Uruguay

Menos área con soja y maíz que la esperada en EEUU y más volatilidad en los mercados

El informe trimestral del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) de stock y área sembrada marca un cambio de escenario para los granos –con incidencia en el costo de alimentación de la ganadería– y vuelve a dar ventajas competitivas a la producción pastoril. Todo hace suponer que habrá menos granos hasta mediados de 2022: los farmers sembraron menos de lo que se esperaba.

El informe sorprendió, se salió de todo rango y en principio es difícil encontrarle una explicación a que se siembre mucho menos maíz y soja de lo que se esperaba, aproximadamente un millón de hectáreas menos en cada cultivo.

En maíz eso significan unos 10 a 11 millones de toneladas menos y también un millón menos de hectáreas de soja significan entre 3,5 y 4 millones de toneladas menos de lo esperado.

En maíz se esperaba un área de 37,72 y resultó un área de 36,88 millones de ha. En soja se esperaba un área  de 36,42  y resultó de 35,45 millones de ha.

Si ese informe no es corregido en las próximas semanas, si se mantiene un área con escaso crecimiento, el mercado de los dos granos se mantendrá muy elevado todo este año y seguramente en 2022, porque la próxima cosecha estadounidense en noviembre no será suficiente para recomponer las reservas al nivel requerido.

Es tan extraño lo sucedido que este jueves el mercado se tomó un tiempo para reflexionar tras las fuertes subas –en parte emocionales– del miércoles a la tarde.

Rápidamente el miércoles el mercado de soja volvió a los US$ 500 por tonelada y el jueves por la mañana lo superó en las referencias a Nueva Palmira. Más allá de que el escenario se consolidó definitivamente para la siembra de cultivos de verano de la próxima primavera. Esa soja que estaba sobre los US$ 405 seguramente va a cotizar más sobre la siembra en al menos US$ 420 a US$ 430 (esta miércoles saltó a US$ 426).

El jueves de tarde el mercado no sostuvo esas subas, de modo que factiblemente el escenario ahora sea de revisar un área que tal vez no es tanta como se esperaba previamente pero tampoco tan baja como marca esta estimación.

Contrariamente, el área de trigo sube más de lo esperado trayendo tranquilidad desde el punto de vista del abastecimiento de un producto básico para el consumo humano en tiempos de pandemia. El precio del trigo subió el miércoles por arrastre del maíz y la soja, pero ajustó el jueves a la baja por la mayor producción prevista en Estados Unidos.

Los datos hablan de volatilidad en el comportamiento de los precios de Estados Unidos, ya que cualquier complicación en la siembra estadounidense compromete todavía más el abastecimiento de soja y maíz.

Las nuevas estimaciones inciden en otros cultivos como cebada forrajera, que China demanda fuerte y cuya semilla casi se ha agotado para sembrar este otoño y también impulsan a la colza, que ya se ofrece a US$ 460 y que por su ciclo corto calza idealmente en las rotaciones con soja.

En dos semanas empieza a cosecharse la soja y se empezará a acelerar el cierre de posiciones por parte de productores que en Paysandú y la zona suroeste –Colonia y San José– se encaminan a calzar buenos rindes con buenos precios. Para los agricultores de la zona núcleo, Soriano, Río Negro y Flores, el precio será un consuelo para un rendimiento flojo.

Mientras, el arroz sigue con su cosecha al firme, sin un auge tan pronunciado pero también con buenos precios.

Abril será un mes crucial, tanto por las cosechas de Uruguay y la expectativa por una productividad en soja que  estará disminuida como por los primeros avances significativos de la siembra estadounidense que, por lo visto, será mucho menor a lo  que se esperaba.

Cultivo de soja próximo a la maduración del grano.




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