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Masivas marchas en Rusia para pedir la libertad del opositor Navalny: hubo 1.000 detenidos

Miles de rusos desafiaron la autoridad del presidente de Rusia, Vladímir Putin, que pronunció este miércoles el discurso anual sobre el estado de la Nación, al participar en más de un centenar de ciudades en marchas a favor de la liberación del convaleciente líder de la oposición, Alexéi Navalny. Las represión policial dejó más de 1.000 detenidos.

“¡Navalny, libertad”, “¡Putin, ladrón!” o “¡Abajo el zar!”, son algunos de los lemas que se podían escuchar o leer en las pancartas que ondearon los manifestantes. Las protestas se extendieron por 61 ciudades, incluyendo las más alejadas de Siberia.

Según el sitio especializado OVD-Info, que monitorea las manifestaciones en Rusia, fue en San Petersburgo donde se registró el mayor números de arrestos: más de 350.

Las manifestaciones en apoyo al encarcelado líder opositor fueron una bofetada para Putin, que pronunció horas antes su discurso en la sala de exposiciones de la plaza del Manezh, que amaneció acordonada por las fuerzas de seguridad por miedo a provocaciones.

La persecución policial comenzó ya a primera hora de la mañana con opositores como la “número dos” de Navalny, Liubov Sóbol, y su vocera, Kira Yarmish, y el registro de los domicilios de conocidos activistas, algo que la Unión Europea (UE) tachó de “lamentable”.

Marcha en Moscú. Foto EFE

Marcha en Moscú. Foto EFE

Pese a que el Ministerio del Interior había amenazado con adoptar “todas las medidas” necesarias para mantener la ley y el orden en la capital y otras ciudades, al fin de la jornada laboral miles de personas acudieron al centro de cada capital regional.

En Moscú

En Moscú, la concentración se produjo cerca del Kremlin. Después, columnas de manifestantes marcharon en diferentes direcciones, entre ellas la plaza de Lubianka, donde se encuentra la sede del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), al que Navalni acusa de intentar asesinarle el año pasado en Siberia con el agente tóxico Novichok.

“Nosotros somos el poder”, coreaban los activistas, entre los que apareció la esposa del opositor, Yulia, que fue ovacionada por los presentes, al igual que el hermano de Navalni, Oleg.

En la segunda ciudad del país, San Petersburgo, también varios miles de opositores se congregaron en torno a la Plaza del Palacio, cerrada a cal y canto por la policía. Pese a la lluvia y las bajas temperaturas, los manifestantes recorrieron el centro de la antigua capital zarista y se dirigieron a la sede del parlamento local, tras lo que comenzaron las detenciones.

También hubo marchas en la fría Vladivostok, en el lejano oriente ruso, y las ciudades siberianas de Irkutsk, Omsk, Novosibirsk, Krasnoyarsk y la capital de los Urales, Yekaterimburgo.

El equipo de Navalny no quería aún sacar a la calle a los rusos, pero ante el delicado estado de salud del líder opositor, que lleva tres semanas en huelga de hambre en prisión para exigir que le atiendan médicos de su confianza, no se podía retrasar más las marchas para exigir su liberación.

El líder opositor tiene una doble hernia y una protusión discal, y ha adelgazado 16 kilos desde que ingresó en prisión en febrero pasado y 9 desde que se negó a ingerir comida. El domingo fue ingresado en un hospital penitenciario donde recibe suero y un tratamiento vitamínico.

Expertos de la ONU en derechos humanos alertaron de que las condiciones en las que está retenido Navalny en una prisión de la región de Vladímir, a unos 200 km de Moscú, pueden equipararse prácticamente a la tortura.

Fuente: EFE y AFP

PB


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