manera de lastimar.

Muy sólido con el saque y con su derecha, imbatible en la red, leyendo bien el partido y anticipando los tiros de su rival, Djokovic dominó ese capítulo, que se llevó con dos quiebres, en el quinto y séptimo games, en poco más de media hora de partido.

Nole parecía encaminado a la victoria, pero en el tercer set, Berrettini lo sorprendió. Porque aunque el serbio siguió implacable con su servicio -81 por ciento de efectividad con el primero y 83 por ciento con el segundo-, el italiano levantó la presión y comenzó a jugar un tenis muy agresivo.

Djokovic jugará su 40° semifinal en un Grand Slam. Foto AP/Michel Euler

Djokovic jugará su 40° semifinal en un Grand Slam. Foto AP/Michel Euler

El número nueve del mundo metió siete aces y 23 tiros ganadores y se quedó con el parcial en el tie break, para forzar el cuarto y ponerle algo de suspenso al match.

Cuando faltaban cinco minutos para las once de la noche en París -hora en que comienza el “toque de queda”-, el partido se paró y los jugadores se fueron al vestuario para darle tiempo a los espectadores de desalojar las tribunas. 

Es que aunque algunos habían comenzado a salir en silencio, en los breves descansos entre un game y otro, algunos se negaban a moverse de sus lugares y hasta empezaron a discutir con los miembros del staff que intentaban escoltarlos afuera del estadio, molestando a los jugadores. Entonces, se frenó la acción y se le pidió a los protagonistas que dejaran la cancha. En ese momento, Berrettini se preparaba para sacar 2-3 en un set muy parejo.

Algunos espectadores abandonaron el estadio sin problema, entre games, bajo la mirada de los jugadores. Foto Anne-Christine Poujoulat/AFP

Algunos espectadores abandonaron el estadio sin problema, entre games, bajo la mirada de los jugadores. Foto Anne-Christine Poujoulat/AFP

Unos 15 minutos más tarde, los jugadores volvieron a la pista y tuvieron que realizar de nuevo el calentamiento, como habían hecho antes del comienzo del encuentro, antes de recomenzar el match.

Tras la reanudación, el juego continuó muy parejo, peleado, y con los dos firmes con su saque. Y cuando había aroma a un nuevo tie break en el Philippe Chatrier, Nole consiguió un quiebre en el 12° game y selló el triunfo. 

El líder del ranking, que quiere su segundo título en París (ganó en 2016) y el 19° en un Grand Slam, se metió así por 40ª vez a las semis de un Grand Slam. Y buscará el pase a la final ante Nadal, que más temprano derrotó a Diego Schwartzman, en un nuevo capítulo de una de las rivalidades más grandes de este deporte.

Será el 58° choque entre el serbio y el español y una reedición de la final que jugaron sobre el polvo de ladrillo de París hace apenas ocho meses. Un choque de titanes imperdible. 

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